Financiamiento de la universidad

Aportes para el debate
  • Descripción del libro
  • Sobre el autor
  • Presentación en la UP

Tema siempre controvertido, el financiamiento de las universidades está en el núcleo mismo de su funcionamiento y el logro de sus metas. No sólo es el andamiaje material que hace posibles todas sus actividades, sino que en la distribución y el uso de los recursos se cruzan elementos centrales de la vida universitaria: las políticas públicas del Estado, la misión y objetivos de cada universidad, su capacidad de planificación estratégica, la situación económica general del país y las demandas laborales de docentes y no docentes, pero también la percepción social de la universidad y la posibilidad de imaginar un futuro individual y colectivo.

En este libro, seis expertos abordan el tema desde distintos ángulos: su vinculación con la calidad, la políticas públicas del área en la última década, el sostenimiento de la investigación científica, las alternativas de financiamiento y su impacto personal y colectivo, la relación de los recursos con la expansión del sistema privado y los efectos de las políticas de financiamiento de la educación en los propios sujetos.

En conjunto, los artículos buscan contribuir a un debate sobre políticas de financiamiento a largo plazo en el país, para instituciones públicas y privadas, que se percibe todavía postergado, como un elemento central de un sistema de educación superior que pueda dar respuesta a las expectativas y necesidades de quienes apuestan en él su futuro.

Adriana Broto
La autora es especialista en temas vinculados a la gestión y administración de las universidades nacionales, las estadísticas, el presupuesto y el financiamiento universitario. Ex directora nacional de Presupuesto e Información de la secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación.

Juan Carlos Del Bello
Economista, es rector de la Universidad Nacional de Río Negro y director de la maestría en Ciencia, Tecnología e Innovación. Fue secretario de Ciencia y Tecnología y secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación.

Ana García de Fanelli
Se desempeña como directora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en el área de Educación Superior del CEDES.

Matías Popovsky
Es director de Asuntos Institucionales de la Universidad de Palermo, donde previamente tuvo el cargo de director de comunicación. Sus intereses de investigación abarcan temas de financiamiento de la educación, modelos estadísticos en la gestión universitaria y sesgos y eurísticas en finanzas.

Marcelo Rabossi
Se desempeña como profesor a tiempo completo en la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, dictando cursos en el área de Finanzas, Administración y Política en Educación Superior y Análisis Cuantitativo para la Toma de Decisiones.

Diego Santori
Doctorando en el Instituto de Educación Nacional de la Universidad de Londres, sus principales áreas de investigación son política educativa, sistemas de mercado y subjetividad.

Acerca de la editora
Raquel San Martin
Subeditora del suplemento Enfoques del diario La Nación. Periodista egresada de la Universidad del Salvador. Magíster en Antropología social y política por Flacso, y Magíster en Periodismo y Sociedades de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctoranda en Sociología en el Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes) de la Universidad Nacional de San Martín. Sus intereses de investigación incluyen las autopercepciones, ideas sobre la profesión y rutinas productivas de los periodistas de diarios.

El libro, editado por Raquel San Martín, fue presentado por sus autores en la Universidad de Palermo. En el encuentro, los especialistas Ana García de Fanelli, Adriana Broto, Juan Carlos del Bello, Marcelo Rabossi y Matías Popovsky debatieron sobre los problemas a la hora de pensar el financiamiento universitario.

RSM (Raquel San Martín): La idea de pensar el financiamiento universitario partió de observar que el tema no está en la agenda de las cuestiones más urgentes hoy en el sistema universitario. Sin embargo, es uno de los puntos clave y merece un debate, una discusión abierta. En un contexto en el que el tema del financiamiento de las universidades enfrenta en todo el mundo situaciones complejas, con escenarios de ingresos que se restringen, de costos que se elevan y una mirada de la sociedad civil que pide cada vez mayor eficacia y transparencia. Esta ecuación tiene sus particularidades, pero se da también en la Argentina, y la idea fue invitar a un grupo de autores para reflexionar -desde distintos puntos de vista- alrededor del financiamiento de las universidades, de sus recursos, de sus problemáticas y de sus estrategias. Los enfoques son diversos, van desde el análisis de las políticas públicas hasta los que tienen que ver con la subjetividad y con la decisión familiar que implica optar por una carrera en una determinada universidad. ¿En qué medida las políticas de financiamiento de la educación superior en las últimas décadas impactaron en la calidad de enseñanza de las universidades?

AGF (Ana García de Fanelli): Cuando me propusieron escribir un artículo para este libro fue esta precisamente la pregunta que me hice. Sobre todo, teniendo en cuenta que en los últimos años, el presupuesto universitario aumentó notablemente y, como se muestra en distintos artículos de este libro, llegó a un nivel -en términos del PBI- equivalente al de muchos países europeos. Esto es lo que primero impacta y uno podría pensar: “con este nivel de presupuesto, hemos mejorado”. Lo que trato de hacer en el artículo es armar algunos indicadores, para ver en qué medida hay capacidad para mejorar la calidad de las universidades a partir de los cambios incorporados en este periodo. Desde el 2003 al 2010 tuvimos un aumento muy importante en el presupuesto que se tradujo centralmente en incremento salarial. Creo que la pregunta termina siendo si el aumento salarial implica una mejora de la calidad. Lo que trato de desarrollar como argumento en mi artículo es que hay muchos otros elementos dentro de lo que podríamos llamar la gestión de la profesión académica que son necesarios para lograr que ese aumento salarial se traduzca efectivamente en una mejora de la calidad. Las condiciones están dadas en términos de mejoras del presupuesto, pero faltan elementos más objetivos para que uno pueda determinar hacia qué dirección estamos conduciendo al sistema.

