¿Por qué las grandes marcas no llegan aún a la Argentina?

El coordinador de la Carrera de Contador Público, Juan Manuel Lavignolle, analiza el ingreso de las grandes marcas internacionales al mercado argentino.



Por decisión política, imposición o necesidad, en Argentina durante varios años se trató de impulsar el lema "vivir con lo nuestro", que tuvo su origen en la escasez de dólares y el cepo cambiario que empujó al gobierno anterior a cerrar la economía y llegar al punto de que se impidiera girar las divisas; sin olvidarnos de las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI) que incluso valió una denuncia de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón (Argentina perdió ese juicio en enero de este año). La consecuencia fue inmediata, se ahuyentaron las inversiones extranjeras.

Con la llegada del nuevo gobierno, se intentó dar previsibilidad al comercio exterior y a la economía en general para captar más inversiones y generar divisas con medidas como el desarme del cepo. Con la posibilidad de girar dólares y la eliminación del control de importaciones, muchas empresas manifestaron sus intenciones de desembarcar en la Argentina. La primera fue Forever 21; se dijo que iba a instalarse en el Alto Palermo y en Unicenter, pero todavía estamos a la espera. La lista además incluye a H&M, TopShop, Gap, Zara Home, Bershka, Burberry, Dolce Gabbana, Gucci, Brooks Brothers, Pizza Hut o Domino's Pizza y propuestas como Carl's, Cinnabon o Cheesecake Factory, pero han transcurrido los meses y aún continúan ausentes a pesar de la expectativa inicial.

Si a H&M le va bien en Uruguay o en Chile, en la Argentina tiene que generar una explosión de consumo. En el caso de esta famosa marca, Gap o Forever 21 cumplen con la ventaja de que ya son muy conocidas por gran público, ya que en el último tiempo se popularizaron los viajes de compras de los argentinos a Santiago de Chile o Montevideo. Estas ciudades no sólo comprenden una gran variedad de marcas, sino también precios muy competitivos frente a los que se consiguen en los shoppings porteños.

Pero la pregunta que todos nos hacemos: ¿Por qué estas macas reconocidas eligen Chile o Uruguay y no Argentina?

El consumo y la actividad económica en las fronteras están condicionados por la dinámica económica, por los tipos de cambios existentes y los costos internos de cada país; entre ellos la presión tributaria, el costo de transporte-logístico y el costo salarial.

En el caso de la presión fiscal, el IERAL hizo una comparación de algunas alícuotas: el IVA, por ejemplo, tiene una alícuota del 21% en la Argentina, frente al 10% de Paraguay y el máximo del 19% en Brasil. Ganancias, por otro lado, marca un 35% en nuestro país, cuando en Paraguay llega al 10% y en Brasil oscila entre el 15 y el 25 por ciento.

En cuanto a Chile, algunos productos (electrónicos por ejemplo) son incluso más baratos que en el país con menor carga tributaria de la región (Paraguay), consecuencia, entre otras cosas, de un sistema logístico mucho más eficiente, lo cual se traduce en reducción de costos y precios.

En relación con las cargas laborales que deben enfrentar los empresarios, en nuestro país son 60% superiores al promedio vigente en Latinoamérica, con lo cual la única acción que no generaría pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores argentinos es la disminución de las cargas laborales.

La llegada de marcas internacionales provocaría una depuración del mercado argentino, pero también serviría para tonificar las ventas locales. Muchas de esas marcas son aspiracionales para el consumidor argentino, por más que afuera son más accesibles.

Hoy el mercado del lujo en Buenos Aires prácticamente no existe. La avenida Alvear entró en crisis y Florida está muy caída. Para comprobarlo alcanza con ver las marcas que están operando. En Florida los locales más importantes pertenecen a Zara, Levi's y a marcas deportivas como Nike, Puma y Adidas.

Es complicado pensar que este año las grandes marcas internacionales se instalen en Buenos Aires como se dijo, ya que estamos a mitad del 2017 y todavía no hay registro de ninguna. Muchos queremos que suceda, pero seguimos participando.

*El autor es coordinador de la Carrera de Contador Público de la Universidad de Palermo.



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