Daniela Dupuy, Master en Derecho de UP, es Fiscal en Delitos Informáticos de CABA

“El cibercrimen es una realidad, hay que trabajar mucho para prevenirlo”.
Daniela Dupuy, Master en Derecho de UP, es Fiscal en Delitos Informáticos de CABA

Con una amplia experiencia en la Justicia Federal, Daniela hoy se encuentra al frente de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas de CABA. Realizó su Maestría en Derecho en UP, dirigió y compiló los libros Cibercrimen I y II; mientras prepara su tercer ejemplar y ejerce como docente.

¿Cómo es la tarea que realizás desde el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

Estoy a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas, fiscalía que se inició por el año 2012. En aquel entonces, éramos pocos los que trabajábamos y empezamos a experimentar lo que es el trabajo de investigación en entornos digitales. Con el correr del tiempo, y al advertir que cada vez ingresaban más casos, se fue ampliando el número de fiscalías. A fines del 2019, el nuevo fiscal general Juan Bautista Mahiques decidió formar una unidad especializada nucleando el trabajo en un gran equipo. Así fue como conformamos esta Unidad Fiscal que hoy me toca dirigir. Los delitos que investigamos pueden ser informáticos propiamente dichos, como un daño informático o un ataque de negación de servicio, llamado ransomware; o pueden ser delitos que se cometen a través de internet pero por su complejidad requieren de un abordaje especial: el grooming, la difusión de imágenes sin autorización, entre otros. Trabajamos en equipos, y hacemos una gran línea de montaje en la que cada grupo se hace cargo de una parte de la investigación. De ese modo, armamos lo que nosotros llamamos ‘hipótesis de la investigación’ para, en base a ella, investigar y llegar a juicio oral con todas las pruebas necesarias.

¿Qué te impulsó a especializarte en esa área?

Lo que me impulsó fue lo diferente. Yo me formé en la Justicia Federal, trabajé durante muchos años en Comodoro Py con excelentes fiscales y jueces. Después concursé para el cargo de fiscal en Ciudad de Buenos Aires. Soy un poco inquieta, entonces empecé a interesarme en casos que llegaban a nuestro ámbito y desconcertaban a los fiscales, porque no se entendía bien cómo investigarlos. Ahí fue cuando me dije: ‘ésta puede llegar a ser una linda área para explorar’. Así lo hicimos con mi equipo, que es excelente, con quienes trabajo hace muchos años.

¿Cómo surgieron los libros de Cibercrimen?

Lo que nos motivó fue que en ese momento había poca bibliografía sobre el tema en nuestro país. Dirigí la publicación de dos libros, Cibercrimen I y II, y escribí un artículo en cada uno de ellos; pero son el aporte de muchos expertos a nivel internacional. Ahora estamos por sacar el tercer volumen con la participación de expertos en investigaciones sobre entornos digitales, cuestiones informáticas, técnicas, dogmáticas, policías de todo el mundo que están trabajando en la prevención de este tipo de delitos.

¿Cómo te parece que se encuentra nuestro país la legislación sobre el ámbito digital?

Tenemos la Ley de Delitos Informáticos 22.388 incorporada en nuestro Código Penal. Si bien contempla muchos de los delitos que se cometen en entornos digitales, lo cierto es que hay que actualizarla constantemente. Un ejemplo concreto es la difusión de imágenes que son obtenidas con consentimiento de la víctima, pero después se difunden sin su autorización. Eso hoy no es delito, pero estaría muy bueno que lo fuera, de hecho hay una media sanción del Senado. En cuanto a los códigos procesales, entiendo que hay que adaptarlos a las nuevas tecnologías, incorporar nuevas medidas de investigación específicas. Por otro lado, los sospechosos o imputados tienen mayores garantías, al saber qué medidas toma el Estado para llevarlos a juicio. Esas son algunas de las cuestiones sobre las que hay que trabajar, junto con profundizar los mecanismos de cooperación internacional.

¿Cuáles son los ciberdelitos más comunes y cómo se los puede reportar?

