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En el presente video se encuentran las declaraciones de: Osvaldo Gaona, Joaquim Redig, Mila Waldeck, Luis Jorge Soto Walls.

Embajador Joaquim Redig (Brasil)

Estas reflexiones fueron vertidas en el marco del Plenario Fundacional del Comité de Embajadores del Diseño Latino, en Buenos Aires, julio de 2015.

¡Bienvenido COMITÉ, bienquerido DISEÑO, bienamada LATINIDAD!

El futuro del planeta está en el nuevo mundo,

El futuro del mundo es una tarea de Diseño.

Parece demasiado, pero es simple, si se va paso a paso.

¿Qué puede hacer una entidad como este Comité, a partir de su carácter geo-político-cultural? Antes de todo generar e intercambiar conocimiento en la región. Cualquier otro proyecto conjunto entre nosotros, entre nuestros países, dependerá del conocimiento cada uno tiene del otro, para que se sepa qué intercambiar.

En este documento traigo algunas reflexiones respecto de esos temas, que puedan colaborar con el desarrollo del trabajo del Comité – para el cual agradezco nuevamente la invitación.

Integración

La integración continental a través del diseño es un tema en el que estoy involucrado hace más de 30 años, desde el Congreso del ICSID en Ciudad de México el año 1979 (International Council of Societies of Industrial Design), y de la fundación de la ALADI en Bogotá, el año siguiente (Asociación Latinoamericana de Diseño).

Creo que el intercambio entre los países de América Latina es y será cada vez más un camino de autoconocimiento y autoproducción de que no nos podemos olvidar y que no podemos dejar de perseguir, si buscamos el desarrollo y la solución de los problemas que nos amenazan a nuestros países, y que nos tocan a nuestras sociedades, en una época actual de redefinición de fuerzas en el cuadro político y económico mundial.

En este momento, como parte de un proyecto de Doctorado en Diseño en Rio de Janeiro, estoy en Buenos Aires investigando la evolución del papel moneda argentino y brasileño, mi tema de tesis en la ESDI (Escola Superior de Desenho Industrial, Universidade do Estado do Rio  de Janeiro).

Para que se comprenda mejor el propósito y el contexto de mi propuesta al Comité, quiero resumir previamente la naturaleza de esa investigación.

Objetivo

De los objetos que nos rodean, el papel moneda -artefacto que, como hoy lo conocimos, nació en la época de la Revolución Industrial (antes era más como un cheque)- es el objeto más masivo con el que convivimos en nuestro día a día. No hay quienes no lo tengan, al menos 1 ejemplar, en el bolsillo, en algún momento, por más pobre que pueda ser. Y son todos absolutamente idénticos, en todo el territorio nacional (a excepción de su numeración serial).

Y este objeto, idéntico para todos, transporta una simbología que se quiere común a todos, y significativa para los que nos visitan - la identidad de un país (ahora también de un continente, con el Euro).

 

Identidad

En ese punto surge la primera observación comparativa de esa investigación. Mientras el dinero argentino siempre tuvo un diseño propio, e impreso en el país (desde el siglo XIX - a excepción de una eventual falta de capacidad productiva momentánea, cuando tuvo que ser impreso afuera), Brasil importaba este objeto y su diseño hasta el año 1970 – sobretodo de 2 empresas, durante el siglo XX: la estadounidense American Banknote Co. y la inglesa Thomas de La Rue. De modo que, durante más de 150 años, se traspasó a técnicos extranjeros nuestra responsabilidad sobre la definición de esas elementos de identidad.

No estamos afirmando que el dinero argentino de ese período tuviese, gráficamente, un carácter nacional; al contrario, su diseño podría ser de cualquier país, porque se basaba en elementos alegóricos universalmente dominantes en ese sector en aquella época, y resultaba de la contribución directa de técnicos italianos en el arte fiduciaria, importados por la Casa de Moneda argentina no solo para producir la moneda nacional, sino también para traer al país el dominio de esa tecnología especializadísima. Con eso, los argentinos conquistaron temprano su autonomía sobre ese proceso productivo altamente sofisticado y caro, conquista que el Brasil solo alcanzó mucho más tarde, casi un siglo después.

Sin embargo, el diseño de los billetes monetarios argentinos podría ser entonces de cualquier país – ¡pero no lo era! Era exclusivo. Mientras el brasileño era igual al dólar diseñado (y producido) para nosotros por la American Banknote Co., e igual también a los de varios otros países, acostumbrados a orbitar en torno a los Estados Unidos -como México, Ecuador y Chile-. Pero esta no ha sido una costumbre en la Argentina, cuya civilización ha tenido más influencia europea que norte-americana, quizá por fuerza del carácter de su proceso migratorio.

Investigación

En la historia del papel moneda brasileño, estoy analizando la inflexión causada con la entrada del Diseño en el proceso, a través del diseñador Aloisio Magalhães, uno de los pioneros en ese país. No siendo especialista en numismática, sino en objetos de comunicación visual, categoría que incluye el objeto dinero, Aloisio mantuvo durante dos décadas uno de los más grandes e importantes oficinas de Diseño de Brasil (de lo cual yo hizo parte de 1966 a 81, de aprendiz a socio, en la empresa PVDI), en dónde fueron diseñadas de grandes marcas nacionales (BR/Petrobrás, Light, Unibanco) a empaques de azúcar y café (Grupo Copersucar/União), de libros de arte a la señalética urbana de Rio de Janeiro. Su trabajo como consultor del Banco Central de Brasil en el sector monetario, de 1966 a 82, cuando falleció a los 54 años de edad, fue mucho más allá del diseño en sí, envolviendo el objeto como un todo – su simbología, su comunicabilidad, su materialidad.

