La Universidad de Palermo otorgó a Mariano Borinsky el título de Doctor Honoris Causa
La máxima distinción reconoce su destacada trayectoria y sus aportes al Derecho y la Justicia.
La Universidad de Palermo, a través de su Facultad de Derecho, otorgó el título de Doctor Honoris Causa al Dr. Mariano Borinsky, en reconocimiento a su destacada trayectoria profesional y académica y a su valiosa contribución al ámbito del Derecho y la Justicia.
El Acto de Investidura se llevó a cabo en la sede de la Universidad de Palermo y contó con la participación de autoridades, docentes, estudiantes y representantes de la comunidad jurídica.
Durante la ceremonia el Dr. Fulvio Santarelli, decano de la Facultad de Derecho UP, brindó unas palabras de bienvenida y leyó una carta dirigida al Dr. Borinsky de parte del Dr. Diego Barroetaveña, presidente de la Cámara Federal de Casación Penal y su compañero de trabajo.
En tanto, antes de que el Dr. Mariano Borinsky se dirigiera a la comunidad académica y jurídica, el Dr. Ricardo Gil Lavedra tuvo a su cargo la laudatio, en la que presentó, a través de un sentido discurso, los principales méritos y aportes que fundamentan la distinción.
De esta manera, con un cálido saludo al auditorio de la universidad, Gil Lavedra dio inicio a su intervención: “Para mí es un gusto participar en una universidad tan prestigiosa que siempre se ha caracterizado por la innovación, la productividad, la idea y la búsqueda permanente de excelencia”.
Seguidamente, el reconocido jurista, recordado por ser uno de los seis jueces de la Cámara Nacional de Apelaciones que integró el tribunal histórico del Juicio a las Juntas en 1985, destacó el extenso recorrido profesional del Dr. Borinsky.
“Mariano entró a tribunales como muchos de nosotros. Como meritorio ad-honorem en un juzgado contencioso. Luego, en una fiscalía de instrucción y hasta en una defensoría. Y fue haciendo su prolífica carrera desde entonces. Una vocación muy fuerte y una obsesión: la de perseverar”, sostuvo el magistrado, quien agregó: “Con esa obsesión pasó por cada escalón del Poder Judicial: pinche, escribiente, prosecretario, fiscal y finalmente juez. El juez más joven de la Cámara Federal de Casación Penal”.
A lo largo de su laudatio, Gil Lavedra destacó también la extensa producción académica y profesional de Borinsky, que incluye más de 20 libros como autor o director, más de 400 publicaciones académicas y una amplia trayectoria docente en universidades de todo el país. Frente a la imposibilidad de detenerse en cada uno de estos logros, eligió sintetizar su recorrido con una frase: “Mariano cuando se propone algo, no lo hace a medias. Siempre es en abundancia y con rigor técnico y profesional”.
Además, Gil Lavedra compartió un dato que refleja la exigencia, la búsqueda de la excelencia y el rigor profesional que caracterizan el desempeño de Borinsky: “Por propia decisión sometió su trabajo a un control de calidad. Bajo su gestión, la Sala Cuarta obtuvo la certificación ISO 9001 por la tramitación de los recursos de casación y la renovó en más de una ocasión”, indicó.
También el reconocido magistrado se refirió a una virtud del Dr. Borinsky que lo acompaña desde los inicios de su carrera: “Todos los logros tienen una enorme relevancia. Pero yo quisiera destacar otro aspecto, quizás el que más me impresiona de su carrera. No es la cantidad de sus títulos ni de sus reconocimientos, sino la pasión y el compromiso con el que fue dando cada uno de esos pasos”.
En el cierre de su discurso, Gil Lavedra señaló: “Cuando hoy la Universidad de Palermo le entregue este Doctorado Honoris Causa, no le está reconociendo solamente a Mariano como jurista, al profesor, al autor de más de una veintena de libros; está reconociendo a aquel pibe de pelo largo que entró a trabajar como meritorio de los tribunales y supo construir su carrera en base al estudio, al esfuerzo y a la dedicación. Te lo has ganado merecidamente, Mariano. Felicitaciones”, concluyó.
