Adrián Rizzuto, egresado de Psicología UP, es el psicólogo deportivo del Club Atlético River Plate

Adrián Rizzuto, egresado de Psicología UP, es el psicólogo deportivo del Club Atlético River Plate

¿A qué te dedicás actualmente?

Me dedico al asesoramiento, la asistencia y la capacitación en psicología del deporte de alto rendimiento. Desde el 2015, trabajo en el Club Atlético River Plate, en el área de psicología deportiva, con deportistas de alto rendimiento. Soy parte del cuerpo médico de la institución, mediando en la detección de necesidades de la población infanto-juvenil que asiste a la pensión de futbol del club y también con deportistas de otras disciplinas. En el 2018, comencé a trabajar en un club de básquet de Ballester en las categorías formativas. Así también, en la práctica privada (consultorio) busco fomentar la salud, la calidad de vida y la mejora del rendimiento competitivo de diversos deportistas de elite.

¿Qué es lo que más le gusta de su posición actual o de tu profesión?

Lo que más me gusta es que estoy dedicándome a una profesión que me apasiona.

¿Qué es lo más importante que aprendiste en la universidad?

Mi formación universitaria me permite integrar los diferentes modelos impartidos en el plan de estudio, habilitando la posibilidad de una mirada crítica acerca de la problemática que presenta la actividad, como así también, el contar con diversas herramientas útiles para iniciarme en el ejercicio profesional.

¿Qué le dirías a los futuros graduados en psicología que quieren especializarse en la rama deportiva?

Como en todas las profesiones, la psicología del deporte y su ejercicio profesional deben mostrar su evolución. Es sumamente importante actualizar los conocimientos buscando dar respuesta a las demandas presentes en esta actividad.

¿Qué considerás que son los principales desafíos en tu profesión?

En la actualidad hablar de deporte de alto rendimiento es discutir de dinero, de fama, de éxito pero detrás de ello, hay una serie de sacrificios, compromisos y responsabilidades que afectan a las personas que se encuentran involucradas en la alta competencia. Sin dudas las exigencias a las que están expuestos producen un detrimento de la pérdida de la parte lúdica del deporte y de la capacidad de disfrute de los logros obtenidos. Generando de esta manera un entramado de presiones con las que se debe aprender a convivir. El desafío para los psicólogos deportivos se encuentra en contar con la habilidad de contemplar todas las variables interactuantes, con el fin de ofrecer estrategias que sean coherentes con el espíritu de la profesión, priorizando los aspectos distintivos del individuo.