Facultad de Diseño y Comunicación
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Embajador Mario Dorochesi Fernandois (Chile)

Estas reflexiones fueron vertidas en el marco del Plenario Fundacional del Comité de Embajadores del Diseño Latino, en Buenos Aires, julio de 2015.

Los procesos de globalización y de cambio permanente e impredecible a nivel de las personas y organizaciones, así como la rápida obsolescencia del conocimiento, están produciendo un fuerte impacto en la sociedad, lo cual es particularmente notorio en los ámbitos empresarial y universitario. En especial, por cuanto como destinatarios principales de la generación de riqueza, la producción de conocimiento y el manejo tecnológico de una sociedad, son al fin y al cabo, los encargados de llevar adelante los procesos de innovación e incorporación de valor a productos y servicios. Esto conlleva que se tenga que buscar desarrollar en sus diferentes ámbitos, nuevas capacidades para hacer frente con éxito, a los desafíos que impone la presencia permanente de estas variables en el paisaje de la sociedad. De mas esta decir, que estos escenarios que mutan constantemente, son sin duda una oportunidad para revisar nuestros actuales procesos, desarrollar nuevas competencias y experimentar ideas en torno a facilitar capacidades que nos permitan enfrentar con mayor éxito nuestras áreas de trabajo. En este plano el desarrollo de la creatividad y la innovación como llave para acceder a estos procesos constituye un espacio vital de abordar y discutir, en particular para los profesionales de esta área. Durante un largo tiempo, me he involucrado en estudiar, enseñar y practicar el diseño tendiendo en cuenta esta perspectiva. Esto me ha llevado a vérmelas con la formulación de tres hipótesis de trabajo, en un afán por intentar ampliar la visión inicial que he tenido en torno al tema y que son:

  • El escenario del diseño requiere de reconocer la necesidad de tener una visión de la complejidad, que se traduzca posteriormente en un “mapa de acción”.
  • Incorporando una visión de oportunidad en el análisis, capaz de complementar la orientación a problema, es posible abrir el escenario a respuestas mas creativas y de mayor pertinencia.
  • Desprendido de lo anterior, es posible sostener la propuesta de un modelo, con niveles de mayor pertinencia y originalidad, capaces de ser aplicado en la fase creativa de la innovación.

Planteo lo anterior, pues quiero argumentar lo anterior, a partir de 6 preceptos teóricos que acompañaron este proceso.

1. Para muchos profesionales, el tema de la creatividad puede no ser necesariamente un desconocido en términos teóricos. Por el contrario pueden incluso estar en conocimiento entre otros, de técnicas de creatividad e intuir acciones que se puede llevar a cabo para mejorar en este aspecto, no obstante la realidad es que tanto empresas como instituciones, que se constituyen en escenario natural de su aplicabilidad, emplean muy pocos recursos adicionales mas allá del conocido “brainstorming” y el hoy explosivo “design thinking” (que está por verse su real efectividad en las organizaciones de Latinoamérica). Su relativo éxito o fracaso probablemente se deba a que la empresa hoy opera con problemas de características muy complejas y con un muy elevado número de variables, que pueden conducir a una gran infinidad de soluciones posibles, una suerte de “enjambre” donde no se conoce de antemano la solución óptima y no es posible conocer el grado de acierto de la solución propuesta, esencialmente por que las preguntas que debe responder son también de características abiertas.

2. En este escenario, el profesional, se encuentra frente a una escalada de exigencias cada vez mayor y en un grado de evolución constante. Se le demanda, además de ser el mediador entre la idea y la realidad, que sea, él mismo, el generador de las “nuevas ideas”. Sumando eso sí una nueva exigencia, cual es que todo ello sea desarrollado con un enfoque pragmático y útil para las actividades y objetivos habituales de la empresa. Lo cual presupone que sea capaz de poner en práctica, un planteamiento central del trabajo de Albert Einstein, quién al respecto decía que “la formulación de un problema es más importante que su solución”, lo cual retrotrae el tema, a la capacidad o habilidad de formularse las preguntas correctas y oportunas.

