| "... se “Conocieron en la Argentina” y ahora comparten amistad." |
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La sala central con una presencia interesante de alumnos parecía estar sedada. Nadie animaba a dar el puntapié inicial. Fueron dos amigos ecuatorianos, cuando las medialunas y el café que todas las tardes acompañan la hora de la merienda, los que rompieron el hielo y fueron directamente hacia el Jenga.
La partida dura casi unos veinte minutos, con el avanzar de los pisos y cuando la torre presentaba una inclinación sospechosa, la audiencia alrededor fue creciendo.
Comentarios, risas y nervios de los participantes, fueron síntomas que coparon el éter en el octavo piso. Los participantes eran Gabriela Orqueda (que realiza un MBA -Master of Business Administración- en Dirección de Empresa con Orientación Institucional) y José Luis Salcivar (Que orienta su Master en Marketing). Ambos de Ecuador confiesan que se “Conocieron en la Argentina” y ahora comparten amistad.
Ella llego de Quito y confiesa que “no conocía el país” y que “el MBA me lo recomendaron amigos de Ecuador. Entre al site web de la UP y me contacte con ellos. También por Internet ubique hospedaje, ahora comparto un departamento y por suerte estoy tranquila, esta todo bien”. Él, oriundo de Guayaquil, relata que llegó a la UP “mediante Internet. Hice mis pápelos en al año pasado. Ya tenia un hermano estudiando acá, así que en una semana pude hacer todo”
En cuanto a que fue lo que más impacto o les llamó la atención al llegar, José recuerda que “la cultura sobre todo, cada persona vive su vida y respeta su espacio. Allá no sucede eso siempre, uno depende de lo que digan el resto”. Gabriela piensa y asegura que “El shopping, la gente y la arquitectura fue lo que más gustó” agrega además que “el clima también era importante, llegue cuando era otoño y por ahora la estamos llevando. Veremos que sucede con el frío o el calor más fuerte”
Indagamos sobre que sucederá cuando finalicen sus MBA, para Gabriela no hay dudas “Me regreso a Ecuador, termino la modalidad y vuelvo a mi trabajo allá en Quito”. En tanto José se permite dejar la puerta entreabierta “si puedo quedarme laboralmente seria perfecto, porque Buenos Aires me encantó”. Acerca de la oportunidad de jugar, de distenderse unos instantes y pasar un momento a menos, jugando al Jenga, ambos reconocen que “se divirtieron mucho”.
La torre cedió y José se coronó ganador, asume que “fue la primera vez que jugaba ”y Gabriela, que igual llevó su merecido premio, cierra la nota recordando el viejo proverbio “mala suerte en el juego afortunada en el amor”. |