| "Una noche en la que tranquilamente se podría haber escuchado: ¡Qué noche, Teté!" |
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Si el gran Roberto Giordano hubiera sido el animador de la noche, habría dicho su famosa frase: ¡Qué noche, Teté! Sí, porque a la presentación de la colección otoño/invierno de la diseñadora Lucrecia Pereyra no le faltó nada y fue un éxito total.
Desde muy temprano, la gente empezó a llegar a Boutique (nombre más que propicio para el lugar en donde se llevó a cabo el evento), ubicado en Perú 535, para no perderse ni un instante de la presentación. De a poco, los tres pisos con los que cuenta el recinto fueron colmándose con personas que esperaban ansiosas el arranque del desfile.
En el medio, claro, hubo buena música, diversos platos para cenar y ricos tragos para que la espera sea amena y entretenida. Los minutos transcurrían y el salón se llenaba cada vez más. Y mientras todos charlaban y disfrutaban de un buen vaso de cerveza o champagne, Lucrecia Pereyra iba y venía para que todo salga según lo pautado. Y así se pudo ver que la diseñadora lucía de punta en banco… y negro, debido a los colores de su vestido, que encajaban perfectamente con sus medias y zapatos.
Y el comienzo del desfile se hizo esperar hasta las 22.20. En ese momento, dos bailarinas se movían al compás de la música con cintas negras y rojas, detrás del telón. Un telón que constaba de tiras de color rojo. Una vez que el baile tocó su fin, las chicas recibieron su merecido aplauso y así la presentación tuvo un comienzo deluxe.
Presentación que constó de diversas piezas, entre las cuales se exhibieron tapados, pantalones, camisas y vestidos, con el negro y el blanco como colores predominantes. Para lucirlas, las modelos desfilaban de a dos en la pasarela, con la particularidad de que una de ellas siempre tenía un velo rojo tapándole los ojos. Este no es un dato menor, ya que tiene que ver profundamente con el concepto de la colección, el cual refleja la nula mirada que tienen algunas personas sobre sí mismas.
Una vez que culminó la primer pasada, las diez modelos salieron a escena todas juntas, seguidas de Lucrecia, momento en el que todos los presentes le regalaron la mayor ovación de la noche… Y así se cerró una noche inolvidable para los presentes. Una noche en donde se presentó la colección otoño/invierno de Lucrecia Pereyra. Una noche en la que tranquilamente se podría haber escuchado: ¡Qué noche, Teté! |