El dólar sigue atrasado: qué esperar hasta fin de año

El economista y profesor UP, Guido Vignoli, analiza la situación del dólar en el 2018.



En las últimas semanas el valor del dólar fue el tema más comentado en los medios de comunicación locales. Sin embargo, ¿se logró equilibrar el valor del dólar? La respuesta es "no".

La teoría económica ofrece un modelo por el cual el valor del tipo de cambio nominal (TCN) medido por la cantidad de pesos por dólar es explicado principalmente por los precios al consumidor (IPC) de Argentina y Estados Unidos. Este modelo, si se cumple, determina un valor de tipo de cambio de poder de paridad adquisitivo (PPA), que sería el indicado para corregir cualquier tipo de desequilibrio observado.

Estudiando nuestra historia económica desde enero de 1943 hasta abril de 2018 se puede verificar técnicamente que las tres variables cointegran. Esto significa que las series muestran una relación de largo plazo entre ellas, con lo cual el modelo de la PPA es apto para estimar un valor considerado de equilibrio. Para el caso de Argentina, el TCN es explicado casi de manera exclusiva por los precios locales, lo cual es razonable.

El período analizado contiene 904 meses, de los cuales en 557 el valor de equilibrio fue superior al publicado por el Banco Central (BCRA). Es decir que durante 46 años y 7 meses (el 62% del tiempo) Argentina vivió con un tipo de cambio atrasado respecto al equilibrio.

Estos desequilibrios son peligrosos: nuestros productos se encarecen para el resto del mundo, aparecen los déficits comerciales, las políticas erradas hacen que nos aislemos del mundo y, en definitiva, porque la vida en desequilibrio no es viable.

Los ajustes suceden, y cuanto mayor sea la pasividad o el gradualismo, mayores serán los esfuerzos necesarios para volver al equilibrio. Si bien estamos lejos de una crisis como la de fin de la convertibilidad, durante la primera quincena de mayo la tasa de devaluación aceleró y la poca volatilidad vivida en febrero y marzo pasó por una leve turbulencia.

Utilizando el valor estimado de equilibrio del PPA podemos dar una respuesta tanto de lo que sucedió como de lo que se podría esperar si las condiciones de fondo no cambian.

Durante los últimos dos años de la presidencia de Cristina Kirchner, en convivencia con el cepo cambiario, el atraso observado promedio fue de 16% mensual en 2014 y 36% en 2015. Al asumir sus funciones el presidente Mauricio Macri, el fin del cepo cambiario ayudó a corregir el atraso acumulado, pero rápidamente el valor del dólar empezó a quedar rezagado. En 2016 el atraso observado fue de 13% en promedio mensual, luego fue de 27% promedio en 2017, y durante los primeros cuatro meses de 2018 parece seguir con el rumbo anterior. Entre enero y abril de 2018 el TCN estuvo atrasado 20% en promedio.

Esta vez el mercado reaccionó ante la pasividad acumulada y las intervenciones del BCRA resultaron menos efectivas. Es importante también que quede claro que nuestros desequilibrios tienen que ver más con las decisiones que suceden adentro del país que con lo que pasa en el resto del mundo. A veces sufrimos por algún efecto global, pero mayormente tienen que ver con lo que se hace y decide puertas para adentro. La gente hace tiempo aprendió la lección. Pensamos en dólares y con justa razón, pues es natural tratar de defenderse de la inflación.

¿Qué se puede esperar para lo que resta del año? El modelo de PPA pronostica que el valor necesario para eliminar cualquier tipo de desequilibrio todavía debe ser mayor al observado en estos días. Para diciembre de 2018, este debería ser de 32,37 pesos por dólar, bajo las condiciones que hoy tenemos en la economía.

Estos valores pronosticados no necesariamente son los que terminarán observándose. De hecho, en la historia vemos que es más habitual la no coincidencia, y esa es la razón por la que el atraso cambiario parece formar parte del ADN del nuestro sistema económico.

El BCRA no debe confundir su papel fundamental al querer mantener un valor del TCN que considera apropiado. Su función es proteger la moneda local, por lo tanto, debe hacer todo lo que esté a su alcance para disminuir la inflación.

Ojalá que lo sucedido en estos días sirva para que cambiemos la vida en desequilibrio por un plan más estable, donde los esfuerzos estén volcados a mostrar señales de mayor previsibilidad económica y crecimiento de largo plazo.

*El autor es economista, profesor en la Universidad de Palermo.

*Nota publicada en Infobae en el día 17 de mayo de 2018.