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Arte y curiosidades |
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En el cierre del VIII Encuentro Latinoamericano de Diseño, llevado a cabo en los últimos días de julio y primeros días de agosto, entrevistamos a Felipe Taborda, diseñador brasilero e invitado de honor al encuentro.
¿En qué está inspirado tu trabajo? En la curiosidad. Yo soy un curioso por naturaleza, de música, de cultura, de comida, todo me interesa, cuando estoy en un país la última cosa que quiero es ir a sitios turísticos. Me intereso por la cultura popular de todos los países, da igual, la curiosidad es el motor, las ganas de querer saber, no voy a Starbucks, voy ahí al bar ese chiquito, El Cuartito, a comer pizza, que la hacen rica, y es algo que pertenece al país en el que estoy. La comida es un gran ejemplo de inspiración: una comida con la que no tenés un diálogo, es una comida mala, una buena comida debe transportarte a otro universo. Hace poco estuve en Taiwán, ¡impresionante! Los sabores, las texturas… Lo mismo se da con las personas.
El brasilero defiende mucho la producción nacional, ¿no? En su caso se da mucho en la música, sobre todo… Sí, en Brasil no escuchamos música latina, infelizmente, no escuchamos. Ahí sólo se escucha música brasileña, y también americana. La música latina de un tiempo para acá no se toca más, a mí me encanta. Brasil es el único país de América Latina donde la gente de Soda Stereo o Maná o La Ley o Juanes puede caminar en la calle que nadie sabe quiénes son. Durante mucho tiempo Brasil ha dado la espalda a los países latinoamericanos, nos creíamos distintos, pensábamos: no somos latinos, somos brasileros. Pero no, somos los dos, tenemos más similitudes entre Brasil y Colombia, Brasil y Argentina, Brasil y Paraguay que lo que podemos tener en común con Estados Unidos o Europa, ¡mucho más! Pero esto está cambiando, estamos poco a poco redescubriendo que somos vecinos, hermanos.
¿Cómo atraviesa tu trabajo la cultura popular? Mi trabajo es parte, es parte de todo, me gusta cocinar, me gusta ir al cine, caminar por las calles, Buenos Aires es una de mis ciudades preferidas en el mundo, es una maravilla, caminar sin saber por dónde ir. Buenos Aires, Manhattan, Berlín y Barcelona son ciudades espectaculares. Acá cada calle tiene algo interesante, un bar o personas, cada calle te ofrece algo, eso me encanta de Buenos Aires.
Y ¿Brasil que ofrece? Brasil es otra cosa, es el caos oficial, es un país caótico, lleno de gente, es gigante. Río de Janeiro está imposible del tránsito, dos horas para llegar a cualquier lugar. Al mismo tiempo, yo amo vivir ahí, no lo cambio por nada. Brasil es una experiencia única, de música, de celebración, de vida. ¡Todo! De norte a sur, hay que ir a todo, desde el norte de Brasil, Belén que es un espectáculo, hasta el sur de Brasil, espectacular, ¡todo!
Dijiste en tu conferencia: “las cosas se sostienen por las ideas y no por la belleza”. Es un cliché, la gente quiere Apple, Apple es tan deseada, ¿por qué? Una de las razones es porque Steve Jobs era fanático del diseño, él sabía, más que nadie en el mundo, la importancia que tiene, creo que antes que él sí había unos carros americanos de los años ’60 que no tenían función pero eran carros que te hacían sentir… más mágico. Bueno, esto es diseño, él con los productos Apple ha elevado eso a un nivel de necesidad irresistible, impresionante, maravillosa. Creó casi una necesidad que toda la gente tiene, comprás una laptop, el mejor modelo, y en el momento en el que pisás fuera del negocio tu laptop ya es vieja porque en la noche de este mismo día va a salir un nuevo modelo mejor, más fino, con más memoria y más barato. Esta increíble creatividad de crear una necesidad más irresistible que cualquier otra jamás creada, es impresionante y esto era Steve Jobs. Y son bonitos los diseños, la caja del producto es espectacular, todo es impecable, no hay nada que digas: esto no está muy bien. Y esto crea una de dependencia, es casi como una droga. El mundo está cambiando con la velocidad de la tecnología, nunca antes el mundo experimentó eso. Jeffrey Sachs ha hecho una comparación que a mí me pareció impresionante como metáfora: cuando inventaron el teléfono, tardó cuarenta años de pasar de discar al botón, cuarenta años demoró el cambio. Hoy en día eso es una eternidad. En la velocidad del mundo del yo, yo quiero para mí porque yo necesito porque yo he hecho, todo yo, todos, la mayoría.
¿Dónde identificás esta conducta? Hay un empobrecimiento mundial, a las generaciones más jóvenes les falta ganas de querer saber, ganas de escuchar, y lo que digo no es por nostalgia pero yo tenía esto, cuando yo leía que salía un nuevo film de Fellini sentía que moriría si no lo veía. Mi hermano y yo hemos venido tres veces en bus a Buenos Aires sólo para ir al cine porque en Brasil con la censura no se pasaban algunos filmes. Acá era baratísimo, nosotros veníamos los dos solos con aproximadamente dieciséis años, con la comidita que hacíamos en casa para no comer en las paradas, nos hospedábamos en un hotel que todavía está, el Hotel Esmeralda, ahí entre Lavalle y Tucumán. Salíamos de un cine, íbamos a otro. No pedían documento. La calle Florida estaba llena de cinemas, no era como es hoy, hoy está más en decadencia, pero en el ‘74, ’76 era diferente. Hacíamos todo eso porque moriríamos de no verlo y creo que actualmente la generaciones jóvenes mueren por tener el nuevo Iphone, ahí sí, ¡guau! Mueren por tener cosas que según la publicidad los hace ver chévere entre sus amigos. Fuera de eso no hay libros, no hay filmes, no hay música. Yo pienso que ni siquiera para el amor… Porque están: hola, gusto de vos, ¿nos vemos? Puede que sí, puede ser que duerman a la noche juntos pero antes había toda una emoción, ¿dónde ha ido la emoción? De todo, incluyendo eso. La única emoción es la tecnología. Y son valores, ¿por qué no transferir ese valor, esa emoción del iPhone para cosas que tienen más contenido?
Uno de tus principales trabajos es el diseño de tapas de discos. ¿Cómo se originó tu conexión con la música? Siempre estuve de una forma u otra involucrado con la música, me gusta la música, he hecho durante diez años un proyecto de música brasileña que ha sido bastante exitoso, cada uno hacía una interpretación personal de una canción popular, ¡ha sido un placer hacer eso!
Dada tu afición a los discos y la literatura, ¿qué disco y libro recomendarías al lector? Discos de The Beatles o los primeros de CaetanoVeloso. Libro recomendaría “Deseo y Pecado”, es fantástico, el autor es Ian McEwan, el mismo que escribió “Amsterdam”, es el tipo que más me impresionó recientemente.
Para terminar, de todos tus trabajos ¿cuál considerás el más importante? Tengo una respuesta rápida para eso: el próximo. Yo siempre estoy viendo que voy a hacer a continuación. Ahora mismo estamos trabajando con el sistema de edificación del museo de Bispo. Pero esto ya está listo, yo quiero saber qué más, cuáles son las próximas cosas que van a venir. Eso es lo que me mueve: el siguiente desafío. |
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