Josefina Helguera, cofundadora de Rapsodia y graduada de Marketing UP, nos inspira con su visión para crear desde el corazón y la pasión

Josefina Helguera, cofundadora de Rapsodia y graduada de Marketing UP, nos inspira con su visión para crear desde el corazón y la pasión

Fue en 1999 cuando junto a una amiga, la modelo Sol Acuña, creó una de las marcas de indumentaria ícono de la mujer argentina: Rapsodia. Con un estilo colorido, hippie chic y original, “la marca irrumpe ofreciendo algo que estaba fuera de moda pero en el aspiracional de un montón de personas”, señala Josefina Helguera, su cofundadora y egresada de la Licenciatura en Marketing de la Universidad de Palermo. Su paso por la UP, donde obtuvo las herramientas para llevar adelante el modelo de negocio, y la experiencia adquirida en Via Vai, donde trabajó diez años junto a Alan Faena y Paula Cahen D'anvers, le permitieron conectarse con un deseo profundo: crear una compañía desde cero. Hoy, a dos décadas de ese sueño, Rapsodia alcanzó un liderazgo y expansión inusitada en el mercado. “Ser emprendedor es ver algo donde no hay nada”, dice Josefina en una entrevista inspiradora, donde comparte su visión sobre el emprendedorismo, aconseja a los jóvenes y destaca la importancia de crear desde la pasión.

¿Qué recordás de los inicios de Rapsodia?

Cuando nosotros empezamos con Rapsodia había una moda muy minimalista, todo era muy zen. La marca irrumpe ofreciendo algo que estaba en el aspiracional de un montón de personas. Esa moda media hippie, que había quedado atrás, la tomamos y, por eso, arrancamos con un estilo más bohemio, libre, más de ilusión, de libre imaginación, de los detalles, del corazón. Y desde ese lugar surge Rapsodia. Creo que la expansión tuvo que ver con la cantidad de gente que resonaba un poco en esa misma nota. Lo más importante es que desde su creación nosotras seguimos haciendo lo que nos apasiona, que es dar lo mejor en cada momento, en cada producto, en cada instancia que nos toque estar.

¿Qué balance podés hacer a 20 años de la creación de la marca?

Aunque haya pasado tiempo, siempre parece estar todo en el minuto uno porque el proceso creativo está bajo los propios pies. El proceso creativo de Rapsodia siempre fue estar en contacto con el latido y no estar aferrado al resultado, a hacer una compañía más grande o llegar a tal lugar. Se trata de dejar lo mejor, hacer lo mejor cada día y aprovechar el camino que se fuera abriendo. Y siempre se abrieron puertas increíbles. Y eso hoy no ha cambiado un ápice.

¿Qué desafíos y logros identificás a lo largo de estas dos décadas?

Siempre hubo dificultades: la economía, la incertidumbre. Pero las dificultades son nuestras maestras, y a mayor dificultad, mayor aprendizaje. El camino es un ir permanente, no es una llegada. Se abren puertas y uno suma aprendizaje. El ir aprendiendo es la palanca para todo, siempre hay que aprender. Hoy nuestro desafío, a 20 años, es seguir asombrándonos con ideas, con propuestas. Por otro lado, para mí el logro más importante fue una investigación de mercado que hicimos hace un año y medio, donde las clientas decían que la marca las había ayudado en su proceso de identidad: 'Rapsodia nació para ayudarme a ser quien yo soy hoy', decían. O sea, pasan un montón de cosas, aparte de la prenda, que las personas se llevan. Y lo que me pareció increíble es que trabajamos desde ese lugar. Hay una mezcla y una fusión que es lo que percibe la gente que no tiene que ver con una moda particular del momento, sino con un estilo de vida.

¿En qué momento se encuentra la compañía hoy?

Hace un año y medio invirtió en la compañía, Catterton, un fondo de inversión americano, que tiene grandes marcas americanas como Louis Vuitton, por ejemplo. Abrieron una rama en Latinoamérica. Investigaron 100 compañías de la región e invirtieron en tres, una de ellas fue Rapsodia. Ellos trajeron todas las mejores prácticas para llevar la compañía al próximo paso. También junto con eso se absorben dos compañías: Caro Cuore y Baby Cottons. Y Rapsodia cambió en Rapsodia Girls. Así que quedó un holding de 4 marcas y hay una estructura de trabajo nueva donde nosotras, con Sol, hacemos curaduría del arte y el diseño pero la parte operativa, que antes participábamos muy activamente, lo está haciendo el equipo de trabajo.