Basta decir que, en 10 años (en la década de los 1970), Brasil se ha transformado de importador a exportador de dinero impreso, con todo lo que esa inversión de funciones representa no solo en economía de divisas (de importación), sino también en generación de divisas (de exportación), y, lo o más importante, por el que representa como conquista de nuestra autonomía política en el sector, rescatándonos la enorme y delicada responsabilidad de definir la naturaleza técnica y social de ese objeto, en cuanto símbolo nacional, y no lo dejando sobre espaldas (y ojos) ajenas a nuestra cultura, como lo hacíamos hasta ese entonces. Sin hablar de la cuestión de la seguridad del país: vea por ejemplo que una de las acciones nazistas durante la Segunda Guerra fue hacer en Europa una derrama de libras esterlinas falsificadas en volumen cuatro veces más grande que las reservas inglesas de la época – si la libra fuese fabricada en Alemania, ni falsas lo serían las notas! El detalle del episodio es que esa producción fue realizada por técnicos judíos prisioneros, expertos en la falsificación de documentos y pasaportes para salvar los perseguidos de guerra - antes de ser arrestados.

Continentalidad

Decidí extender esa investigación a la Argentina porque, siendo países vecinos, tenemos problemas comunes a resolver, que no son solamente nacionales, sino también continentales. Y porque creo que nuestros problemas deben ser resueltos aquí.

Autonomía tecnológica, económica, política y cultural, inversiones en innovación y en agregación de valor a la producción industrial, y por lo tanto en Diseño, necesidad de investigación, educación e distribución de rienda, son metas, deseos y urgencias que nos unen, aunque en diferentes grados - diferencias cuya observación, además, podrá ser también aclaradora.

Creo que Argentina y Brasil tienen muchos puntos en común, y, a la vez, muchas peculiaridades propias, y será justamente el cotejo entre estas semejanzas y diferencias que nos permitirá observar mejor los problemas de cada uno.

Nuestras identidades -de historia política, de inestabilidad económica, de desarrollo industrial y de desarrollo del Diseño- sumadas a nuestras diversidades -de biomas, de idiomas, de formación étnica y cultural, y de educación-, ofrecen las condiciones ideales para un análisis comparativo. Ella permitirá a los brasileños aprender con los argentinos lo que ellos supieron y lo que no supieron hacer, y permitirá a los argentinos aprender con los brasileños lo que nosotros supimos y lo que no supimos hacer - en mutuo beneficio. Defiendo la integración regional como medio de fortalecimiento da nuestra tierra común.

Esta experiencia, que estoy viviendo a partir de la temática de la moneda y la autonomía nacional, imagino que pueda ser transferida a otros segmentos productivos. Como dicen los historiadores Fernando Devoto y Boris Fausto, en la presentación de su libro Argentina-Brasil 1850-2000, Un Ensayo de Historia Comparada (Editorial Sudamericana) – [notas mías]:

Hace casi un siglo ya, al referirse a la Argentina y el Brasil, Roque Sáenz Peña pronunció la conocida frase: ‘Todo nos une, nada nos separa’. Sin embargo, la historia de ambos países estuvo signada, antes y después, por la desconfianza, la rivalidad, y la competencia. Los prejuicios y, más aún, el desconocimiento del otro, dominaron el escenario.

Las cosas comenzaron a cambiar en las últimas décadas, y los estudios comparados crecieron en forma paralela a la integración económica y la cooperación política y cultural. Sin embargo mucho queda todavía por hacer en ambos planos: el del conocimiento del pasado y el de la integración política y cultural”; [yo añadiría económica, tecnológica y comercial también].

Mirada en el espejo del otro, la historia de la Argentina y de Brasil revela facetas inesperadas y exhibe problemáticas comunes, coincidencias y divergencias significativas. Entender unas y otras es un requisito imprescindible para construir un futuro compartido”.

Una de las tareas del Comité del Diseño Latino puede ser precisamente contribuir para acercarnos de un futuro compartido.

Propuesta

Acredito que una entidad cultural y geográficamente caracterizada como este Comité tiene grandes y diversificadas tareas adelante – políticas, educacionales, culturales y comerciales. Cualesquiera que sean los destinos a los que lleguemos con nuestra representación diplomática, con nuestras funciones de Embajadores del Diseño Latino, dependerán de conocimiento mutuo, para que los proyectos compartidos atiendan a las necesidades y expectativas das nuestras sociedades.

Así que propongo a este Comité que estimule y/o promueva a la realización de investigaciones y estudios en conjunto entre nuestros países, sean bilaterales o multilaterales, agregando no solamente naciones sino que también regiones como tal caracterizadas (como es el caso da región del pampa, envolviendo Argentina, Uruguay y Brasil, y de la región amazónica, abarcando además de Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana y Guyana Francesa).

Considerando que el desarrollo del Diseño en la Argentina y en Brasil han tenido procesos, cronologías e influencias muy semejantes, propongo inicialmente que organicemos una investigación sobre la historia y la actualidad del Diseño en ambos países –abarcando producción, proyecto, enseñanza, investigación, promoción, asociativismo y políticas de Diseño. La idea es levantar la génesis y la actualidad del Diseño en Brasil y en la Argentina, para, a partir de ese punto ser capaz de proponer proyectos más específicos. Creo que podemos comenzar esta actividad en el ámbito bilateral porque de esa forma será más inmediata su concretización, pero, de acuerdo con nuestros entendimientos de aquí por delante, podemos ampliarla para envolver otros países que se interesen y estén dispuestos a realizarlo.  

Joaquim Redig
designredig@alternex.com.br

 

 

 

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