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I Plenario del Comité de Embajadores del Diseño Latino

 

Memoria del Plenario Fundacional

Este documento es una memoria abierta estructurada en torno a siete temas centrales y un apartado con anexos (textos y videos enviados por los embajadores, así como antecedentes y más datos sobre la iniciativa).

Los siguientes ejes (el conocimiento entre los miembros de la comunidad del diseño en América Latina, la identidad del Diseño latino, la enseñanza de la disciplina, la dicotomía industria-academia, el diseñador como actor político, el rol del embajador y la definición del alcance del Comité) fueron abordados, debatidos y planteados por los Embajadores del Diseño, en busca de la consolidación de una Agenda Conjunta del Diseño Latino para la próxima década.

Antecedentes Más sobre la iniciativa Textos de Embajadores Videos de Embajadores Galeria de imagenes

 

Documento Final

La necesidad de aumentar el conocimiento entre los integrantes de los distintos países fue definida como primordial y como primer paso para la construcción y posterior consolidación del Comité. Se destacó que solo el funcionamiento de este grupo como sistema posibilitará un intercambio exponencial y provechoso de experiencias, otorgándole a la iniciativa un gran valor agregado.

"Conocernos más, para saber cuáles
son nuestra potencialidades"


Sandra Navarrete (Argentina)

Académicos acordaron la relevancia de compartir sus focos de investigación, profundizando no solo el intercambio de resultados sino también los procesos investigativos, generando estudios comparados sobre temas centrales de la disciplina. A su vez, se planteó la importancia de compartir las dificultades y desafíos de los diferentes campos de aplicación e inserción laboral.

En este sentido, la reflexión sobre las características, particularidades y retos de la profesión se definió como fundamental. Sandra Navarrete sostuvo que el "desafío es conocernos más, saber cuáles son nuestras potencialidades para poder planear estrategias de visibilización exterior", para consolidar y potenciar el Diseño latino a nivel regional y para representarlo a nivel global.

El complejo desafío de la definición, indagación y fortalecimiento de la identidad latinoamericana del diseño fue transversal a todos los debates del plenario. En este sentido, Santiago Aránguiz Sánchez planteó como aspiracional del diseñador no solo ser “un objeto del sistema sino un sujeto constructor del sentido de la disciplina”.

"No trabajamos para un país o
para una universidad, sino para
un continente"


Santiago Aránguiz (Chile)

La cuestión de la identidad se abordó desde la diversidad de realidades unidas por un hilo común (no desde la homogeneidad) y desde la perspectiva misma de la conformación del Comité, entendiendo a la disciplina como una excusa válida y viable para la integración continental. Insistió Aránguiz sobre el hecho de que “no trabajamos para un país o para una universidad, sino para un continente”, que debe unirse necesariamente si quiere lograr aumentar su visibilidad en la próxima década. El medio geográfico y las expresiones de la cultura, agrega, otorgan al continente latinoamericano un potencial insospechado de valores, que permiten establecer unidades para indagar en el quehacer del Diseño y convertirse en una base para la organización de ideas y planes a futuro. Cayetano Cruz recalcó que “la proximidad que existe entre nosotros es fruto de un pasado común y también cercano,  que hace fácil nuestra relación” y Marie Isabel Musselmann añadió que “esta es una gran oportunidad de interactuar y conocernos más entre nosotros tanto a nivel país como regionalmente”.

La integración regional, en parte, puede lograrse a partir de la visibilización de la producción regional. Felipe Tarboda agregó que era necesario, tener la misma pretensión que observó recientemente en China, y pasar del “made in Latinoamérica” al “created in Latinoamérica”, en la búsqueda de posicionar el espacio regional como un foco de creatividad e innovación en la disciplina.

Se señalaron como pilares compartidos de identidad: la sinergia de valores, los desafíos comunes y objetivos prácticos a concretar; y se mencionó al Encuentro Latinoamericano de Diseño como un espacio de reunión, donde el sentido de la latinidad se expresa y comparte de manera natural.

Se debatió sobre las estrategias para la definición de la identidad. Se propusieron tanto la utilización de matrices (como la de Why, How, What) como el trabajo a partir de las conclusiones de las seis ediciones del Congreso de Enseñanza.

