El verdadero costo fiscal en la cadena de valor argentina

Juan Manuel Lavignolle, coordinador de la carrera de Contador Público, explica cómo funciona la competitividad en el sector industrial según la cadena de valor.



Por Juan Manuel Lavignolle

La cadena de valor es una herramienta de análisis fundamental en las empresas para lograr una eficiente planificación estratégica, donde el gran desafío consiste en identificar aquellas actividades que permitan generar una ventaja competitiva en el sector industrial en el cual participan, de forma tal de maximizar la creación de valor para el cliente al mismo tiempo que se intenta minimizar los costos.

¿Cuáles son los costos que se tienen en cuenta a la hora de analizar la competitividad? Fundamentalmente, los financieros, los logísticos y los laborales. Sin embargo, uno de los componentes del precio final de un bien o un servicio con mayor porcentaje de participación es, sin lugar a dudas, el costo fiscal. Entre los impuestos más representativos se encuentran el IVA, ganancias, ingresos brutos, débitos y créditos, seguridad social y tasas municipales.

La carga impositiva, si bien es una cuestión transversal a todos los sectores de la economía, en unos repercute más que en otros, y en definitiva en el precio que termina pagando el consumidor final. Desde el punto de vista del enfoque del análisis de la incidencia tributaria, no debería ser el mismo para un sector de la economía cuyos bienes o servicios forman parte de la canasta básica familiar que aquellos que forman parte del ocio o el esparcimiento.

En el caso de la industria textil, según un informe realizado por la Fundación Pro Tejer y la empresa de hilandería TN&Platex, los impuestos son responsables de la mayor parte del precio: un 25% del valor total. El 45% de la carga impositiva total responde al IVA, ganancias e ingresos brutos.

Otro caso es el de los servicios de hoteles y restaurantes. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la carga tributaria legal asciende al 39,3% en hoteles grandes, y si el hotel es pequeño, la carga llega al 36,7 por ciento. En cuanto a los restaurantes, el peso de los impuestos en el precio final llega al 39,7% si el establecimiento es grande, y al 37,9% si es pequeño.

Otro informe realizado por el Iaraf, sobre la industria de las bebidas sin alcohol, destaca que el costo impositivo y de seguridad social total implícito en el precio de venta al público de un producto promedio de este mercado se estima en el 49,74%, donde en orden de mayor a menor incidencia impositiva se ubican el IVA, ingresos brutos y ganancias. Además, en este sector también hay que considerar los impuestos internos, que representan el 4% del precio final.

Desde el punto de vista del empresario individual, la alta presión impositiva es uno de los factores más relevantes al momento de evaluar su competitividad. Desde los distintos gobiernos, generalmente se incentivan medidas con el fin de atenuar el costo impositivo en las empresas, pero también deberían considerarse medidas que beneficien al consumidor final para incrementar la demanda y retroalimentar toda la cadena de producción y comercialización.


El autor es coordinador de la carrera de Contador Público de la Universidad de Palermo. 



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