El desafío de la oficina "mochila"

Daniel Silberfaden, Decano de la Facultad de Arquitectura, es consultado sobre la nueva tendencia en espacios de trabajo.



El concepto de espacio de trabajo en el que cada persona crea "su lugar" pierde vigencia. Hoy se trabaja en cómo lograr que los empleados sientan como propios los puestos móviles.

De un tiempo a esta parte, el diseño de oficinas y espacios de trabajo apunta a estructuras amplias, híperconectadas y flexibles, con espacios comunes que permiten una gran movilidad, y que se combinan con espacios cerrados privados y salones semi-privados como por ejemplo, salas de reunión a las que se puede acceder por turnos. En algunos casos, además, las empresas cuentan con espacios de recreación o esparcimiento propio. Estás tendencias arquitectónicas y de diseño vienen de la mano con un cambio en la modalidad de trabajo. "Si bien la arquitectura suele cambiar más lentamente que los modos de vida o producción, en el ámbito empresarial, fruto de la competencia y el lugar que ocupa esta disciplina en la imagen corporativa, hay nuevos planteos que acompañan al cambio de usos más que en la vivienda", afirma Pablo Pschepiurca, socio del estudio Aisenson. Su colega, el arquitecto Alejandro Vázquez Nístico, socio del estudio Alejandro Vázquez Nístico señala que la idea de que la información fluya de manera horizontal y democrática, tan presente en las nuevas formas de trabajo, se ha trasladado a los espacios arquitectónicos, que también favorecen las comunicaciones y la circulación. "En las oficinas hay cada vez menos subdivisiones, lo que da por un lado una mayor amplitud espacial -que mejora la calidad de vida de los usuarios-, y una continuidad en los ambientes. Esta continuidad tiene que ver con cómo se trabaja hoy en día, en conjunto en pos de un objetivo. La información circula, y cada uno hace su aporte. Está bueno que la arquitectura acompañe eso", dice.

Así, mientras que en otros tiempos la tendencia era que cada uno tuviera su oficina, y las subdivisiones eran moneda corriente, hoy los espacios privados se van convirtiendo en sitios acotados a los que acudir en situaciones específicas.

Frente a este panorama, el arquitecto Daniel Silberfaden, director del estudio homónimo y Decano de la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Palermo advierte sobre los riesgos de generalizar, y plantea la importancia de trabajar en conjunto con las empresas, y ver qué es conveniente para cada caso. "Hay que entender la estructura mental de la organización y pensar las tendencias y consecuencias de lo que se proyecta. Hay ciertas modalidades que tienen que ver con empresas donde la creatividad tiene un porcentaje muy importante, pero no son funcionales en otras donde se desarrollan cuestiones de orden y rutinarias", afirma.

Influencia techie

Por otra parte, Wi-Fi y los nuevos modos de conectividad por aire han reducido la conexión por tierra, permitiendo espacios más móviles. "Mientras todo estaba conectado o enchufado se generaba una especie de relación de dependencia con el lugar de trabajo de uno, porque ahí estaban sus tomas, fuentes de energía, y todo estaba instalado. Con una conexión Wi-Fi más estable, esto ha ido evolucionando de manera muy fuerte hacia espacios más efímeros, menos permanentes", dice Silberfaden. El arquitecto compara el modelo anterior, que parecía afirmar "mi lugar de trabajo es como mi casa"-asociado a la idea de oficinas o rincones personales donde cada uno colocaba sus objetos de pertenencia, fotos de la familia o decoraba de acuerdo a su estilo-, con un modelo más actual, que podría resumirse como "mi oficina es una mochila". Esta tendencia, explica, muchas veces va a contrapelo de ciertos hábitos de pertenencia del hombre en relación al ámbito laboral, donde, en muchos casos, aún se pasa más tiempo que en la casa. "El no-lugar genera incertidumbre, como un anonimato de gente que todavía, a pesar de la relación atávica sigue pensando: 'mi rincón de trabajo es mío'", dice. Así, el especialista reconoce que las tendencias actuales relacionadas con plantas comunes amplias y gran movilidad son innegables. El desafío actual -afirma- consiste en ver en qué proporción se aplica cada una de estas características, y cómo se combina lo privado con lo común. Frente a la tendencia a lo genérico que se ve actualmente el gran desafío es la personalización, ver qué funciona mejor en cada caso.

También sustentables

Otro de los criterios que pisan fuerte en materia de espacios de trabajo y oficinas es la sustentabilidad. Así, los espacios comunes, coexistentes con algunos ámbitos cerrados privados y semi-privados que se utilizan sólo en algunas ocasiones, y con el uso de espacios al aire libre, permiten un ahorro energético, ya que al no tener necesidad de acondicionar la totalidad de las áreas de trabajo todo el tiempo se reduce el gasto de energía.

En esta línea, Pschepiurca habla de la tendencia a la descentralización en las zonas de emplazamiento de las empresas, algo que favorece el desarrollo de nuevos enclaves no tradicionales, descentraliza el transporte y dinamiza nuevas áreas en la geografía de la ciudad.
La arquitecta Adriana Zavodnyd relaciona los cambios en los espacios con las modificaciones en otras áreas como la informática, y con la posibilidad de digitalizar archivos, algo que permite ganar espacio de áreas destinadas a archivo, por ejemplo. En este sentido, señala que en casos de documentos públicos, muchas veces el papel continúa siendo el soporte legal por el momento.

En definitiva, y como suele suceder, la arquitectura siempre está estrechamente relacionada con las costumbres de quienes habitan los espacios, y en este sentido, Zavodnyd destaca que además del ahorro energético en las disposiciones espaciales, se trata de acompañar con propuestas que fomenten hábitos relacionados con la sustentabilidad, como el uso de bicicletas -incorporando un espacio donde guardarlas-, o el reciclado de papel y plástico, otorgando un lugar visible a los sitios donde depositar los reciclables.

Por otra parte, en el caso de usar iluminación artificial, las luces Led, según explica el arquitecto Vázquez Nístico, cumplen a la perfección los requerimientos de iluminación de fondo y focal en los casos que sea necesario, con luces amables a la vista. Además, son de bajo consumo, y no generan emisión de calor.

Otra tendencia que se da es la existencia de lugares de recreación dentro de las propias oficinas que tienden a borrar distinciones entre el espacio de trabajo y los ámbitos de disfrute. Teniendo en cuenta estas tendencias, las claves parecen ser la proporción de los diversos elementos, y la atención a las necesidades de cada empresa.



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