
Kiara Gómez Betancourt es egresada de la carrera de Comunicación de Moda y actualmente estudiante de la Licenciatura en Gestión de Proyectos de Diseño y Comunicación en la Universidad de Palermo. Desde agosto de 2024 forma parte de Voluntarios UP, un espacio que, según cuenta, conecta profundamente con algo que la acompaña desde siempre: el deseo genuino de ayudar a otros.
“Cuando entré a la universidad fue algo que me llamó la atención porque desde niña tengo el hábito de hacer actos de servicio. Es algo que me mueve y el poder seguir haciéndolo desde la UP sabía que era algo que me iba a llenar el corazón”, recuerda sobre sus primeros pasos como voluntaria.
Para Kiara, ser voluntaria va mucho más allá de colaborar en una actividad puntual. “Es regalar no solo tiempo a quienes más lo necesitan, sino un pedacito de nosotros mismos en cada actividad, en cada programa y sobre todo en cada abrazo a quienes más lo necesitan”, explica.
Entre todo lo que implica participar del voluntariado, hay algo que disfruta especialmente: el trabajo en equipo. “Me encanta la unidad que existe en cada programa de voluntariado, en cada tarde compartida preparando algo con muchísimo amor para después donarlo”, cuenta.
Al hablar de experiencias que la marcaron, Kiara recuerda una jornada en particular: la visita a la Casa Ronald McDonald. “Estar con niños cuya infancia la pasan entre citas médicas y hospitales es algo que mueve muchas fibras y te lleva a pensar sobre la vida que llevamos y lo agradecidos que debemos ser. También que el simple hecho de dedicar una tarde a pintar, jugar o hablar con ellos puede cambiarles el día”, comparte.
Cada acción solidaria despierta en ella emociones muy profundas. “Para mí es lo más hermoso que puede existir. Saber que estamos contribuyendo nuestro granito de arena para algo grande en la vida de alguien más es algo que no tiene precio y que no cambiaría por nada”, afirma. El voluntariado también fue una experiencia transformadora a nivel personal. “Totalmente, no solo es dar, es recibir aunque no nos demos cuenta de inmediato. Recibís cariño, sonrisas, experiencias y el saber que estás dejando una huella en alguien más, y que esa persona también la está dejando en vos porque te cambia la perspectiva de vida”, reflexiona.
Sobre la importancia de estas acciones, Kiara es clara: “Primero para alejarnos un poco del ‘yo’ en el que solemos vivir y darnos cuenta que a nuestro alrededor hay personas que nos necesitan, y que aún desde lo pequeño o lo que parece insignificante podemos marcar la diferencia”. Ver el resultado final del trabajo colectivo es, para ella, profundamente movilizador. “Es gratificante porque si bien tenemos claro por qué lo hacemos, a veces podemos perder el sentido. Pero ver al final las sonrisas de la gente y los corazones agradecidos te hace dar cuenta que vale 100% la pena”.
Lo que más la emociona de ayudar a otros es simple y poderoso a la vez: “Saber que puedo transformar para mejor el día de alguien con mis acciones”. Y para quienes están pensando en sumarse como voluntarios, su mensaje es claro y directo: “Que no lo duden ni un segundo. Es de las experiencias más bonitas que ofrece la universidad. Conocés personas maravillosas en cada taller y jornada, te llevás conocimientos para la vida y, sobre todo, sos parte de algo mucho más grande en beneficio de quienes lo necesitan”.
Agradecemos a Kiaria por compartir su experiencia y abrirnos la puerta a su recorrido dentro de Voluntarios UP. Historias como la suya nos recuerdan que cuando elegimos ayudar, el impacto va mucho más allá de una acción puntual: se transforma en encuentros, aprendizajes y vínculos que dejan huella.
Si vos también sentís ganas de sumar tu tiempo, tu energía y tu compromiso, Voluntarios UP te espera para ser parte de una comunidad que cree en el poder de las pequeñas acciones para generar grandes cambios .