Si embargo, se acordó finalmente que la identidad Latinoamérica no es unívoca ni una sola, sino una yuxtaposición de características regionales y de realidades locales de carácter propio. Su riqueza está, justamente, en su heterogeneidad que no es susceptible de ser encasillada, ni reducida mediante una matriz empresarial.

Se planteó el acercamiento al campo de la enseñanza desde el desafío de la preparación de los estudiantes en el espíritu crítico, las inteligencias múltiples y en el desarrollo de aptitudes para el futuro. Rodrigo Queiroz enfatizó sobre la importancia de “preparar a los estudiantes para una realidad que aún no se ha manifestado”, agiornando tanto los contenidos como las estrategias de abordaje pedagógico.  

"Si los estudiantes no quieren
dejar su zona de confort es
porque los docentes también, a
veces, no queremos dejar la
nuestra -que es el aula-"


Diego Bermudez (Colombia)

La importancia de la ejercer la docencia en contexto, involucrando la enseñanza del diseño a la realidad inmediata de las comunidades, fue planteada por muchos de los asistentes. Diego Bermúdez reflexionando sobre este desafío y sobre las dificultades que implicaba, recalcó que si “los estudiantes no quieren dejar su zona de confort es porque los docentes también, a veces, no queremos dejar la nuestra -que es el aula-”, evitando que se enfrenten a los verdaderos desafíos locales y a pensar nuevas e innovadoras formas de solución de los problemas sociales. En el mismo sentido, Santiago Aránguiz retóricamente se preguntó “qué significa la disciplina respecto a la pobreza, al medio ambiente, a generar mejores personas” y agregó que “no es posible pensar que sólo el mercado nos guía, porque se puede perder el sentido humanista de la educación superior”.

Antonio Castro recalcó quees necesario concientizar a los estudiantes con respecto a la sustentabilidad y a la gran responsabilidad que tendrán una vez que se gradúen y deban tomar decisiones (como por ejemplo en que tipo de papel imprimir, que tintas usar, etc)” que puedan afectar el medioambiente u otras que tengan repercusiones en la esfera económica.

El fomento del espíritu de investigación fue otro de los retos planteados como relevantes. La importancia de “desarrollar un pensamiento investigativo desde el principio y no solo en el último año” fue destacado por Mila Waldeck, como una actitud y una costumbre que redundará positivamente en la vida profesional del estudiante. Y añadió que “si queremos que el Diseño Latino sea relevante, debemos alinear la enseñanza a las demandas humanas y ambientales, y preparar los estudiantes para ser decisores inventivos y críticos”.

Se mencionó, también, ahondar en este campo desde la indagación de las experiencias, teniendo en cuenta que el diseño se encuentra en un espacio entre el arte y la función. Steven Faerm sostuvo que son “muchos los que creen que el futuro de las industrias del diseño se basará en la innovación y en la generación de experiencias”.

Por último, la introducción del diseño al ámbito académico de la educación superior, se abordó desde su correlato en las problemáticas de acreditación de aquellos profesionales idóneos y con amplia experiencia que hasta el momento habían ejercido la docencia y que han sido desplazados de las tareas áulicas. Las políticas educativas, por su parte, se trataron a partir de las restricciones que los gobiernos -muchas veces- ejercen sobre el sector, limitando la soberanía de las universidades sobre las carreras de diseño.

En busca de eliminar la disociación entre lo  académico y lo profesional, se recalcó el valor de la mixtura entre ambos espacios. La importancia de la integración definitiva de estos escenarios, que se inició a principios del siglo pasado, sigue suscitando debate. “Es necesario reflexionar por qué la enseñanza se separa de la práctica profesional, como si un universo contaminara al otro” enfatizó Ronald Kapaz.

"Es necesario reflexionar por qué
la enseñanza se separa de la
práctica profesional, como si un
universo contaminara al otro"


Ronald Kapaz (Brasil)

El enriquecimiento mutuo de estos campos y la producción de un círculo positivo de retroalimentación que vuelve al oficio más profesional y a la academia mucho más sensible a la problemática contemporánea y local, fueron algunas de las ventajas planteadas frente al desafío de la integración. 

A su vez, el aumento de la permeabilidad entre ambos espacios, que contribuye positivamente al desarrollo de la industria nacional y que académicamente se traduce en aquellos proyectos que se convierten en aplicaciones exitosas, responde a una tendencia mundial creciente en las instituciones educativas, que debe acentuarse en Latinoamérica. Carolina Menso sostuvo que “los programas de articulación académica-empresarial son un valor deseable tanto para las instituciones educativas y gubernamentales como para las ONG”.

