Roberto De Gori, egresado del MBA UP y Senior Manager en PwC Luxemburgo

Desde el país europeo, cuenta la experiencia de trabajar para una de las Big Four en consultoría sobre tecnología.
Roberto De Gori, egresado del MBA UP y Senior Manager en PwC Luxemburgo

“Decidí hacer el MBA porque notaba una gran distancia entre las áreas de tecnología y las áreas del negocio, que tarde o temprano tenía que desaparecer”, señala desde Europa De Gori, quien egresó de la Licenciatura en Sistemas de la UP. Se especializó en sistemas ERP y, posteriormente, inició su recorrido profesional en la gestión de proyectos, escalando en empresas de la talla de Magma Tools, Megatlón y, recientemente, PwC Luxemburgo, una de las firmas de consultoría y auditoría más grandes del mundo, conocidas como Big Four, que lo llevó a desarrollarse por primera vez en el exterior. “Hacer el MBA me permitió sentirme cómodo y con muchas armas para brindarle valor a una empresa, modernizarla, y hasta transformarla” cuenta el egresado y además docente del MBA UP.

¿En qué consiste tu nueva posición como Senior Manager en Tech Advisory en PwC?

La tarea de Tech Advisory implica principalmente asesoría de cuestiones tecnológicas a empresas. Por el perfil que tiene PwC, que es una de las Big Four, toda la consultoría tiene muchísimo vínculo con la estrategia de negocio. De alguna manera, siento que es una continuación de lo que fui construyendo en mi experiencia laboral previa. Empecé con las cuestiones más técnicas, después me fui orientando hacia partes más blandas y luego a lo vinculado con el negocio. Hoy mi tarea consiste, básicamente, en consultoría sobre tecnología para soportar, mejorar o crear nuevas estrategias de negocio en empresas, que son nuestros clientes.

¿Cómo surgió la oportunidad de irte a trabajar al exterior?

Para asumir la posición en PwC me tuve que relocalizar, estoy viviendo desde mayo y trabajando desde junio en Luxemburgo. Pese a las dificultades de mudarme en este contexto de pandemia junto con mi familia, salió todo perfecto. Respecto a la decisión, es algo que tenía pendiente, siempre supe que quería hacer una experiencia laboral en el exterior. Gracias a un contacto que tenía en Luxemburgo que me propuso arriesgarme y tomar un puesto, apliqué a la empresa. Tuve muchas entrevistas a través de Skype, después se concretó la posición.

¿Qué desafíos encontrás en este nuevo puesto?

Son más bien retos personales. Por ejemplo, es la primera vez que me desempeño enteramente en otro idioma. El trabajo es en inglés, y más allá de haberlo utilizado en proyectos puntuales, para tratar con clientes o proveedores del exterior, es la primera vez donde hablo todo el día en otro idioma. Ese es el primer desafío que me encuentro, el tema idiomático. También el cultural, ya que en Argentina las relaciones laborales muchas veces se mezclan con las personales, y mi sensación es que acá eso no se da de la misma manera. Está bastante claro el límite, todo es muy cordial y respetuoso, pero con la distancia pertinente. Por último, el desafío personal es demostrar todo lo que uno hizo previamente. De alguna manera, quien te contrata del exterior está poniendo un voto de confianza en la experiencia y formación que uno tiene. El desafío más grande viene por el cambio de entorno, de contexto, de trasladarme a una compañía de este nivel, con todos sus procesos y formalidades.

¿Cuáles fueron las experiencias laborales que marcaron tu carrera profesional?

Comencé trabajando en un Help Desk, en la empresa Mazda, antes incluso de terminar la secundaria. El soporte a usuario es uno de los primeros pasos más habituales para la gente de Sistemas. Después me dediqué a dar asesoramiento en sistemas ERP, sistemas administrativos contables. De ese modo, me fui especializando dentro de Mazda, y luego en una consultora de software uruguaya. Allí comencé mi carrera vinculada a la gestión de proyectos, primero como implementador, luego como Project Leader, liderar un grupo de implementadores. Tuve más trabajo de gestión y me certifiqué en el Project Management Institute. El siguiente paso fue como Program Manager, lo que implica la gestión de muchos proyectos en simultáneo. En ese punto, de alguna manera terminó mi experiencia en la gestión de proyectos, para pasar a mi primera posición del otro lado del mostrador: como Gerente en una compañía, Megatlon.

¿Cómo fue la experiencia de desarrollar una gerencia?

La experiencia en Megatlon fue muy rica para mí. Cuando llegué a Megatlon tuve mi primera experiencia liderando formalmente, lo que antes había hecho quizás de manera interina. Empecé a gestionar la totalidad del área de Sistemas, con todo lo que eso implica: desde cosas hiper grandes y estratégicas hasta las más chiquitas del día a día. Tenía un abanico muy amplio de tareas, me tocó modernizar el área, lo cual fue súper desafiante; potenciar a los recursos humanos, liderar e implementar proyectos estratégicos para la empresa, como la digitalización de las operaciones y la creación de nuevas unidades de negocio. También impulsé la incorporación de herramientas innovadoras para la mejora continua de los procesos administrativos de la empresa. Esa fue la razón por la cual el área pasó de llamarse Gerencia de Sistemas a Gerencia de Transformación Digital. Creo que este último rol, que me permitió ganarme una silla en el comité ejecutivo, fue muy importante para mi carrera porque fue donde empecé a desplegar toda la relación, que yo considero que tiene que existir en forma simbiótica, entre la tecnología y la estrategia del negocio.

