Contratos inteligentes: cuando el contrato se convierte en código

La Facultad de Derecho UP realizó una nueva charla del Ciclo de docentes sobre Actualidad Jurídica, a cargo de los profesores Ricardo Luis Rocca y Flavia Nasi. Contratos inteligentes: cuando el contrato se convierte en código
El miércoles 28 de octubre, la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo llevó adelante, en modalidad online, la conferencia “Contratos Inteligentes: Cuando el contrato se convierte en código”. Los expositores fueron Ricardo Luis Rocca, profesor titular de Contratos en la UP y adjunto regular en la UBA, y Flavia Nasi, abogada especialista en Derecho Informático y docente de Contratos Inteligentes y Tecnología Blockchain en la UBA. Acompañó encuentro, el Decano Fulvio Santarelli.

De la blockchain al smart contract

Flavia Nasi abrió la charla con los conceptos técnicos necesarios para el análisis jurídico. Explicó la diferencia entre redes centralizadas, descentralizadas y blockchain, y el funcionamiento del consenso por prueba de trabajo en Bitcoin, donde los mineros resuelven algoritmos para cerrar bloques y reciben tokens como recompensa. Repasó además la estructura de bloques, la criptografía asimétrica y los distintos tipos de tokens (de pago, de utilidad, de inversión y de gobernanza).

Sobre esa base, definió el smart contract como un protocolo automatizado alojado en la blockchain, que ejecuta el contrato de forma autónoma y sin necesidad de un tercero de confianza. Como ejemplos, presentó el seguro paramétrico y el alquiler temporal, y señaló que su finalidad principal es automatizar el cumplimiento de obligaciones ya existentes, como el pago de multas por demoras en vuelos.

La mirada desde la teoría del contrato

Ricardo Rocca analizó cómo se aplican a estos instrumentos los principios generales del Derecho contractual, como la libertad contractual, el efecto vinculante y la buena fe. Sostuvo que los smart contracts se identifican con la etapa funcional del contrato y no con su formación. Entre los problemas jurídicos que planteó se destacan:

• Si la propuesta de adherirse a un smart contract es una oferta o una invitación a ofertar.
• La dificultad de interpretar un código que no está en lenguaje natural y exige conocimientos técnicos.
• Los contratos de adhesión y la limitación de la libertad de definir su contenido.
• La imposibilidad de aplicar los efectos retroactivos tradicionales de la nulidad.
• Las cuestiones de capacidad y causa, y la dificultad de determinar el lugar de ejecución en una red distribuida globalmente.
• La mayor dificultad de implementar la suspensión del cumplimiento, que dependerá del código desarrollado.

Riesgos y desafíos

Se destacó la importancia de leer el código para comprender los términos del contrato y prevenir errores, así como la posibilidad de auditorías por terceros. Se mencionaron casos de error algorítmico como Terra Luna y la necesidad de que los abogados cuenten con asesoramiento técnico. Flavia aclaró que los oráculos pueden introducir errores, pero no sesgos en el sentido de la inteligencia artificial.

En el intercambio con los asistentes se debatió la autonomía de estos contratos y su aplicación en la contratación pública. En ese marco, se planteó que podrían utilizarse para garantías automáticas en proyectos del Estado.

La actividad cerró con una invitación a seguir profundizando los desafíos que la automatización plantea al Derecho contractual y a la práctica profesional.

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