3. Estaremos de acuerdo en que innovar requiere grandes dosis de creatividad y ésta parece ser el resultado de ir “mas allá de los límites”. En todo proyecto de innovación sin duda existen variados obstáculos, grandes dosis de incertidumbre y un gran caudal de información no necesariamente determinante. Si el producto es aceptado en el mercado, muy posiblemente, las decisiones tomadas parecerán las adecuadas. Otras decisiones habrían dado como respuesta distintos resultados, siendo el número de obstáculos, incertidumbre e información considerada en ello, una medida de la complejidad de este proceso. Por cierto, lo cómodo sería que este éxito pudiese replicarse literalmente, tanto como para las personas que trabajan en proyectos, se les definiese tempranamente los tópicos necesarios a tener en cuenta. Sin embargo sabemos que ello no solo no es posible, sino que además posibilita altas dosis de fracaso, pues la total definición anula la creatividad y la transforma en procedimiento, Einstein plantea al respecto “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Desde la perspectiva de la empresa, convengamos que la máxima creatividad se puede dar en la total indefinición, pero el beneficio económico será nulo. En un punto intermedio, desconocido hasta el final, se encuentra lo que llamamos “el producto o servicio innovador”.

El secreto, parece estar en aumentar la complejidad y ser capaces de soportar la incertidumbre. Esta parece ser una característica de todo proceso innovador. Aumentar la complejidad significa combinar un gran número de variables propias del producto a innovar, aumentar la interacción entre sus partes, la sinergia entre departamentos, contactar con el cliente y los usuarios en etapas muy primarias del proyecto, etc. En cambio soportar la incertidumbre, significa convivir con una cierta indefinición, explorar en zonas difusas, romper puntos de vista establecidos, ir durante un tiempo a ciegas, probar suerte… Coincidiremos sin embargo, que estos procesos están ausentes dentro del espacio de formación universitaria habitual del diseño.

4. Otro aspecto a destacar, apunta a comprender y asumir que la realidad no es totalmente “atrapable”, por ello no parece descabellado pensar que no es posible encontrar un “único método” porqué éste en definitiva no existe, sino mas bien visiones y aproximaciones al valor creativo, pues tanto en la innovación como en la creatividad, la búsqueda se constituye en lo que importa y sólo encuentran los que se empeñan en buscar, A. Einstein. decía “Lo importante es no dejar de hacerse preguntas” Ahora bien, la incertidumbre de toda búsqueda, suele ir asociada a un riesgo de fracaso. En los tiempos actuales, donde la estadística sabe tratar con variables aleatorias, existen métodos para poder cuantificar la incertidumbre, que por cierto no suele ser absoluta, sino, probabilística, que permite comparar riesgos entre diferentes alternativas, pero nunca y en caso alguno reducir los riesgos a cero. En este punto es necesario detenerse con especial atención, pues el temor al fracaso, condiciona grandemente los procesos de innovación. Mas volviendo a la idea del método, un método es, como toda teoría, una aproximación a la realidad. Si es asertivo puede tener aplicación en muchos casos, pero sin dudarlo no será la llave para todas las puertas. Los métodos tienen tras de sí, una función simplificadora y mecánica, todo lo cual es contrario a los principios en que se soporta la creatividad, la cual es eminentemente compleja. Por ello es que no se puede poner la creatividad en una suerte de receta. Parece lógico pensar que en cada situación debe utilizarse el método más adecuado, pero hasta el momento, cada situación es en cierta medida diferente y es precisamente esta diversidad de métodos la que demuestra que lo importante en la generación de ideas, no está dado por el método en sí. Aquí es donde se concentra la oportunidad, pues esta inicial falta de un método “válido para todo” no constituye problema para la ingeniería, dado que habitualmente trabaja sin tener el mejor método, sino que deduciendo allí donde precisamente falla el método. Leonardo da Vinci decía al respecto "Son vanas y están plagadas de errores las ciencias que no han nacido del experimento, madre de toda certidumbre".

