Animarse a dar el primer paso: Mía Zevallos y su recorrido por Voluntarios UP 🧡

Animarse a dar el primer paso: Mía Zevallos y su recorrido por Voluntarios UP 🧡

A veces, dar el primer paso es lo único que hace falta para empezar a vivir experiencias que transforman.

Para Mía Zevallos, estudiante de la carrera de Derecho, sumarse a Voluntarios UP fue justamente eso: una forma de salir de la rutina, involucrarse y generar un impacto positivo en otros.

Mía forma parte del voluntariado desde julio del año pasado. Su motivación fue clara desde el inicio: poder aportar algo más que solo su tiempo y sentirse parte de algo con sentido. “Quería involucrarme más y sentir que podía generar un impacto, aunque sea pequeño”, cuenta.

Para Mía, ser voluntaria tiene un significado profundo. Implica compromiso, empatía y una decisión consciente de estar para los demás“Ser voluntaria es elegir estar presente para otros sin esperar nada a cambio”, explica.

Esa forma de entender el voluntariado se refleja en cada actividad en la que participa, donde el objetivo va más allá de la acción en sí: se trata de acompañar, compartir y conectar.

Uno de los aspectos que más valora de Voluntarios UP es la energía que se genera en cada encuentro. Incluso cuando las personas no se conocen previamente, el espacio se transforma en un lugar de conexión y propósito compartido. “Lo que más disfruto es el trabajo en equipo y la energía que se genera cuando todos estamos juntos, con el mismo objetivo. Es un momento de tranquilidad que también te permite desconectarte del estrés diario”, comparte.

Entre las experiencias que más la marcaron, Mía recuerda especialmente una jornada en la que visitaron el Hospital de Niños para entregar cartucheras realizadas en el taller de crochet“A pesar de que nunca en mi vida había hecho crochet, logré aprender desde cero y ver el resultado. Saber que eso podía generarle un poco de felicidad a otra persona fue muy movilizante”, cuenta.

El voluntariado no solo genera impacto en quienes reciben la ayuda, sino también en quienes participan. En el caso de Mía, la experiencia le permitió desarrollar una mirada más empática y consciente“Me ayudó a tener más empatía, paciencia y conciencia social. También a valorar más lo que tengo y a mirar las realidades de los demás con mayor sensibilidad”, reflexiona.

Cada acción solidaria la deja con una sensación clara: plenitud, gratitud y el corazón lleno“Cuando alguien ayuda, inspira a otros a hacer lo mismo”, explica. Y es justamente en esa cadena donde se generan cambios reales.

A quienes están pensando en sumarse, Mía les deja un mensaje claro: animarse. “No hace falta ser perfecto ni tener experiencia. Lo importante son las ganas y la iniciativa de ayudar”.

Historias como la de Mía reflejan el espíritu de Voluntarios UP: un espacio donde cada persona puede aportar desde su lugar y donde, cuando muchas voluntades se unen, el impacto se multiplica 🧡.