La importancia de crear un puente que una las realidades Empresa-Universidad e Industria-Academia se mencionó como fundamental para formar estudiantes con sólido desempeño intelectual y un fluido dominio del oficio.  Osvaldo Gaona, en este sentido, destacó que para profundizar este modelo se debe evitar la cristalización de los “profesores de libro” dentro de las instituciones educativas y propiciar la participación de aquellos que reconozcan la diferencia entre conocer y saber hacer.

La disciplina debe instalarse en un lugar de liderazgo, logrando la jerarquización académica y profesional desde la interacción y la participación en otros campos.

El diseño no puede cambiar el mundo, pero sí puede brindar soluciones y hacerlo un lugar mucho mejor para vivir. En este sentido, se debatió sobre la necesidad de dimensionar el alcance de la disciplina, así como también el poder de los diseñadores y su contribución a la sociedad, la cultura y los valores.

"Necesitamos definir el
compromiso y la responsabilidad
respecto a lo que podemos y a lo
que no podemos hacer"


Luz del Carmen Vilchis (México)

Se debatió sobre la urgencia de hacer más presente la voz del diseñador en las tramas institucionales y estatales. Se planteó, asimismo, la importancia de incidir en las políticas de investigación para que se incorpore -como un eje más y como un pilar fundamental y estratégico- la problemática del diseño, jerarquizando la disciplina y posibilitando su desarrollo y consolidación.

Se planteó la importancia de no solo tener como eje de acción la generación de valor económico, sino también de desarrollar una mirada crítica y la toma de posiciones políticas en pos de mejorar la calidad de vida de la gente. Maria Helena Pereira da Silva sostuvo que “es necesario invertir en el diseño social para lograr propuestas y soluciones para las diferentes demandas de la población”. En este sentido, se propuso la extrapolación de herramientas propias del proceso de diseño para favorecer la innovación, aumentar la empatía con el entorno y la generación de solución concretas a problemas sociales complejos. Hugo Kovadoff aseguró que “el diseño puede contribuir de forma decisiva con la evolución y transformación de las naciones que forman nuestro continente”.

En el foco del debate sobre el rol político del diseñador, se resaltó la exigencia de ser realistas en cuanto a las posibilidades de intervención y al alcance de la participación. “Necesitamos definir el compromiso y la responsabilidad respecto a lo que podemos y a lo que no podemos hacer” acotó Luz del Carmen Vilchis Esquivel. Santiago Aránguiz, por su parte, sostuvo que “debemos ser actores importantes y para ello es necesario estar presentes en el debate y hacernos responsables desde nuestros espacios de construir una sociedad mejor y otorgar mayor calidad de vida a los ciudadanos”.

Por su parte Fabián Bautista Saucedo recalcó que “si unimos los esfuerzos de distintos actores es posible que encontremos soluciones a los problemas regionales”.

La parte central y fundamental del intercambio giró en torno al rol del Embajador y las funciones que cada uno de los miembros del Comité llevará adelante hasta la próxima reunión presencial en julio de 2016.

"Ya fuimos embajadores antes.
Desde el primer día que venimos
al Encuentro Latinoamericano de
Diseño y cuando volvimos a
nuestras universidades"


Sandra Navarrete (Argentina)

Mihaela Radulescu de Barrio de Mendoza sostuvo que  “como en todos los retos, hay que poner una primera meta tangible, que proyecte y difunda nuestro pensamiento”.

Frente a esta punto se abrió el debate, y surgió como una de las principales funciones tomar las ideas importantes y llevarlas a los contextos regionales e institucionales; y Luz del Carmen Vilchis agregó en ese sentido que “un embajador debe sembrar semillas”.

El debate también giró en torno a quién representan como colectivo profesional y académico. Edgard Zambrano Lozano sostuvo “somos Embajadores de la Nación Diseño Latino”, definiendo así un hilo conductor común de intereses y experiencias, y pasando por alto las diferencias de cada región. Lucia Acar aclaró que, desde su perspectiva, la nominación era “un pretexto para pensar el diseño” y reflexionar responsablemente sobre los desafíos futuros.