5. La creatividad, constituye parte importante de lo que conocemos como el universo de necesidades vitales, mas para ingresar en su esfera, no sólo se necesita que todos los sentidos se focalicen en esa dirección, sino también, todas las aptitudes o capacidades: inteligencia, imaginación, búsqueda de información, ilusión, espíritu de sacrificio, paciencia. A. Einstein declaraba respecto de su capacidad “No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso”. Aquí parece estar una de las claves, el proceso creativo se inicia creando grandes dosis de necesidad vital, de renovación y cuestionamiento en uno mismo y en el medio en general, "Todo conocimiento comienza por los sentimientos" decía Leonardo da Vinci. Pero esto es más una “actitud” que una “aptitud”, la cual con el tiempo incluso tiende a perderse por el “sentido común”, condición que el mismo Einstein describió como “esa colección de prejuicios que se adquieren cuando cumples 18 años”.

6. Ahora bien, la creatividad, intenta hacer cosas nuevas sin tener la total certeza de que el método empleado es el más correcto. Desde esta perspectiva no debe preocupar el método, sino la búsqueda asociada. Por ello más que un método lo adecuado apunta a tener una estrategia, la cual consiste en definir posibles métodos que se deberán de ajustar en función de los imprevistos que vayan apareciendo. Esta visión la plantea Edgard Morin, denominándola “el bien pensar” y en ella suscribe que este modo de pensar “permite aprehender en conjunto el texto y el contexto, el ser y su entorno, lo local y lo global, lo multidimensional, en resumen lo complejo, es decir las condiciones del comportamiento humano”.

Acá resulta imperioso entroncar con los enfoques del Pensamiento Complejo según esta línea de pensamiento, el “método” no debe interpretarse como un conjunto de recetas eficaces para la realización, lo cual más bien respondería a la condición de “programa”.

Para esta línea de pensamiento, dado que la realidad es compleja, cambia y se transforma, el sujeto, en su recorrido, debe ser capaz de aprender, inventar y crear “durante” el trayecto. La “estrategia” entonces, encuentra recursos y rodeos, realiza inversiones y desvíos. La estrategia es abierta, evolutiva, afronta lo imprevisto, lo nuevo.

El programa no improvisa ni innova, por su carácter rígido está condenado al fracaso, pues responde a una lógica única, Einstein plantea que “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, en clara alusión a esta debilidad. Visto desde esta perspectiva, un ser inteligente y consiente de la realidad, ensaya estrategias para responder a las incertidumbres. “Se tendrían que enseñar principios de estrategia que permitan afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones adquiridas en el camino. Pensar creativamente entonces, es apostar a construir un “diseño de las ideas”, y no tener una idea fija. Podemos dentro de nuestras estrategias, utilizar secuencias cortas programadas, pero para todo aquello que se efectúe en un entorno inestable e incierto, se impone la estrategia. Esta debe privilegiar tanto la prudencia como la audacia y si es posible las dos a la vez. ¿Acaso no es en gran parte así el proceso de diseño e innovación?

¿En qué contexto se sitúa esta demanda por Creatividad?

Una pregunta que por cierto rondó permanentemente en este proceso, apuntaba a responder la inquietud de base de un estudiante del curso inicial de ingeniería, que motivado en un debate en torno al tema de la innovación y posterior a una clase acerca de “estrategias adpatiativas” utilizadas por algunas especies vegetales como mecanismo de respuesta a las demandas de un hábitat en constante cambio, me escribiese en un correo señalando:

¿Por qué debiera significar una preocupación fomentar la creatividad de cara a los procesos de aprendizaje y desarrollo de la ingeniería?