AB (Adriana Broto): Una oportunidad de medir el impacto que tienen estos programas, que se vienen desarrollando desde el año 2003, está dada en los procesos continuos de acreditación y evaluación. Si esos mecanismos de asignación de recursos continúan, sobre todo los programas que se vinculan a la acreditación de carrera, y también se pone énfasis en lo que son las evaluaciones externas de las instituciones, eso dará importantes insumos, resultados que van a permitir medir el impacto del crecimiento sostenido del presupuesto en este período que, de acuerdo a una serie de indicadores, muestran que es una de las mejores épocas de crecimiento en el presupuesto universitario. Creo que algunos indicadores aún son muy primarios. El desafío está en continuar en este tipo de inversiones en el sector, pero para ello se debería trabajar en profundizar en el análisis de mediciones de impacto.

JCDB (Juan Carlos Del Bello): Mi punto de vista sobre la política de financiamiento no está sustentada en la mejora de la calidad. Las hipótesis respecto a que con el aumento total del financiamiento se mejora la calidad es una hipótesis que habría que confirmar. Si en el sistema universitario nacional, 440 mil estudiantes no aprueban dos materias por año, algo pasa. Así que tendríamos indicadores de incremento del financiamiento que no implican un mejoramiento en las tasas de egreso. Respecto al financiamiento de los programas de calidad, quiero advertir que están excluidas las universidades privadas. Uno puede pensar que organizaciones que no tienen fines de lucro podrían tener líneas de financiamiento porque también están sujetas obligatoriamente a los procesos de calidad y las carreras que están comprendidas en estas evaluaciones de la CONEAU muchas veces son intensivas en laboratorios y por lo tanto son carreras de mayor costo por mayor experimentalidad. Se podría pensar en algún mecanismo, no de subsidio porque está prohibido por ley, pero sí de crédito en condiciones concesionales, al igual que cualquier otro sector de actividad industrial, agraria, etc.

RSM: En este contexto de crecimiento sostenido del presupuesto desde el 2003. ¿Qué deudas pendientes hay en relación a una política pública de financiamiento de la educación superior?

JCDB: Tan sólo el 4% del presupuesto público va a becas, entonces tenemos una asignatura pendiente con la inclusión social, ya que, en el caso de las universidades públicas, aún cuando puedan ser gratuitas en los estudios de grado por decisión autonómica de las universidades, la cantidad de estudiantes que están cubiertos por los sistemas de becas es mínima. Entonces, reafirmando que se está por la buena senda, uno debería decir que hay que hacer un esfuerzo mayor porque la gratuidad no es necesariamente sinónimo de inclusión, sobre todo en carreras universitarias en las que es muy difícil trabajar y estudiar simultáneamente.

MR (Marcelo Rabossi): Una reflexión a partir de lo que dijo Juan Carlos Del Bello. Él dice que la política de gratuidad no necesariamente implica inclusión. Diría también, de manera provocadora, que una política de arancelamiento no necesariamente implica exclusión. Depende de cómo esta se maneje. Y aquí ingresa otro de los puntos que mencionó Del Bello y que es una materia pendiente: el tema de las becas. Ahora, me parece que una materia pendiente en el tema del financiamiento tiene que ver con pensar el sistema universitario como un todo. Cuando digo un todo es articular o pensar que el sistema se compone de universidades nacionales y universidades privadas. Y no concebir que las universidades privadas y nacionales son fenómenos rivales o servicios sustitutos uno del otro, en lugar de complementarios.

Queda pendiente pensar el sistema como un todo.

MP (Matías Popovsky) En relación al financiamiento para estudiantes, que participan tanto en universidades públicas o universidades privadas, muchas veces este tipo de becas se utilizan para intentar direccionar la demanda hacia carreras que no son necesariamente tan elegidas y son muy necesarias para el sistema productivo del país. Es el caso, por ejemplo, de las ingenierías. El ingeniero egresado que se inserta en el sistema, en definitiva, no es muy importante si proviene del sector público o privado, sino que eventualmente el sistema los pueda preparar.

AGF: El gran ausente de la política nacional, en particular durante los últimos años, es el posgrado. Si bien hubo, como un elemento positivo, se puede destacar el incremento de las becas del CONICET, lo cierto es que no hay ningún tipo de mecanismo que ayude a fortalecer la calidad de los posgrados. Entonces, cuando se analizan los datos sobre el grado de desarrollo del posgrado en la Argentina, y se los compara con otros países utilizando indicadores que tomen en cuenta la cantidad de habitantes en cada país, encontramos que nosotros estamos por debajo de Brasil, de Chile, también de México por ejemplo. Si bien la maestría no ha sido objeto de políticas públicas de mejora, ha existido programas que han favorecido el doctorado pero especialmente por el lado de los estudiantes. Me parece que hay una política más integral, que en algunos lugares particulares se hizo, en algunos laboratorios de ciencias básicas donde se mejoraron las condiciones, pero no es algo abierto al sector en su conjunto sino a ciertos ámbitos particulares de las ciencias básicas, más que al grueso del sistema.



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