Álvaro García Resta, arquitecto UP y subsecretario de proyectos públicos en el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte GCBA

Álvaro García Resta, arquitecto UP y subsecretario de proyectos públicos en el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte GCBA

“La arquitectura es una herramienta muy poderosa para mejorar la vida de la gente”. Así lo expresa cuando define su profesión, el arquitecto con posgrados en Diseño Sustentable y Desarrollos Inmobiliarios formado en UP, Álvaro García Resta. Hoy, como subsecretario de proyectos en el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está a cargo de todos los proyectos urbanos de la ciudad y, desde ese lugar, entiende que con su labor puede cambiar la vida de muchas personas: “Uno piensa que la arquitectura es una ventana, una casa, un elemento físico de piedra inerte, y en realidad es la expresión de la vida de la gente”, enfatiza Álvaro, quien también ejerció la docencia tanto en UP como en otras instituciones educativas, donde transmitió todos sus conocimientos y, sobre todo, su pasión por la arquitectura pública, la cual considera un motor necesario para impactar positivamente en la vida de todos los ciudadanos.

¿Cuáles son las máximas responsabilidades que asumís en la función pública?

Te diría que es generar y liderar proyectos transformadores. Por ejemplo: el Parque de la Innovación en el terreno de Tiro Federal, la Manzana 66, la demolición del Elefante Blanco en Ciudad Oculta, la construcción del nuevo Ministerio de Hacienda en la cárcel de Caseros, el Parque de la Estación también es un espacio público relevante para los vecinos, toda la puesta en valor y la reconfiguración de la Plaza Houssay. Este último es importante porque el concepto de campus urbano salió de un trabajo que hice en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo. Hoy la plaza ha sido completamente reformada y el concepto de campus universitario-urbano lo sacamos de una investigación que hicimos en la UP. Fui director de la investigación y ese trabajo lo expresamos físicamente en un proyecto que es el de la Plaza Houssay.

¿Qué desafíos presenta trabajar proyectos de arquitectura en la administración pública?

La verdad que muchos. El primero es hablar de arquitectura pública más que de obra pública, generar arquitectura con valor cultural para la ciudad y que mejore la vida de la gente. El principal desafío es hacerlo de manera eficiente, transparente, con honestidad y tratando de generar condiciones para que haya mejor arquitectura en la Ciudad de Buenos Aires. La subsecretaría que lidero tiene dos direcciones generales, una es la Dirección General de Antropología Urbana, que es toda la parte social y de trabajo con los vecinos; la otra es la de Proyectos de Arquitectura. Entonces, la combinación de la arquitectura puesta al servicio de la gente y esa interacción y dinámica, donde tu cliente es el vecino, te diría que es el principal desafío.

¿Qué procesos se llevan a cabo para la ejecución de una obra?

Arrancamos el proceso siempre trabajando con la gente
, relevando los deseos de los vecinos a partir de los cuales encontramos oportunidades para trabajar. Una vez que ese deseo genera consenso y reciprocidad en el sector y se combina con nuestra visión de necesidad, lo que hacemos es trabajar en el modelo de gestión que tiene que ver con el financiamiento, el modelo económico, diferentes aspectos que tiene que tener el proyecto para que sea susceptible de ser realizado. En muchos casos vuelve a la instancia social o política cuando necesita una ley que lo apruebe. Entonces ahí, es conseguir primero consensos con los vecinos y luego consensos legislativos de nuestro sistema democrático. En algunos casos hacemos concursos. Una vez que tenemos ese cómo, que sería la forma, hacemos una licitación pública, se presentan oferentes y a partir de ahí se inicia la obra, ejecución y finalización.

¿Cuáles son los principios de una arquitectura urbana sostenible?

Cualquier política pública tiene que tener el principio fundamental que es la utilidad: tiene que servir para algo o para alguien. En general tienen que ser relevantes para el bien común, venir a solucionar un problema o resolver alguna tensión. Otro principio importante es el de la correspondencia entre el problema y la solución-propuesta, porque muchas veces se sanciona un proyecto de ley sin conocer lo que realmente origina el problema a solucionar. Eso por ahí da lugar a otro principio que es el de consentimiento: si no lo hay, no hace falta cambiar una ley. El principio de adecuación dice que cualquier problema común que puede ser global tenga la adecuación al sitio donde sea tratado. Después siempre digo también que para que sea sostenible una política pública tiene que tener un principio de dinamismo, saber que no es perfecta, que ninguna política pública es perfecta porque la política pública trae nuevos problemas. La idea de dinamismo hay que incorporarla desde el origen porque la vida de la gente cambia, por ende va a cambiar la política pública más tarde o más temprano. El último que quiero nombrar es el de impacto, todo esto hay que poder medirlo y probarlo porque si no, no sabemos cómo es el impacto de la política en la gente.

¿Se pueden aplicar estos principios tanto al sector privado como el público?

Creo que lo importante es que el sector privado entienda que tiene un rol en lo público. Es importante que el sector privado participe en la discusión porque si no, termina siendo discusión entre políticos y no entre arquitectos. Hubo funcionarios arquitectos pero creo que lo que no hay hace tiempo son funcionarios arquitectos preocupados por la arquitectura y eso es el principal desafío.

¿Cómo viene la arquitectura de las ciudades en un futuro?

Tienen un enorme desafío para mí que es mantener la calidad de vida de los habitantes en una situación de densificación. Estamos en un momento de migración de las zonas rurales a los centros urbanos. Cómo es que las ciudades atraen, reflexionan y retienen el talento en un espacio urbano acorde a esos usuarios: salud, educación, trabajo, buena calidad de espacio público. Buenos Aires es una ciudad enormemente atractiva y está sufriendo una enorme transformación positiva que está poniendo a la ciudad a la altura de las más grandes del mundo.

¿Qué herramientas aportó a tu formación la Universidad de Palermo?

La Facultad me brindó oportunidades, conocer y poner foco en las cosas que más me interesaban.
Y después, la calidad de las personas que me tocó como docentes y como compañeros. Siempre cualquier propuesta que tuve fue escuchada.

¿Cómo es la experiencia de enseñar a futuros profesionales?

Mi experiencia como docente es de poco más de once años, me parece fundamental porque es una transmisión bidireccional, es decir me forma a mí y al mismo tiempo puedo aportar a la formación de futuros arquitectos. Siempre digo que si puedo agregar algo de lo que sabían, mi tarea está cumplida.

¿Qué tres consejos podrías compartir con los estudiantes de Arquitectura?

El primer consejo es que se preocupen por lo público porque es preocuparse por el otro. Que no nos olvidemos los arquitectos que tenemos un rol muy importante en la sociedad. El segundo es que siempre sepan que la arquitectura es una herramienta muy poderosa para mejorar la vida de la gente. Y tres que no se queden cerrados en la arquitectura, que hoy creo que las ciudades son necesariamente interdisciplinarias y que tenemos mucho que aprender de otras carreras y expertices. Porque la arquitectura por sí misma es como insuficiente, puede hacer un cambio de forma pero para hacerlo de fondo se necesita de la interdisciplina. Hay algo que es importante para agregar: la arquitectura es la expresión física de la vida de la gente, es como un parque, es el uso que tiene, no es la forma que tiene. Uno piensa que la arquitectura es una ventana, la casa, un elemento físico de piedra inerte, y en realidad es la expresión de la vida de la gente.

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