Consideré en su momento que esta era una pregunta que no necesariamente podría estar del todo clarificada ni validada de cara al contexto real, sobre el cual se mueven los procesos de innovación, por ello al igual que en dicho momento, intento ahora, basarme estrictamente en los hechos, que demuestran la necesidad de aportar en dicha dirección.

El principal estudio de investigación anual efectuado por el Departamento de América Latina y el Caribe del Banco Mundial en el año 2002, señalaba que “invertir en educación, abrirse a nuevas tecnologías y alentar la investigación y el desarrollo dentro del sector privado constituían la clave para explotar el potencial de la tecnología y acelerar así el crecimiento económico en la región”.

Este fenómeno de ir a la zaga en el crecimiento del ingreso se debía, según el informe, a una "brecha de la productividad", la cual nace de “seguir el paso en la adopción de nuevas tecnologías en sus procesos productivos y a la lenta actualización de las destrezas”. Para cerrar esta brecha señalaba, “es necesario conseguir que el nivel educativo de la población sea adecuado para explotar todo su potencial productivo”. En tal sentido, el estudio del Banco recomendaba que “los países construyan estos niveles de modo rápido, secuencial y coordinado” e identificaba tres etapas progresivas en la evolución tecnológica que las denomina como: Adopción, Adaptación y Creación.

Señala el informe, que las políticas debieran ser diseñadas para abordar los desafíos específicos que se presenten en cada etapa. En el caso particular de Chile, era ubicado en el estadio de “Creación”, que se refiere a países que han adaptado las tecnologías existentes y han estado “vendiendo sus productos a un costo menor que el de sus competidores, pero que ven debilitarse los márgenes a medida que se incorporan otros mercados de bajos ingresos a su nicho”.

Trece años han pasado desde este informe y al analizar las causas del crecimiento de nuestra economía en los últimos años, la explotación de recursos naturales sin mayor valor agregado sigue ocupando un papel protagónico. La mayor parte de los analistas coincide en que no parece fácil obtener altos crecimientos futuros basados exclusivamente en este tipo de actividades y los buenos resultados dependerán significativamente de la capacidad de agregar valor.

Diversos estudios realizados, entre otros, por el propio Banco Mundial, reportan evidencia de que la creación de sectores dinámicos basados en recursos naturales, no es incompatible con la construcción de nuevas ventajas comparativas en industrias móviles y de alta tecnología, en particular señala que “la diversidad productiva favorece el crecimiento de los países. Se trata de mirar el desarrollo productivo del país con sentido estratégico y de entender que, sobre la base de las ventajas estáticas de los recursos naturales, la tarea para avanzar hacia el desarrollo es ir construyendo nuevas ventajas dinámicas. Primero inyectando conocimiento a nuestros productos todavía insuficientemente elaborados, pero, además, potenciando primero los clusters ligados principalmente a los recursos naturales, y luego transitando de manera paulatina a sectores basados en mayor medida en una utilización intensiva del conocimiento”.

Son estos elementos de juicio los que vienen a configurar un escenario, que sostengo, válida la opción por aventurarse en el desarrollo de “estrategias adaptativas”, que permitan enfrentar con éxito los procesos de innovación que demandamos como nación y a la institución universitaria, generar una nueva experiencia que permita aproximar a los estudiantes de diseño, principales destinatarios de este esfuerzo, a preparar su llegada a la empresa y la sociedad, con herramientas que les permita aventurarse en los procesos de propuesta y desarrollo requeridos, los cuales no pasan ni por recetas, ni tampoco por el mero manejo técnico de herramientas.

Afectuosamente,

D. I. Mario Dorochesi Fernandois
Mg. En Innovación Tecnológica y Emprendimiento
Director de Innovación AIC Chile
Director Ingeniería en Diseño de Productos UTFSM
Design Management / Design Innovation (Milán - Italia)

 

 

 

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