Género y criminalidad económica: un campo de estudio en expansión
En una charla virtual organizada por NUMMUS, Natasha Deligiannis, Lucila Martínez y Federica Vitale analizaron cómo las desigualdades estructurales, los estereotipos y los vínculos de subordinación inciden en la participación y la responsabilidad penal de las mujeres en delitos económicos, y propusieron incorporar la perspectiva de género desde el inicio de la investigación penal.
El pasado 15 de octubre se llevó a cabo la charla virtual “Perspectivas de género en la criminalidad económica” con la participación de Natasha Deligiannis, Lucila Martínez y Federica Vitale.
El encuentro comenzó con una introducción a cargo de Ramiro Fihman, quien destacó la importancia de abordar la relación entre las perspectivas de género y la criminalidad económica como un campo de estudio en expansión, que presenta múltiples dimensiones de análisis, entre ellas la criminológica, la político-criminal y la dogmática.
A continuación, Natasha Deligiannis presentó su trabajo “Violencia macroeconómica y criminalidad femenina en el crimen organizado”, publicado en la colección Claves de Género de la editorial Fabián Di Plácido (2026). Durante su intervención, analizó la relación entre las políticas macroeconómicas, las desigualdades estructurales de género y la participación de las mujeres en el crimen organizado, particularmente en delitos como el contrabando, el lavado de activos y los delitos tributarios. Asimismo, destacó la necesidad de articular políticas económicas, sociales y criminales que aborden las condiciones estructurales que favorecen la incorporación de mujeres a organizaciones delictivas.
Seguidamente, Lucila B. Martínez profundizó en la incidencia de los roles y estereotipos de género sobre la autonomía y la responsabilidad penal de las mujeres. En particular, distinguió entre aquellas que son instrumentalizadas en contextos de vulnerabilidad socioeconómica, quienes participan condicionadas por vínculos íntimos con varones y aquellas que intervienen autónomamente en estructuras de criminalidad económica. A partir de estas distinciones, advirtió sobre los riesgos de sobrecriminalización e infracriminalización y destacó la importancia de evaluar cada situación con perspectiva de género.
Por su parte, Federica Vitale destacó la importancia de incorporar la perspectiva de género desde las primeras etapas de la investigación penal, atendiendo a las condiciones económicas, sociales y vinculares en las que se desarrollan las conductas investigadas. En ese sentido, señaló la relevancia de analizar las trayectorias de vida, las responsabilidades de cuidado, la autonomía económica y las posibles relaciones de subordinación, tanto en los niveles inferiores como en los más sofisticados de las organizaciones criminales. Finalmente, subrayó la necesidad de traducir estas consideraciones en líneas de investigación y medidas probatorias concretas que permitan determinar la responsabilidad individual sin reproducir estereotipos de género.
Finalmente el público presente participó con preguntas para las expositoras e intervenciones que complementaron las conclusiones desarrolladas a lo largo del encuentro.
El encuentro comenzó con una introducción a cargo de Ramiro Fihman, quien destacó la importancia de abordar la relación entre las perspectivas de género y la criminalidad económica como un campo de estudio en expansión, que presenta múltiples dimensiones de análisis, entre ellas la criminológica, la político-criminal y la dogmática.
A continuación, Natasha Deligiannis presentó su trabajo “Violencia macroeconómica y criminalidad femenina en el crimen organizado”, publicado en la colección Claves de Género de la editorial Fabián Di Plácido (2026). Durante su intervención, analizó la relación entre las políticas macroeconómicas, las desigualdades estructurales de género y la participación de las mujeres en el crimen organizado, particularmente en delitos como el contrabando, el lavado de activos y los delitos tributarios. Asimismo, destacó la necesidad de articular políticas económicas, sociales y criminales que aborden las condiciones estructurales que favorecen la incorporación de mujeres a organizaciones delictivas.
Seguidamente, Lucila B. Martínez profundizó en la incidencia de los roles y estereotipos de género sobre la autonomía y la responsabilidad penal de las mujeres. En particular, distinguió entre aquellas que son instrumentalizadas en contextos de vulnerabilidad socioeconómica, quienes participan condicionadas por vínculos íntimos con varones y aquellas que intervienen autónomamente en estructuras de criminalidad económica. A partir de estas distinciones, advirtió sobre los riesgos de sobrecriminalización e infracriminalización y destacó la importancia de evaluar cada situación con perspectiva de género.
Por su parte, Federica Vitale destacó la importancia de incorporar la perspectiva de género desde las primeras etapas de la investigación penal, atendiendo a las condiciones económicas, sociales y vinculares en las que se desarrollan las conductas investigadas. En ese sentido, señaló la relevancia de analizar las trayectorias de vida, las responsabilidades de cuidado, la autonomía económica y las posibles relaciones de subordinación, tanto en los niveles inferiores como en los más sofisticados de las organizaciones criminales. Finalmente, subrayó la necesidad de traducir estas consideraciones en líneas de investigación y medidas probatorias concretas que permitan determinar la responsabilidad individual sin reproducir estereotipos de género.
Finalmente el público presente participó con preguntas para las expositoras e intervenciones que complementaron las conclusiones desarrolladas a lo largo del encuentro.





