El vértigo de las transformaciones políticas, sociales,
económicas, culturales y tecnológicas es una continua
exigencia para el periodista de hoy. Los hechos se
reflejan en tiempo real. Y aquello que aparece en los
medios de comunicación adquiere identidad. Todo se
ha vuelto mediático, desde el saber científico hasta el
discurso político, las transformaciones económicas y
las guerras, los éxitos y los fracasos, las tendencias
sociales, cada descubrimiento, cada hazaña.
Ser periodista, entender la realidad, analizarla y
contarla, se ha vuelto una tarea mucho más difícil y
exigente. El periodismo requiere una intensa capacitación
profesional, conjunción de conocimientos
teóricos y técnicos.
Un periodista contemporáneo ya no puede ser solamente
empírico ni únicamente teórico: necesita una
base que conjugue en forma armónica las partes de
profesión y de oficio que tiene esta disciplina.
El periodista de hoy tiene que dominar con fluidez su
computadora y su lengua, comprender y hablar idiomas,
conocer el mundo, interesarse por todo lo que
sucede a su alrededor, descifrar los conflictos de intereses,
enfrentar las presiones. Ser sensible y a la vez,
cuando se trata de hallar la verdad para informarla,
intransigente.
El periodista de hoy necesita herramientas y convicciones.
Para tomar decisiones debe equilibrar la razón
y la emoción, potenciar los valores de la democracia,
reflejar a la sociedad, sus sueños y sus frustraciones.
Plasmará la historia de cada minuto. Será un testigo
privilegiado del presente.
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