Tras recibir el diploma del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Palermo, el Dr. Mariano Borinsky compartió unas sentidas palabras dirigidas al Dr. Ricardo Gil Lavedra, a quien agradeció especialmente por sus palabras y por acompañarlo en un momento tan significativo: “Lo que siento en este momento por alguien tan prestigioso como usted, que ocupó todos esos lugares, que esté aquí, que haya dicho todo lo que dijo de mí en exceso, me emociona mucho y se lo quiero agradecer de corazón”, expresó.
En tanto, en un tono reflexivo, Mariano sostuvo para dar inicio a su discurso: “Ser abogado es el comienzo. Ese comienzo es una profesión que uno aprende todos los días, pero que obviamente no alcanza y que es necesario especializarse, formarse permanentemente”, señaló, para luego recordar a su padre y destacar el valor que tuvo su legado en su elección profesional: “Como bien dijo el doctor Gil Lavedra, a mí me ayudó mucho el legado de mi papá, que falleció cuando yo era muy joven. Me incliné a estudiar Derecho. Lo que me di cuenta a partir de ese legado y lo que aprendí después, fueron algunas características que son hoy una guía: el esfuerzo, el estudio y la perseverancia”.
Asimismo, el jurista remarcó la importancia de la relación entre la Justicia, la academia y el Derecho como un círculo virtuoso de interacción. “Me considero un estudiante. Aprender es un ejercicio permanente, se ejerce aun en el ámbito de poder que implica la máxima instancia federal del país”, afirmó, y seguidamente en esa misma línea, señaló: “La capacitación y la especialización es permanente y es fundamental y debe ser continua y en todas las áreas”.
Por otro lado, en otro pasaje de su discurso, Borinsky se refirió al sentido del éxito y a la importancia de generar valor para los demás: “Lo importante, en definitiva, no es buscar el éxito, sino lo que se busca es ser de valor para otros, para terceros”. Finalmente, al reflexionar sobre el tiempo, el juez expresó: “Hablar del futuro también me obliga a hablar del pasado”. Y concluyó con una frase que sintetizó su mirada sobre el recorrido y la construcción de una trayectoria: “La historia al final no la escribe quien la escribe, sino que la historia la escribe el tiempo”.
El Acto de Investidura se llevó a cabo en la sede de la Universidad de Palermo y contó con la participación de autoridades, docentes, estudiantes y representantes de la comunidad jurídica.
Durante la ceremonia el Dr. Fulvio Santarelli, decano de la Facultad de Derecho UP, brindó unas palabras de bienvenida y leyó una carta dirigida al Dr. Borinsky de parte del Dr. Diego Barroetaveña, presidente de la Cámara Federal de Casación Penal y su compañero de trabajo.
En tanto, antes de que el Dr. Mariano Borinsky se dirigiera a la comunidad académica y jurídica, el Dr. Ricardo Gil Lavedra tuvo a su cargo la laudatio, en la que presentó, a través de un sentido discurso, los principales méritos y aportes que fundamentan la distinción.
De esta manera, con un cálido saludo al auditorio de la universidad, Gil Lavedra dio inicio a su intervención: “Para mí es un gusto participar en una universidad tan prestigiosa que siempre se ha caracterizado por la innovación, la productividad, la idea y la búsqueda permanente de excelencia”.
Seguidamente, el reconocido jurista, recordado por ser uno de los seis jueces de la Cámara Nacional de Apelaciones que integró el tribunal histórico del Juicio a las Juntas en 1985, destacó el extenso recorrido profesional del Dr. Borinsky.
“Mariano entró a tribunales como muchos de nosotros. Como meritorio ad-honorem en un juzgado contencioso. Luego, en una fiscalía de instrucción y hasta en una defensoría. Y fue haciendo su prolífica carrera desde entonces. Una vocación muy fuerte y una obsesión: la de perseverar”, sostuvo el magistrado, quien agregó: “Con esa obsesión pasó por cada escalón del Poder Judicial: pinche, escribiente, prosecretario, fiscal y finalmente juez. El juez más joven de la Cámara Federal de Casación Penal”.