¿Qué opinás sobre el rol de la mujer líder y empresaria?

Para mí es tan natural como el aire que respiramos. Todos tenemos nuestra parte femenina y masculina adentro. Para mi ser emprendedor y ser mujer es muy natural. No sentí en ningún momento ninguna dificultad. Además Rapsodia es un ambiente tan femenino. Esta es un compañía que el 90 por ciento son mujeres. Somos 800 y para nosotras es natural. Todas fuimos creciendo, fuimos siendo madres y haciendo nuestra vida de alguna manera juntas. Es como una tribu.

¿En qué se inspirá Rapsodia para crear?

Es tan perceptivo que es difícil de explicar porque nosotros lo vibramos desde adentro, y vamos haciendo que sucedan las cosas. Nosotros no trabajamos pensando un resultado de ser los líderes del mercado sino en hacer de esto lo mejor. El proceso creativo siempre surge de una necesidad insatisfecha, de ver algo en el mercado que nadie lo ocupó. A nosotras nos surgió de decir esto que tenemos acá (la moda) no nos gusta. Entonces qué mejor que salir a ser parte del cambio que queremos ver.

¿Qué consejos les darías a esos jóvenes emprededores?

Confiar, buscar adentro. Cuando vos estás donde tenés que estar y cuando podés amar lo que hacés, lo hacés con corazón. Y el camino con corazón es el que tiene verdadero sentido. Cada uno de nosotros vino con dones y talentos especiales, podés descubrirlos y ponerlos al servicio de la pasión y los valores que le dan sentido a tu vida. El proceso de emprender tiene que ver con eso. Me fascina lo que pasa en el mundo del emprendedor, eso de poder darle vida a los sueños. Así que puedo desearles que registren sus propias fuentes y que entren en contacto con la abundancia que ya tienen en su interior.

¿En qué te ayudó la carrera de Marketing UP para llevar adelante la creación de Rapsodia?

Me ayudó muchísimo. Por ejemplo hicimos un Business-Plan, que lo hicimos 'a todo trapo', soñamos nuestro sueño más infinito, un sueño gigante. Era la tienda más increíble, con probadores, prendas que eran únicas, te atendían unas chicas que eran como tus amigas. Todo lo que nos gustaba y nos hacía disfrutar, estaba plasmado ahí. De alguna manera, la carrera Marketing me ayudó a hacer que todo este sueño sea algo real, que sea comercializable, que pueda ser un producto, que sea lindo, acorde a nuestro imaginario. Lo que me ayudó mucho fue a concretar un modelo de negocio.

¿Qué te aportó la experiencia de trabajar en Via Vai?

Cuando empecé a trabajar, comencé hace muchos años en Via Vai, con Alan Faena y Paula Cahen D'anvers. Empecé a trabajar y me di cuenta ahí de que me fascinaba todo: lo que se vendía, lo que no, cuando se hace el inventario, cómo se hacían las liquidaciones. Y empecé a hacerme cargo de los locales, las ventas y las colecciones. Me fluía muy fácilmente. Me encantó poder hacer la carrera y poder sostenerlo con práctica de otros que ya tenían sus manuales. Después de estar 10 años en esa compañía, estaba lista para montar una propia, de cero.

¿Qué otras claves tiene que considerar alguien que busca empezar con un proyecto?

En verdad, siempre llevo todo el foco al plano interno. Para nosotras, con Sol (Acuña), la información para hacer las cosas estaba adentro nuestro. No salíamos a buscarlas. Esto no es querer copiar el modelo de alguien o querer ser como el otro porque eso no es auténtico y esto tiene que ver con la autenticidad, con ese propio latido, ese anhelo profundo, con esa pasión que trasciende cualquier límite porque los límites están solo en la cabeza de uno. Ser emprendedor tiene que ver con ver algo donde no hay nada. A nosotras nos fluyó todo muy espontáneamente. Es raro pero sentía que no estábamos haciendo nada, no había esfuerzo porque hacía lo que amaba. Probablemente esa es la alquimia de la creatividad.