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"Enfrentar, aprender, implementar… cuantos desafíos", por Cristina Alicia Bello.

Esta historia comienza en 1991 cuando transitando por las calles de Buenos Aires levanté la mirada y vi cómo estudiantes se dirigían a un edificio de fachada clara en cuya parte superior se leía “Universidad de Palermo, UP”. Fue en ese momento exacto en el que sentí un profundo deseo de encontrarme entre ellos. Pasaron treinta hasta que, por fin en 2021, tuve la oportunidad de iniciar mis estudios de grado. 

Habiendo finalizado mis estudios secundarios en 1991, análisis matemático era un enorme desafío, más bien un obstáculo temporal que debía sortear para seguir avanzando. Pues si decidía seguir el orden establecido de la cursada, probablemente hubiera estado recibiéndome para el 2030!. Por esta razón fui avanzando por las asignaturas no correlativas. Mi objetivo era avanzar, sin detenerme. 

Dominar la plataforma, emplear aplicaciones y herramientas tecnológicas hasta el momento desconocidas fue frustrante: ya a la difícil tarea de cursar y cumplir con mis obligaciones en simultaneo, había que adicionarle los nuevos retos. 

Hoy, prácticamente finalizando mis estudios de grado reflexiono y afirmo que es determinante en la profesión tener la misma predisposición a enfrentar lo desconocido, aprender nuevos conocimientos, adoptar nuevas herramientas tecnológicas e implementarlas en el desarrollo de nuestras actividades diarias. 

En la actualidad contadores, administradores, economistas, entre otros profesionales; se encuentran inmersos en un escenario incierto, desconocido en muchos casos, desafiante; que exige una actitud proactiva y la pérdida del temor a lo desconocido. 

Ante la existencia de diversas herramientas digitales como la Inteligencia artificial, IA, los softwares contables en la nube, la automatización robótica, las herramientas de análisis de datos y business intelligence; la OCR u “Optical Character Recognition”, plataformas contables especializadas y herramientas colaborativas y de almacenamiento; los contadores tienen la necesidad de mantenerse actualizados y a capacitarse permanentemente para no caer en el aislamiento y pérdida de competitividad profesional. 

Los cambios y la innovación ocurren permanentemente, y la IA es concebida como una amenaza para la profesión. 

Si bien la IA ofrece un sinfín de ventajas y oportunidades que se traducen en mayor eficiencia, transformando la forma de trabajar a través de la automatización de procesos rutinarios y administrativos, detección de inconsistencias y anomalías en grandes volúmenes de datos, análisis de información financiera en segundos y ahorro de tiempo y costos; entre otras numerosas funciones; también implica tomar ciertos riesgos si no se emplea el criterio profesional y la debida responsabilidad ética. 

La IA proporciona datos e información en base a algoritmos, datos ingresados y configuraciones de sistemas que pueden contener errores o sesgos, generando respuestas incorrectas, cálculos erróneos, hasta interpretaciones absurdas; lo que se traduce en costos irreversibles, hasta incluso la pérdida de reputación, sin la supervisión final del contador. Por esta razón, debemos utilizarla responsablemente, evitando la dependencia tecnológica, verificando los resultados y ejerciendo el control necesario. 

Es fundamental tener consciencia de que la IA vino a complementar la actividad del Contador. Así, en el análisis de la información, en la interpretación y en la toma de decisiones, el profesional es irreemplazable. 

Por otro lado, la complejidad de los negocios y la economía, los cambios permanentes y nuevas exigencias requieren de una formación integral que va más allá de los conocimientos propios de la profesión. El contador competente, en la actualidad, debe tener conocimientos que exceden ampliamente su campo. Entre ellos el conocimiento y manejo de numerosos softwares de soporte administrativo, estar al día con las novedades tecnológicas y normativas, encontrar soluciones acordes a las necesidades de cada cliente, desarrollar habilidades blandas, tener amplio conocimiento y manejo de ciberseguridad, etc.

Por esta razón, el networking y los espacios de intercambio son el ambiente propicio para mantenerse actualizado, mejorar el desempeño profesional, generar oportunidades laborales, construir una reputación sólida, entre otras ventajas. 

Ser parte de un entorno laboral dinámico, sustentado en el intercambio, la participación de diversos profesionales, las buenas prácticas y en las alianzas estratégicas; es la manera óptima para lograr el crecimiento profesional, demostrar liderazgo y capacidades de adaptación, dar visibilidad a nuestro trabajo profesional y, en consecuencia, posicionarse como referente en el área contable, fortaleciendo nuestra marca personal. 

Una red solida de contactos puede hacer a la diferencia en la calidad de servicios que brindamos al cliente, otorga seguridad, ayuda a resolver dudas y brinda el apoyo necesario frente a los desafíos que se presentan a diario. 

Ante los vaivenes en la economía, la inflación, el cambio de gobierno y ajustes fiscales que se traducen en caída de la actividad económica y dificultades para la continuidad de las empresas; surge la necesidad de inversiones a menor riesgo, optimización de recursos y reducción de costos; por lo que el contador debe responder de inmediato y competentemente.

Para ello, necesita contar con una amplia capacitación, habilidades tecnológicas y comunicacionales, tener predisposición para enfrentar lo nuevo sin temor y estar abierto al trabajo colaborativo. Solo esa actitud proactiva lo llevara al reconocimiento profesional y a la captación de nuevos clientes. 

Cristina Alicia Bello

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