¿Qué recomendaciones acercarías a profesionales de áreas IT, vinculadas a los negocios y proyectos?

La mejor recomendación que puedo hacer es no cometer el pecado de pensar o de gestionar nada sin alinearlo totalmente con la estrategia de negocio. Por otro lado, siempre hay que tratar de pensar fuera de la caja, aplicar visiones lo más innovadoras posibles, imaginar escenarios posibles y salir a buscar con quien implementar esos escenarios. Creo que el camino es explorar maneras innovadoras, digitalizar, modernizar, aplicar en todo lo que se pueda soluciones de agilidad. Y no perder nunca el foco en generarle valor al negocio.

¿Cuáles son las principales tendencias que observás en un mercado tecnológico en constante evolución?

Pienso que, actualmente, lo más importante pasa por la inteligencia artificial, que va a terminar de revolucionar todo lo que es la manufactura, la fabricación. La extensión del uso de la IOT (internet de las cosas) también seguirá profundizándose, junto con todo lo relacionado al machine learning, esta cuestión de llegar más profundo a bucear en los datos, encontrar conexiones no evidentes y poder, en base a distintos algoritmos cada vez más inteligentes, hacer proyecciones a futuro, generar planeamiento, análisis de escenarios.

¿Cómo te mantenés actualizado como docente y profesional?

Como estrategia tengo, en primer lugar, una agenda de eventos a los que me interesa asistir, últimamente todos virtuales, pero hasta mayo buena parte presenciales, tanto en Argentina como en el exterior. En segundo lugar: la lectura, trato de tener siempre algún libro a mano. También me suma muchísimo participar en redes de colegas, formo parte de un grupo de CIOs (Chief Information Officers), de las empresas más importantes de Argentina, con quienes compartimos experiencias, conceptos, maneras de resolver problemas, etc. También participo en redes con profesionales de otras áreas, tanto a través de Whatsapp como en Google. El soporte no es tan importante, sino quienes lo integran y la fluidez que tengan esos grupos para compartir conocimiento.

¿Por qué decidiste especializarte en el área de negocios y estudiar un MBA?

Decidí hacer el MBA porque notaba que la distancia entre las áreas de tecnología y las áreas del negocio tenía que desaparecer. Más allá de que ya tenía conceptos relativos a la economía, la contabilidad y las finanzas; sentía que mis conocimientos no eran tan acabados como para sentarme en un comité ejecutivo y llevar propuestas que agreguen valor y hasta transformen la totalidad de una compañía. Esa fue la principal razón para hacer el MBA: sentirme cómodo y con muchas armas para agregar valor, poder modernizar una empresa, transformarla, crear nuevos negocios desde la tecnología e impulsar los existentes.

¿Cómo viviste la experiencia de cursarlo en la UP y qué herramientas te aportó?

Cursar el MBA fue muy enriquecedor, no solo a nivel de conocimientos sino también de networking y de las relaciones duraderas que pude lograr, con muchos de los compañeros nos seguimos comunicando. Hoy en día continúo aplicando muchas de las herramientas que vi en clase, como por ejemplo hacer un análisis de caso, tratar de encontrar el desafío, y establecer soluciones para superarlo. Aplicar la técnica del Business Case me resulta muy útil para presentar cualquier proyecto que sé que va a ser susceptible a críticas o a un escrutinio muy fino. Consiste en presentar todo con un análisis del entorno, la competencia, las motivaciones, las razones por las cuales ese proyecto debería ser aprobado, y defenderlo como si del otro lado estuviera un grupo de inversores.

¿Qué consejos les darías a profesionales que aspiren a cursar el MBA?

Primero, tener la total voluntad de hacerlo; la clave es la pasión. Es una inversión que uno hace, no solo en costos, sino también en tiempo, que amerita que se le saque todo el provecho posible. Los profesores del MBA tienen muchísimo para dar, así que es una picardía dejar algo arriba de la mesa. Como docente y egresado, otra recomendación que doy es tener experiencia laboral previa. Es un esfuerzo, pero con una recompensa casi asegurada.

¿Cuáles con tus metas o proyectos a futuro?

Quiero seguir en el camino en el que estoy, manteniendo la pasión por lo que hago, estudiando. En este momento estoy pensando en seguir avanzando en mi carrera profesional, conociendo nuevas industrias, algo que me gusta de la consultoría. Algo que me encanta que es mantener mi rol como docente, porque me obliga a estar hiper actualizado y además me mantiene conectado con el conocimiento que aportan todos los alumnos al MBA.

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