Mariano Cúneo Libarona es psicólogo UP, trabaja en Racing Club y en programas sociales y deportivos del Gobierno de la Ciudad

“La capacitación es una herramienta diferencial para capitalizar el potencial humano de los equipos de trabajo, lo que permite alcanzar objetivos de forma satisfactoria”, explica el licenciado, quien resalta la importancia de la salud mental en el deporte. Mariano Cúneo Libarona es psicólogo UP, trabaja en Racing Club y en programas sociales y deportivos del Gobierno de la Ciudad

Licenciado por la Universidad de Palermo, Mariano Cúneo Libarona es psicólogo clínico y cuenta con una especialización en Psicología del Deporte y la Actividad Física de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA). Según cuenta, fue su formación lo que lo introdujo al mundo de la alta competencia física. Si bien siempre fue fanático del deporte, especialmente del fútbol, halló su rumbo dentro de la psicología cursando la carrera en la UP. Expositor, docente, frecuente columnista de radio y sitios web en lo que respecta a sus pasiones, tuvo gratas experiencias al trabajar en Racing Club de Avellaneda, en el área de Fútbol Base, y en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la creación de programas sociales y deportivos en la Subsecretaría del Deportes porteña. De su estadía en la UP, el egresado remarcó "la importancia de formarse como profesionales para encarar la vida con mejores herramientas. La carrera te brinda llaves para abrir puertas".

¿Cómo se aplica en tu labor diaria como psicólogo el aspecto deportivo?

Actualmente trabajo como psicólogo clínico, y además también lo hago con deportistas, ya que luego de la Licenciatura realicé la especialización en Psicología Deportiva. Conocí este camino de mi profesión en la UP, cuando cursé la materia electiva referida a ello. Siempre me apasionó el deporte y sobre todo el fútbol. Entre 2017 y 2019 trabajé como Psicólogo en la división de Reserva y las Divisiones Juveniles, lo que se conoce como fútbol base, de Racing Club de Avellaneda, y además entre el 2015 y 2019 en la Subsecretaría de Deportes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con diversos proyectos de desarrollo deportivo y social. Tengo claro mi camino dentro de la psicología, por eso continué con mi formación y decidí viajar a Europa para conocer distintas culturas, la historia de países y visitar algunas instituciones de fútbol muy importantes, como Bayern Múnich de Alemania, Slavia Praga de República Checa y Espanyol de Barcelona, mientras asistí a una Jornada de Psicología Deportiva en la Universidad Autónoma de Barcelona.

En un continente tan fanatizado con el fútbol como el sudamericano, ¿cómo se vive el mundo del fútbol o del deporte desde adentro, especialmente en términos de presiones o exitismo?

Sin duda que en Sudamérica vivimos el fútbol de manera distinta. Específicamente en Argentina existe una gran pasión futbolera, esto es algo único y reconocido en todo el mundo. Tiene que ver también con el contexto en el que vivimos. Hay que saber separar la exigencia que implica el deporte de alto rendimiento en el día a día y en la competencia, de lo que se le exige al deportista y sobre todo al futbolista desde la sociedad, con las presiones o cuestiones patológicas, enfermizas. Éste es el límite y a veces puede confundirse. No todos están preparados para tolerar estas presiones, por eso la salud mental en el deporte de elite es tan importante y el factor mental suele marcar la diferencia.

¿Cómo ves el rol del psicólogo dentro de instituciones rígidas, sociales, de alta exigencia?

El desafío que observo como psicólogo, trabajando en ámbitos públicos y en entidades civiles, es el de la administración y gestión profesional. Es necesario poder llevar adelante proyectos a largo plazo con esta visión, y sobre todo capitalizando el potencial humano de los equipos de trabajo para alcanzar los objetivos de forma satisfactoria. Para eso la capacitación es una herramienta diferencial.

¿Cómo fue tu experiencia en la Universidad cursando la Licenciatura en Psicología?

Mi experiencia en la Universidad de Palermo fue muy buena. Tuve la posibilidad y el privilegio de elegir la carrera de Psicología porque me gustaba y llamaba la atención, más allá de algunos mandatos familiares por el lado del Derecho. Fue una gran etapa de formación como profesional y acompañó un proceso que me ayudó mucho a crecer en lo personal. Siempre le voy a estar agradecido a la UP y las autoridades, docentes y personal administrativo por el trato que me dieron en esos años.

¿Qué es lo más importante que aprendiste en la Universidad?

Las bases de la Psicología como ciencia y sus enfoques, teorías y ámbitos de actuación. La práctica profesional es un diferencial y uno de los motivos por los que decidí anotarme en la UP, junto a una gran oferta de formación. Además pude conocer muchas personas de diferentes ámbitos, lugares del país y toda Latinoamérica. Hace ya 10 años que participo en el equipo de fútbol que representa a la Universidad, y pudimos forjar un grupo muy lindo. De mis días como alumno, recuerdo las charlas con los compañeros, el patio de la sede de Ciencias Sociales y los cafés, charlando de Psicología y de la vida. Toda gente involucrada con el factor humano, el padecimiento de la persona y cómo afrontar la vida desde una mirada positiva.

¿Qué les dirías a los futuros graduados en Psicología?

Remarco la importancia de formarse como profesionales para encarar la vida con mejores herramientas. Y hacerlo continuamente. La carrera te brinda llaves para abrir puertas, y ahí empieza otro camino. Por último, les diría que sobre todo disfruten cada paso que dan al máximo.

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