Paola Bergallo, profesora e investigadora UP, habló sobre aborto y derechos reproductivos

Afirma que "establecer un tabú sobre el aborto es vulnerar derechos".

Bergallo dice que las creencias católicas no deben proyectarse a la legislación de una sociedad pluralista. Destacó que el aborto inseguro se cobra muchas vidas en el país. Y consideró que, aunque los actores políticos no tengan hoy en agenda abrir ese debate, terminará ocurriendo por la presión social.

Hoy se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, con el objetivo de poner en foco los problemas que afectan a la salud sexual y reproductiva de las mujeres y niñas en todo el mundo.

La necesidad de reconocer el aborto ilegal e inseguro como un significativo problema de salud pública y primera causa de muertes maternas es un punto central en este debate, y fue abordado en un diálogo con Paola Bergallo, doctora en derecho por la Universidad de Stanford, profesora e investigadora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo y referente en temas de género y derechos reproductivos.

- ¿Qué se entiende por justicia reproductiva y cómo se vincula con el debate sobre el aborto? 
- Esta agenda propone replantear las conversaciones sobre la reproducción, primero como una cuestión de derechos en la que se hace hincapié en la no intervención en las decisiones de las personas en este ámbito, pero en la que también son centrales los deberes de garantizar el acceso a esos derechos. O sea, apunta a mostrar que los derechos reproductivos conjugan deberes de no interferencia, de libertad y autonomía, pero también de acceso y oferta de servicios, lo que incluye no sólo la cobertura sino la existencia de proveedores de prestaciones en el sistema de salud público y privado.

- Sostiene que tomar en serio los derechos de la mujer implica debatir el aborto. ¿Por qué?
En primer lugar, porque es un tema importante que según de las estadísticas del país, se cobraba y se sigue cobrando muchas vidas, además de que también hay complicaciones posaborto que siguen llegando a los hospitales, y de que hay numerosos abortos clandestinos que terminan en la interrupción del embarazo. De modo que en la medida en que el aborto es un fenómeno extendido que afecta a las mujeres, no hablar de eso es una forma de vulnerar derechos.

– El aborto volvió a ser la primera causa de muertes maternas en la Argentina.
– Sí. El aborto inseguro tenía un peso importante en las muertes maternas en el país, que el año anterior parecía haberse reducido, pero que volvió a ser la primera causa. Pero incluso aunque se hubieran reducido esas muertes, es una estadística muy alta para un país de ingresos medios, con el gasto de salud que tiene, y que pretende proveer derechos humanos.

En caso de violación 

– ¿Cómo evalúa el cumplimiento del derecho al aborto no punible en casos de violación después del fallo de la Corte Suprema de 2012? Porque parecía un punto de inflexión, y sin embargo la aplicación es muy dispar.
– Hubo avances, pero también persisten obstáculos fuertes que no se condicen con lo que se avanzó en el discurso judicial y con el fallo FAL de la Corte Suprema. Y en esto creo que tiene mucho peso que el Ministerio de Salud de la Nación y la Presidencia no se hayan mostrado más determinados a cumplir con las exhortaciones que hizo la Corte, tendientes a garantizar el acceso al aborto no punible ante un embarazo producto de violación. O sea, ahí hay un núcleo de voluntad política a nivel federal que falta, y el silencio tiene un costo político en ordenar el sistema federal. La implementación del fallo es hoy muy fragmentada y dispar, con provincias que regularon y trataron de avanzar, con otras que regularon y el tema se judicializó, como pasa en Córdoba, y otras que directamente no regularon. Pero de cualquier modo, hay avances interesantes que no deben desconocerse, ya que si bien no se accede al aborto no punible en todo el país, ahora hay lugares donde sí se puede.

– Entonces, ¿cuál es el lugar para debatir el aborto?
– Es, en efecto, un problema que tenemos, ya que hay una norma que establece excepciones a la penalización desde 1921, e igual llegamos a 2012 con discusiones en la interpretación. La Corte Suprema habla con un fallo de 40 páginas, muy claro y contundente, en el que sostiene que el aborto por violación es un derecho, y con una exhortación expresa a regular y garantizar la provisión de servicios, y estamos con avances en algunos lugares del país, pero con una deuda grande de tomarse en serio ese fallo.

– ¿Cómo se puede debatir sobre la interrupción voluntaria del embarazo en otros casos? 
– Este es un país donde la política es muy fluida, y donde hay mucha movilización social. Por eso creo que hoy hay mucha más presión de la sociedad para abrir una conversación sobre la legislación del aborto que la que había años atrás. En otras palabras: me parece que la política no tiene en agenda dar esa discusión, pero creo que hoy también maneja menos “la cerradura” de la agenda que antes. O sea, no sé cuándo ocurrirá, pero en algún momento se va a terminar abriendo porque la demanda social se va a imponer.

– ¿Cuál es el peso de la Iglesia y de que haya un Papa argentino para no abrir este debate?
– Los que suelen interferir son los grupos más conservadores y organizados, con mucha llegada al poder político, y no la población católica en general. Y por supuesto es importante la relación que hoy existe entre el Gobierno y el Vaticano, ya que eso reconfigura este debate porque al haber un argentino en ese lugar, el Vaticano es un actor político más poderoso de lo que ya era. De todos modos, en un Estado moderno hay un compromiso de separación entre el Estado y la Iglesia. Por lo tanto, los católicos tienen creencias que deben regir sus conductas individuales, pero estas no deben ser proyectadas a la legislación en una sociedad pluralista y diversa como la nuestra, en la que la Constitución no establece un Estado confesional.

Autor: Sergio Cejas / La Voz.

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