El delito que más trabajamos es el de explotación sexual infantil a nivel internacional. Hoy en día tenemos más de 4.500 reportes mensuales a nivel nacional, y son los delitos que más trabajamos en la fiscalía porque son organizaciones grandes diseminadas en todo el país, incluso en otros países. Eso requiere de una complejidad específica para abordar la investigación y llevar el caso a juicio. Junto a este delito se encuentra el de grooming, que es cuando se acosa a través de las redes sociales a los adolescentes, niños o niñas. Muchas veces son los papás quienes advierten esta situación y lo reportan. En la Ciudad de Buenos Aires hay disponible una página web del Ministerio Público Fiscal: www.fiscalias.gob.ar ; y el 0800 33 (FISCAL) 347225, donde se puede efectuar denuncias las 24 horas todos los días en forma gratuita, sin necesidad de movilizarse de la casa.

¿Qué herramientas te brindó realizar la Maestría en Derecho en la UP?

Siempre me gustó mucho estudiar, y el Máster fue buenísimo. Lo cursé en los años ´97/´98, y en ese momento me abrió mucho la cabeza por dos motivos: primero por la posibilidad de contactar profesores de primera calidad como los que tenía la UP. Eran docentes que se habían formado en el exterior, en Yale, cosa que en ese entonces no era tan común como hoy en día. En segundo lugar, el programa del Máster era muy abarcativo, su formación era realmente muy amplia en el Derecho. Me sirvió mucho y conocí gente allí, algunos dentro del ámbito judicial, otros que ejercían en forma particular. Fue una muy linda experiencia.

¿Qué experiencias profesionales considerás que impulsaron tu carrera?

Siempre supe que quería ser fiscal. Tenía muy claro que quería ser abogada penalista. Entonces me pareció que la mejor forma de comenzar mi carrera era entrando a trabajar en Tribunales, donde empecé a los 19 años. Estaba estudiando y me recibí rápido porque me gustaba mucho. A lo largo de los años, seguí capacitándome, hice el Máster en Derecho en la UP. Fue muy buena la experiencia y tengo mis mejores recuerdos de la cursada. Después continué con mis estudios de Doctorado en España. Pasé por todos los cargos de la Justicia, me convertí en fiscal por concurso en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y actualmente doy clases de posgrado y diplomaturas en universidades nacionales y regionales. Nunca dejo de estudiar y capacitarme, porque es la única manera de poder afrontar la complejidad de este tipo de problemática.

¿Qué balance hacés de tu carrera y qué otras metas te gustaría alcanzar a futuro?

Para mí todas las audiencias de juicio a las que voy son un aprendizaje nuevo. Pese a que me entrené mucho en litigación y cibercrimen, siempre encuentro algo que puedo mejorar, o aparece algo que puedo aprender del otro. Tengo muchas ganas de seguir consolidando esta gran unidad fiscal, que es realmente un súper proyecto que el fiscal general nos ha dado la posibilidad de poner en marcha. También tengo un montón de otras iniciativas, como un Observatorio de Cibercrimen y Evidencia Digital que estoy por inaugurar, y un par de libros que me encuentro escribiendo. Siempre trato de estar muy activa, básicamente porque amo lo que hago, me encanta.

¿Qué les aconsejarías a los estudiantes de Derecho UP?

Mi consejo es: nunca pensemos que ya es suficiente, que ya sabemos todo; siempre seamos muy curiosos y vayamos por más. Creo que ése es el camino para llegar a la excelencia, dentro de lo que cada uno aspire a ser. También, aprovechar las propuestas de colegas sobre cursos de posgrado, congresos, jornadas; para escuchar y aprender de las experiencias de los demás. Y le agregaría: siempre hagan lo que les gusta, porque la única forma de hacer las cosas realmente bien es cuando uno las siente, las lleva en el alma. Cuando uno llega a determinados cargos, es interesante armar buenos equipos de trabajo, siempre apostar al trabajo en grupo. Creo que hay que rodearse de buena gente, de profesionales con ganas, con actitud para trabajar. Si tenés actitud, el resto viene solo.

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