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Antonio Ambrosini: Una crisis de película  |
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| El jueves 21 de agosto, el diario El Cronista publicó una columna de opinión del Coordinador Académico de Entretenimiento y Medios de la Universidad de Palermo, Antonio Ambrosini. |
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Jueves 21 de agosto de 2008.
Diario El Cronista
Antonio Ambrosini
Coordinador Académico de Entretenimiento y Medios de la Universidad de Palermo.
El cine argentino viene cayendo lentamente. Lentamente, pero cayendo. Hace tres años los títulos nacionales representaban el 13% de la oferta total en las salas del país. Hoy representa apenas el 8%. Los productores, distribuidores y exhibidores aseguran que cada vez es más difícil competir con los "tanques" de Hollywood, que instalan sus títulos con más de un año de anticipación en el mercado y cuenta con colosales presupuestos de marketing.
Al mismo tiempo, productores y distribuidores acusan a los exhibidores de no cumplir con la cuota de pantalla que les exige la ley y favorecer sesgadamente la oferta estadounidense. Ejemplifican que en las recientes vacaciones de invierno, los títulos argentinos (Los superagentes y 100% Lucha) no encontraban horarios frente a los títulos norteamericanos (especialmente Batman y Kung Fu Panda). Cuatro películas estadounidenses concentraron la oferta de 400 salas en todo el territorio nacional.
Esta situación se desarrolla frente a una crisis global de la industria. La gente concurre cada vez menos al cine en todo el mundo; la piratería acosa la comercialización legal y la generación que oscila entre los 10 y 35 años, prefiere destinar más tiempo a los videojuegos hogareños que salir al cine. Al caso argentino hay que sumarle otros condimentos. La función trasnoche prácticamente desapareció ante el clima de inseguridad que existe en Buenos Aires y en otras ciudades del país y que se intensifica a partir de las 22 horas; salvo los nuevos multicines todavía no se han modernizado un gran número de salas y el precio de los tickets y su "entorno" horadan los bolsillos de la clase media.
"Hay que pensar que una salida al cine para una familia, más alguna consumición y los gastos de traslado, representan entre 150 y 200 pesos, es decir el 10% del ingreso promedio de un empleado tipo", explicaba un empresario del sector durante el reciente seminario sobre el Futuro del cine argentino que organizó la Universidad de Palermo.
Frente a este panorama local dentro de una crisis general, ¿qué se puede hacer". Los directivos del sector reclama la modificación de la normativa legal del medio audiovisual (la legislación actual es de 1968). No sólo porque ya ha perdido su coherencia y unidad conceptual como norma y mantiene el espíritu antidemocrático de la época de su sanción (la dictadura de Onganía) sino porque desconoce totalmente los cambios tecnológicos que se han producido en la industria. Para el ex titular del Incaa, José Miguel Onaindia, se podrían seguir los buenos ejemplos en la materia que han realizado nuestros vecinos Chile y Uruguay.
Hay que proteger a la industria local con el cumplimiento efectivo de la cuota de pantalla, siguiendo los ejemplos de la Unión Europea o de Corea, en el lejano Oriente.
Es necesario encontrar nuevos mecanismos de financiamiento, alternativos a los créditos de fomento del Incaa. En tal sentido, el reciente fideicomiso que impulsa el grupo bursátil Cohen, surge como un instrumento nuevo y atractivo.
Finalmente, la ola digital también le ha llegado al cine. Es necesario que el sector se prepare para recambio de inversiones en salas, equipos y medios que la irrupción tecnológica implica. Se ha demostrado que se puede hacer cine argentino de calidad y que es bien recibido en el exterior. El cine requiere una política de Estado (del mismo modo que la televisión). Por razones sociales, políticas, culturales y económicas. De lo contrario, seguiremos con esta crónica languidecencia. |
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