Antonella Garello, arquitecta UP, trabajó en el proyecto de Sistema Matanza - Riachuelo para Salini Impregilo

“Fue una satisfacción ser parte de esa mega obra”, cuenta la egresada que, dentro de los desafíos como responsable de certificaciones en la reconocida multinacional, participó del proyecto para construir el Túnel Subfluvial del Sistema Matanza - Riachuelo.
Antonella Garello, arquitecta UP, trabajó en el proyecto de Sistema Matanza - Riachuelo para Salini Impregilo

Cuando en el 2015 Antonella se enteró que la constructora Salini Impregilo, con presencia en más de 50 países del mundo y reconocida por su trayectoria en el sector de la construcción, apostaba a ejecutar un gran proyecto en la Argentina, supo que quería participar allí. Una vez alcanzado ese objetivo, tuvo la oportunidad no sólo estar a la altura de los desafíos de ser parte de una empresa de ese calibre, sino también formar parte de la mega obra de ingeniería sanitaria Sistema Matanza - Riachuelo, orientada a resolver el problema estructural del servicio de desagües cloacales del área metropolitana de Buenos Aires. Se desempeñó en el área de Certificación de Obras y trabajó con profesionalismo y rigurosidad para dar lo mejor en su tarea. De su formación en la UP, destaca la calidad de los profesores y referentes: “Lo más valioso de mi carrera fue encontrarme con la gente indicada, que me transmitió su sabiduría y experiencia”.

¿Cómo fue trabajar para una constructora tan importante como Salini Impregilo?

Trabajar para Salini Impregilo fue todo un desafío ya que es una empresa conocida por su trayectoria de más de 100 años y es sinónimo de excelencia dentro del mundo de la construcción. Cuando me enteré que Salini iba a apostar nuevamente en un proyecto en la Argentina, sin lugar a dudas me postulé para trabajar allí, y fue una satisfacción poder ser parte del proyecto del Túnel Emisario Subfluvial del Sistema Matanza- Riachuelo. Mi trabajo consistía en la Certificación de las obras, es decir, traducir las tareas ejecutadas en montos de dinero, teniendo en cuenta las cláusulas legales del Pliego de la obra que consta de 9 módulos. Es un contrato en el que intervienen 3 monedas: pesos, euros y dólares; por ese motivo, el manejo de dicha tareas debe ser sumamente riguroso, para no cometer ni un mínimo error.

¿Qué desafíos representó ser parte del proyecto Sistema Matanza - Riachuelo?

Los desafíos con los que me encontré se relacionaron con poder abordar la inmensidad de los alcances que tenía esta obra, por su magnitud e inversión. Tuve que concentrarme en mantener un orden, un detalle exhaustivo del seguimiento de los trabajos, mucha memoria, y a la vez rigurosidad y eficacia. Gran parte de la financiación del proyecto dependía de un manejo adecuado desde mi área. Si bien venía trabajando en empresas constructoras, en el área de cómputos y certificación, nunca antes me había enfrentado a una obra de estas características. Eran muchos los ítems y tareas que se debían ejecutar al unísono y, además, también tenía que certificar los trabajos de las empresas subcontratistas, que participaban en conjunto con Salini. Al pasar por todo el proceso de trabajo, adquirí herramientas y conocimientos en el área contractual, legal y pliego de obra, ya que había que respetar minuciosamente cada cláusula para no errar en el pago y tampoco en la certificación misma. Había que conservar el equilibrio perfecto.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el sector luego de graduarte?

Una de las materias del último año de la carrera de Arquitectura fue la que me catapultó en la inserción laboral. Se llamaba Práctica Profesional Supervisada, y me instó a adquirir un trabajo mientras estudiaba. Creo que fue de mucha ayuda realizar una bitácora de las tareas que realizábamos en nuestro espacio de trabajo, permitiéndome integrar los conocimientos que había adquirido en la facultad con la realidad del trabajo diario. A raíz de esto, ingresé en una empresa constructora, donde pude desarrollarme en el área de cómputos y presupuestos. Desde ese momento, se me fue abriendo el camino hacia el área de Certificación de Obra.

¿Cómo observás el desarrollo de la Arquitectura en la actualidad?

Es un sector muy cambiante porque se va amoldando a las necesidades humanas. Fue mutando con el avance tecnológico y creo que cada vez se van incorporando más estas cuestiones técnicas al hábitat, desde la domótica hasta la sustentabilidad en un edificio. La fortaleza es la pluralidad de actividades en las que un arquitecto puede desarrollarse hoy en día. El común colectivo tiene asociada a la Arquitectura solamente con el Diseño, pero el arquitecto tiene posibilidades en muchos sectores donde puede iniciar su carrera laboral. Mi área preferida, por ejemplo, es la relacionada al alcance de los trabajos: me desarrollé en el campo de los cómputos, presupuestos, certificación y la parte contractual de una obra, y me siento a gusto allí.

¿Cómo ves el desempeño de las mujeres arquitectas en el sector?

Creo que cada vez hay más puestos para las mujeres dentro del área de la construcción. Si bien es un rubro que por muchos años tuvo el predominio masculino, hoy en día se ve un avance e integración en cada una de las áreas. Claramente, aún somos la minoría, pero el mundo está cambiando, progresando hacia una igualdad de género, que va a permitir que las mujeres nivelemos esos porcentajes. No creo que haya algo distinto para aportar, sino que utilizaría la palabra contribución, ya que las mujeres tenemos visiones que contribuyen a lo ya establecido, miradas desde otra óptica, otra percepción. El hecho de que nos escuchen e integren logra que haya una pluralidad de opciones en la toma de decisiones.

¿Qué aportó a tu desarrollo profesional la Universidad de Palermo?

Además del conocimiento, creo que me aportó la posibilidad de adquirir ciertas aptitudes como el trabajo en equipo, la constancia, perseverancia, tenacidad, y la fluidez para expresar mi pensamiento. Creo que todo esto es un aporte que te ofrecen los referentes, los profesionales y profesores con los que me encontré en el transcurso de la carrera. Sin la capacidad de ellos, es más complicado; por eso pienso que la mejor herramienta de la Universidad es la calidad de profesionales que posee.

¿Qué recomendaciones te gustaría compartir con los estudiantes de Arquitectura?

Mi consejo sería ”no encerrarse”, es decir que no se encapsulen en la idea de que el arquitecto solo tiene una aptitud, y esa es sólo el Diseño. Podemos ejercer en muchos sectores y profesionalizarnos en diversas áreas. No hay un límite, con tenacidad y conocimiento podemos desarrollarnos en todas las áreas de la construcción.

¿Cuáles son tus metas o proyectos a futuro?

Estoy en un proceso de creación de algo propio, evaluando los riegos y oportunidades en el contexto en el que estamos. Si logro realizarlo, se cumpliría una de mis metas.

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