| Diseño Fotográfico “es una disciplina que me atrae mucho” |
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Un disparo y falla, otro mas y la pelota pasa cerca. Un tercero y nada. Su cara pide uno mas, de yapa, de regalo, de “changüí”, el disparo se concede y la no lo desperdicia, atina y premio asegurado.
Escoge un libro sobre Diseño Fotográfico “es una disciplina que me atrae mucho” argumenta. Su nombre es Francisco Bornaz, oriundo de Perú, estudia su MBA orientado en Marketing.
Confiesa que hace poco esta en el país “llegué en febrero, la idea es hacer el MBA Full Time” y recuerda como conoció la UP “Soy publicista y estando en mi país participé en concursos de Diseño Grafico, y a través de ellos me legaron invitaciones de Palermo, ahí conocí los MBA y bueno opte por uno de ellos”.
Si todos los planes salen como el imagina “en un año termino”, reconoce que la intención es “regresar al Perú una vez terminado el estudio”.
La charla se orienta al juego que hace unos minutos ocupo la escena. Reconoce que al principio dudó en participar y confiesa que alguna vez jugó golf “si jugué pero con amigos, en un patio de juegos, nunca a nivel profesional o en pasto al menos (risas), así que fue mi primera vez, tuve mas suerte que otra cosa”.
Hablando de deportes si reconoce que el básquet es su juego preferido “Jugaba en la Universidad de mi país, en la Católica de Perú, y era Pívot (NR Su nombre viene del inglés y significa centro. Son, por lo general, los jugadores más altos de un equipo, jugando en posiciones cercanas al aro, tanto en ataque como en defensa)”. Busca referentes y se acuerda de “Michael Jordán sobre todo, pero en la actualidad su admiración pasa por LeBron Raymond James (NR Alero de los Miami Heat)”
Es turno de hacer un ejercicio periodístico, le concedemos la profesión un instante y le pedimos que de manera parcial nos cuente lo mejor y lo peor de Francisco Bornaz como basquetbolista “bueno lo mejor que tenia era la “maña”, era “pillo” para jugar, leía el juego y podía anticipar jugadas. Por mi posición debajo del aro tenia que usar muchos la manos y era muy aguerrido” como paradoja de ese punto positivo reconoce sus falencias “a veces me pasaba de la raya, y cometía muchas faltas, llegando incluso a las permitidas (risas)”.
Se aleja con su libro, lo mira y desprende una sonrisa. Se acomoda la campera negra y saluda a todos con ese tono particular que tienen los chicos nacidos en otras latitudes. Deja un último esbozo, nos comenta que extrañará el día de mañana “las chicas sobre todo, las mujeres de Argentina”…
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