A lo largo de su laudatio, Gil Lavedra destacó también la extensa producción académica y profesional de Borinsky, que incluye más de 20 libros como autor o director, más de 400 publicaciones académicas y una amplia trayectoria docente en universidades de todo el país. Frente a la imposibilidad de detenerse en cada uno de estos logros, eligió sintetizar su recorrido con una frase: “Mariano cuando se propone algo, no lo hace a medias. Siempre es en abundancia y con rigor técnico y profesional”.
Además, Gil Lavedra compartió un dato que refleja la exigencia, la búsqueda de la excelencia y el rigor profesional que caracterizan el desempeño de Borinsky: “Por propia decisión sometió su trabajo a un control de calidad. Bajo su gestión, la Sala Cuarta obtuvo la certificación ISO 9001 por la tramitación de los recursos de casación y la renovó en más de una ocasión”, indicó.
También el reconocido magistrado se refirió a una virtud del Dr. Borinsky que lo acompaña desde los inicios de su carrera: “Todos los logros tienen una enorme relevancia. Pero yo quisiera destacar otro aspecto, quizás el que más me impresiona de su carrera. No es la cantidad de sus títulos ni de sus reconocimientos, sino la pasión y el compromiso con el que fue dando cada uno de esos pasos”.
En el cierre de su discurso, Gil Lavedra señaló: “Cuando hoy la Universidad de Palermo le entregue este Doctorado Honoris Causa, no le está reconociendo solamente a Mariano como jurista, al profesor, al autor de más de una veintena de libros; está reconociendo a aquel pibe de pelo largo que entró a trabajar como meritorio de los tribunales y supo construir su carrera en base al estudio, al esfuerzo y a la dedicación. Te lo has ganado merecidamente, Mariano. Felicitaciones”, concluyó.
Tras recibir el diploma del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Palermo, el Dr. Mariano Borinsky compartió unas sentidas palabras dirigidas al Dr. Ricardo Gil Lavedra, a quien agradeció especialmente por sus palabras y por acompañarlo en un momento tan significativo: “Lo que siento en este momento por alguien tan prestigioso como usted, que ocupó todos esos lugares, que esté aquí, que haya dicho todo lo que dijo de mí en exceso, me emociona mucho y se lo quiero agradecer de corazón”, expresó.
En tanto, en un tono reflexivo, Mariano sostuvo para dar inicio a su discurso: “Ser abogado es el comienzo. Ese comienzo es una profesión que uno aprende todos los días, pero que obviamente no alcanza y que es necesario especializarse, formarse permanentemente”, señaló, para luego recordar a su padre y destacar el valor que tuvo su legado en su elección profesional: “Como bien dijo el doctor Gil Lavedra, a mí me ayudó mucho el legado de mi papá, que falleció cuando yo era muy joven. Me incliné a estudiar Derecho. Lo que me di cuenta a partir de ese legado y lo que aprendí después, fueron algunas características que son hoy una guía: el esfuerzo, el estudio y la perseverancia”.
Asimismo, el jurista remarcó la importancia de la relación entre la Justicia, la academia y el Derecho como un círculo virtuoso de interacción. “Me considero un estudiante. Aprender es un ejercicio permanente, se ejerce aun en el ámbito de poder que implica la máxima instancia federal del país”, afirmó, y seguidamente en esa misma línea, señaló: “La capacitación y la especialización es permanente y es fundamental y debe ser continua y en todas las áreas”.
Por otro lado, en otro pasaje de su discurso, Borinsky se refirió al sentido del éxito y a la importancia de generar valor para los demás: “Lo importante, en definitiva, no es buscar el éxito, sino lo que se busca es ser de valor para otros, para terceros”. Finalmente, al reflexionar sobre el tiempo, el juez expresó: “Hablar del futuro también me obliga a hablar del pasado”. Y concluyó con una frase que sintetizó su mirada sobre el recorrido y la construcción de una trayectoria: “La historia al final no la escribe quien la escribe, sino que la historia la escribe el tiempo”.




