El camino de la innovación en el contexto de una industria conservadora

Gustavo Di Costa, coordinador del Centro de Estudios de Tecnología y Producción de la Universidad de Palermo, opina sobre la evolución de la industria de la construcción. Leer nota digital



La obra húmeda es todavía preponderante en nuestro país por sobre los sistemas constructivos en seco, pero poco a poco, la construcción tradicional ha ido sumando innovaciones tecnológicas que la han "racionalizado": en las paredes se apilan ladrillos aislantes, los revoques son hidrófugos y ya tienen el color incorporado, las armaduras llegan a la obra prearmadas y existen adhesivos específicos para pegar cada tipo de revestimiento, aditivos para hormigón, variedad de materiales impermeabilizante... y la lista continúa.

La industria de la construcción se aumenta constantemente de los avances tecnológicos, pero la digestión es lenta y prevalece una tendencia conservadora tanto en la sociedad como en los constructores. "La mano de obra se resiste fuerte a aplicar nueva tecnología fundamentalmente porque debe salir del statu quo", afirma el arquitecto Gustavo Di Costa, coordinador del Centro de Estudios de Tecnología y Producción de la Universidad de Palermo.

A lo largo de los años, muchos materiales desaparecieron y fueron reemplazados por otros con mejores prestaciones. La sustitución recorre un camino largo y sinuoso: la nueva tecnología suele ser más cara, los operarios deben aprender a utilizarla y, en algunos casos implica realizar inversiones en nuevos equipos o herramientas. A eso se suma que las novedades tecnológicas suelen llegar desde el exterior, lo que demora más su masificación en las obras locales.

Una de las mayores revoluciones fue el desarrollo de la construcción en seco y los premoldeados de hormigón, que fueron una novedad en los años 50 en el mundo. Medio siglo después, las placas de yeso se venden hasta en el "patio constructor" de un supermercado.

Las estructuras de hormigón armado siguen siendo económicamente más viables que las de hierro y por eso mantienen su hegemonía. En ese contexto, la industria química se ha encargado de mejorar sus aptitudes con aditivos varios: acelerantes de fragüe, plastificantes y curadores. "La mezcla de cemento y áridos no ha variado sustancialmente pero los aditivos han mejorado considerablemente la relación agua-cemento", acota Di Costa. Y adelanta otra novedad: "Se está desarrollando un aditivo impermeabilizante para morteros con una reacción de color para poder controlar si efectivamente fue agregado a la mezcla", asegura.

Las envolventes de los edificios se volvieron cada vez más sofisticadas, con el desarrollo de los muros cortina como punta del iceberg. En 1965 se construye el primer edificio con una fachada integral de vidrio en Buenos Aires (Cerrito y Viamonte). La revista Nuestra Arquitectura de abril de ese mismo año la describe como "ventana panorámica termoacústica de doble vidrio fabricada con perfilería de aleación de aluminio anodizado", donde los módulos giran 180 grados para permitir la limpieza del cristal exterior desde el interior. Este proto doble vidriado (no hermético) tenía una cortina de aluminio entre ambos cristales. Las pieles de vidrio se desarrollaron gracias a la aparición de los perfiles de aluminio y acero para reemplazar a la chapa, los selladores estructurales que dejan oculta la perfilería, los vidrios de control solar. Para la misma época, las construcciones empezaban a incorporar las ventanas de aluminio y el vidrio Float y el templado Blindex eran una novedad. En la década del 70, la tabiquería liviana de aluminio, vidrio y madera irrumpía en las oficinas.

Los materiales plásticos llegaron a la obra en la década del 60 para bien y ahora ocupan un espacio preponderante en todos los rubros. Sus propiedades aislantes de la electricidad volvieron obsoletos y peligrosos a los cables de tela. Los caños de PVC ofrecieron una alternativa eficiente para la ejecución de desagües estancos y seguros. Luego, la termofusión revolucionó la conducción de agua fría y caliente. Y ahora llegó al gas en las instalaciones domiciliarias. El poliestireno expandido se posicionó junto a la lana de vidrio como un aislante económico, que también integra la estructura de escaleras, tabiques y losas, aliviana contrapisos y hace más aislantes a los revoques. El desafio pendiente de ahora en más es la consolidación de la construcción industrializada como base para alcanzar una industria más sustentable.

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1 Paredes aislantes. Los bloques de poliestireno expandido del sistema Exacta aceleran la ejecución de tabiques portantes. Se alinean como un mampuesto, se coloca una armadura y se rellenan de hormigón.
2 Construcción en seco. Las placas de roca de yeso se emplean hace más de 50 años en el mundo. En la década del 90 se empezó a masificar su empleo en nuestro país en las torres de viviendas y oficinas.
3 Revoque proyectado. Nuevas técnicas para acelerar la aplicación de revoques en grandes obras. De este modo se aplican tanto los revestimientos exteriores e impermeables como los acabados de yeso en interiores.

POR PAULA BALDO pbaldo@clarin.com



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