Se planteó asimismo como prioritaria la conformación de una red o directorio que permita la consolidación como grupo. Así lo sostuvo Carlos Manuel Luna Maldonado cuando recalcó la importancia “de impulsar el fortalecimiento de las redes académicas nacionales”, que procicien el establecimiento de un diálogo positivo y la definición de los objetivos a futuro, así como el impulso a acuerdos entre las universidades y las instituciones  de la región abocadas al diseño y la comunicación

Se habló de la importancia de generar un desarrollo epistemológico en la región que permita caminar hacia una validación disciplinar y hacia la consolidación de la profesión. Susana Machicao, en este sentido, resaltó que “necesitamos producir un marco teórico actualizado, sólido y contemporáneo para dejar de enseñar diseño sólo con Murari”. Se recalcó, por otro lado, que este desarrolló contribuiría rápidamente al posicionamiento del Diseño Latino en el campo internacional.

Se propuso también que los Embajadores se transformen en observadores de la realidad, conformando grupos de investigación y experimentación (por países o por temáticas), que establezcan las prioridades periódicas, que se comprometan a la publicación y difusión de los avances en la materia y que busquen elevar los estándares de calidad de la producción.

Asimismo, se planteó la importancia de investigar y realizar una puesta en valor del Patrimonio del Diseño Latinoamericano, entendido como la documentación y la preservación de grabaciones, conferencias, presentaciones, encuentros, documentos, material de trabajo e investigaciones producidas en el campo de la disciplina.

La idea de generar un Manifiesto del Diseño Latino que reúna los principios e intensiones del grupo y que guíe su accionar a futuro, fue asimismo propuesta. En este sentido, Joaquim  Redig  recalcó la importancia de “construir un futuro compartido”.

Por último, como aspiracional, se habló de convertir el Comité en una Academia del Diseño Latino, con capítulos por países, que defina las prioridades de la disciplina en la región.

La idea de participación, intercambio, generosidad y cooperación sobrevolaron todo el debate. Santiago Aránguiz concluyó la importancia de este hito fundacional, ya que “no hay desarrollo sin participación y sin construcción de un sentido compartido”

Del Plenario Fundacional surgieron un sinnúmero de ideas valiosas, muchas factibles de llevar a la práctica en el corto plazo pero otras plausibles de ser aplicadas a lo largo de la próxima década con mayor esfuerzo. Las posibilidades y los límites del Comité del Diseño Latino para los próximos años se enmarcan en los siguientes desafíos.

1) Consolidación del proyecto

Se deberá alcanzar la consolidación del Comité del Diseño Latino, incorporando nuevos miembros y aumentando la participación de todos los ya suscriptos. A su vez, será importante trabajar sobre un concepto compartido de identidad latinoamericana del diseño, basada en la riqueza y la heterogeneidad de las diferentes realidades.

2) Gestión del Comité

La gestión involucrará la creación de un directorio de los Embajadores. Los miembros podrán ser Adherentes o Adherentes Activos, diferenciando a aquellos que participan presencial o remotamente de las actividades, de los que sólo han aceptado su incorporación al grupo.

Asimismo, se convocarán y organizarán Plenarios Anuales, coincidentes con el Encuentro Latinoamericano de Diseño, para delinear acciones a seguir y propiciar debates en pos de lograr la madurez profesional y epistemológica de la disciplina.

Respaldo institucional y una promoción de las acciones individuales de  cada uno de sus miembros en el campo del diseño.

3) Acciones anuales

Las acciones anuales a desarrollar en conjunto se dividirán en aquellas que se llevarán adelante al interior del Comité y aquellas que garantizarán su proyección al contexto regional.

En este sentido, y en relación a las acciones anuales al interior del comité, se promoverá el conocimiento entre los miembros que conforman la comunidad del diseño latinoamericano, propiciando las acciones para compartir experiencias profesionales e investigaciones académicas (que puedan arrojar datos comparativos y/o transversales).

Hacia el exterior se propone, en esta primera etapa, la realización de una encuesta sobre las Tendencias Creativas Emergentes en América Latina, dirigidas a académicos, profesionales, emprendedores y estudiantes. Se espera un alto involucramiento de los miembros del comité  tanto en la definición de los ejes principales, la difusión de la encuesta, y el armado de un informe final. Se espera que este documento pueda ser presentado en el plenario 2016, del Comité del Diseño Latino.

