Administradores no innovadores

Patricio O'Gorman, profesor de Estrategia Digital en MBA, UP, coautor de Diginomics en los medios.



Una de las carreras más elegidas en la Argentina es Administración de Empresas, junto con Abogacía y Contabilidad. La carrera ayuda a gerenciar negocios, pero no a crearlos. Quizás esta sea una de las causas de la falta de innovación en las grandes (¿Y pequeñas?) empresas: sus profesionales están diseñados para mantener el status quo. Es así que las organizaciones tienen un problema de partida: su gente no estudió la innovación ni aprendió formalmente a innovar. 

La mayoría de las iniciativas corporativas apuntan a mantener el nivel de rentabilidad. Esto es contradictorio con las innovaciones disruptivas. Adicionalmente, las firmas suelen castigar a los empleados que fallan al innovar, incentivando así jugadas menos arriesgadas para sus carreras. Las típicas escaleras corporativas se escalan de a pasos firmes y seguros; un proyecto fallido puede destruir una carrera. Como corolario final, los procesos de presupuesto y planeamiento corporativos no alientan la innovación, ya que es habitualmente imposible de estimarlas con la certeza que requieren los sistemas.
Otros factores

El contexto externo tampoco ayuda: los proveedores no suelen demandar grandes cambios a los productos, ya que afectaría su capacidad para llevarlos al mercado, y los clientes tienen una demanda concreta que cumplir y quieren hacerlo eficientemente y sin sobresaltos. Para las firmas que cotizan en bolsa, los requisitos de crecimiento incremental y continuo desalientan los grandes riesgos, limitando las iniciativas innovadoras de fondo.

Es fácil entender por qué las innovaciones profundas surgen de los emprendedores: tienen poco que perder y mucho por ganar. Este es el enfoque que deben intentar las empresas: crear un contexto favorable al emprendedor interno; promover la experimentación e innovación profunda en productos y procesos, con acceso a los mejores recursos, sin impacto directo en su carrera, y destinar fondos a promover estas iniciativas fuera de los procesos de evaluación económica tradicional. Si no lo hacen, los emprendedores de garage seguirán teniendo ventajas a su disposición para destronar a los guardianes del status quo.



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