Invitado por el African Centre for Cities de la University of Cape Town, en Sudáfrica, Guillermo Tella, profesor titular de “Arquitectura y Comunicación Sociedad y Producción” y Director del proyecto de investigación “Estrategias de recuperación de áreas degradadas. Abasto a cielo abierto”, participó a mediados de marzo del Workshop “Informal Settlements: Urban Development Challenges”.
En ese marco, Tella tomó contacto directo con la realidad contrastante del escenario post-Apartheid, que evidencia cómo la ciudad se constituye en un instrumento que colabora en acentuar las históricas asimetrías socio-territoriales.
Al respecto, Tella recordó que el Apartheid fue, entre 1948 y 1990, una política oficial de segregación implantada en Sudáfrica signada por un sistemático proceso de discriminación política, económica y social que legitimó crímenes, torturas, persecuciones y explotaciones por parte de una minoría blanca hacia la mayoría negra. Escuelas, hospitales, autobuses, plazas, barrios y hasta ciudades “blancas”, por ejemplo, prohibían su acceso al black man, al coloured y a todo not white.
Este modelo opresivo disparó fuertes movimientos de resistencia que, de la mano de Nelson Mandela, condujeron hacia el fin del Apartheid con las primeras elecciones libres e iniciaron un proceso de democratización e igualdad de todos los ciudadanos. Hoy, tras casi dos décadas de vigencia constitucional de los derechos políticos, el gran desafío que las ciudades afrontan es -nada menos- que el de la integración.
En 2010 Sudáfrica será anfitrión del Campeonato Mundial de Fútbol, por este motivo las principales ciudades están del país están en obra. Gigantescos estadios, nuevos aeropuertos, flamantes hoteles, grandes malls, ensanche de vialidades y generación de nuevas carreteras forman parte de este gran proyecto. No obstante, la agenda de obras pareciera focalizarse sobre aquellas áreas de mayor consolidación, acentuando las desigualdades territoriales.
Niveles extremos de precariedad pueden observarse al recorrer los townships, asentamientos informales de las periferias metropolitanas, con procesos organizados de ocupación de tierras comunales y levantamiento de casillas en zonas desprovistas de todo servicio, sin la más mínima infraestructura. El black man atesora en su rostro las huellas de una acallada resistencia y, a pesar de la reivindicación de derechos lograda, hoy van por más y buscan alcanzar la igualdad de oportunidades.
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