Participantes

En el plenario fundacional, coordinado por Oscar Echevarria, Jorge Gaitto (Argentina) y Felipe Taborda (Brasil), estuvieron presentes 41 embajadores:

Carolina Menso (Argentina)
Sandra Navarrete (Argentina)
Susana Machicao (Bolivia)
Sergio Vega Camacho (Bolivia)
Lucía Acar (Brasil)
Carolina Bustos Raffainer (Brasil)
André de Freitas Ramos (Brasil)
Leo Eyer Bold (Brasil)
Ronald Kapaz (Brasil)
Ana Beatriz Pereira de Andrade (Brasil)
Rodrigo Antonio Queiroz (Brasil)
Joaquim Redig (Brasil)
Felipe Taborda (Brasil)
Mila Waldeck (Brasil)
Santiago Aranguiz Sánchez (Chile)
Mario Dorochesi Fernandois (Chile)
Manuel Figueroa Aguilera (Chile)
Guido Olivares Salinas (Chile)
Fernando Alberto Álvarez Romero (Colombia)
Diego Giovanni Bérmudez Aguirre (Colombia)
Juan Manuel Gaviria (Colombia)

Wilson Orlando Gómez Gómez (Colombia)
Edgar Saavedra Torres (Colombia)
Edward Zambrano Lozano (Colombia)
Pablo Iturralde (Ecuador)
Steven Faerm (EE.UU.)
Cayetano Cruz (España)
Fabián Bautista Saucedo (México)
Felipe de Jesús Covarrubias Álvarez del Castillo (México)
Osvaldo Gaona (México)
José Manuel Morelos Villegas (México)
Luis Jorge Soto Walls (México)
Luz del Carmen Vilchis Esquivel (México)
Jimena Mariana García Ascolani (Paraguay)
Alban Martínez Gueyraud (Paraguay)
Rocio Lecca (Perú)
Yván Alexander Mendívez Espinoza (Perú)
Mihaela Radulescu de Barrio de Mendoza (Perú)
Rafael Vivanco (Perú)
Eduardo Hipogrosso (Uruguay)
Gustavo Wojciechowski (Uruguay)


Así mismo, se sumaron los textos enviados por los embajadores que no pudieron estar presentes:

Hugo Kovadoff (Brasil)
Maria Helena Pereira da Silva (Brasil)
Henry Benavides (Brasil)
Rodrigo Alejandro Bastías Cea (Chile)
José Korn Bruzzone (Chile)
Carlos Manuel Luna Maldonado (Colombia)

Peter Mussfeldt (Ecuador)
Antonio Romero (El Salvador)
Antonio Castro H. (México - EE.UU.)
Erika Rivera Gutiérrez (México)
Marie Isabel Musselmann (Perú)
Santiago Pol (Venezuela)


Más datos sobre la iniciativa

La propuesta de creación de un espacio de destacados académicos y profesionales para pensar  y repensar el futuro del diseño surgió en el marco del Encuentro Latinoamericano de Diseño (que ya concretó su décima edición) y del Foro de Escuelas de Diseño, organizados por la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo.

En torno al desafío de encontrar nuevos caminos para potenciar el Diseño Latino y su proyección internacional para la próxima década, detectamos innumerables reflexiones, posibilidades e inquietudes que no terminaban de plasmarse formalmente y de encausarse hacia un proyecto sustentable, ante la ausencia de un actor institucional que lo liderase.

En este contexto, desde la Facultad de Diseño y Comunicación nos propusimos convocar, vincular y reunir a destacados académicos y profesionales del diseño de América Latina para reflexionar en conjunto sobre las acciones más adecuadas para impulsar esta idea-fuerza.

Se invitó a personalidades con trayectoria -que por nuestro conocimiento institucional y por su presencia en todas las actividades que hemos desarrollado a lo largo de estos años- pensamos que estarían interesados en sumarse y participar. Más de 125 profesionales y académicos del diseño aceptaron participar de esta nueva aventura colectiva.

El 27, 28 y 29 de julio de 2015 se realizó con éxito el Plenario Fundacional del Comité y la primera reunión que congregó a los Embajadores del Diseño Latino en Buenos Aires. Se enmarcó en la reunión anual del Foro de Escuelas de Diseño (que realizó la décima edición del Encuentro Latinoamericano de Diseño) y la sexta edición del Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño.

 


 

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