Florencia Ghio, especialista en Derecho Penal UP, conjuga su ejercicio en el Poder Judicial con la literatura

Con más de 20 años de experiencia en la Justicia, la autora de El Ciudadano y Amor Ciego, encontró en “la abogacía una gran fuente de inspiración” para escribir sus novelas.
Florencia Ghio, especialista en Derecho Penal UP, conjuga su ejercicio en el Poder Judicial con la literatura

El consejo fundamental de Florencia Ghio para los jóvenes estudiantes es que trabajen antes de recibirse. Ella misma lo puso en práctica durante su carrera, y luego de ganar experiencia en estudios jurídicos, trabajó como meritoria en Tribunales y fue haciendo carrera hasta llegar a ser Prosecretaria Administrativa en la Defensoría General de la Nación, donde ejerció durante 20 años. Actualmente, se desempeña en el Poder Judicial como Secretaria en el Tribunal N°3. Egresada de la Especialización en Derecho Penal UP, Florencia destaca la calidad de los profesores y los conocimientos que adquirió durante el posgrado y que continúa aplicando día a día, no sólo en el ámbito jurídico sino también en sus novelas, que buscan reflejar las complejidades de la Justicia argentina. “Los buenos libros deben generar algo en el lector, provocarles una sensación o reflexión. A través de los míos, muestro una realidad que no todo el mundo conoce, sobre el trasfondo y funcionamiento interno del Sistema Judicial”, explica la autora de las novelas El Ciudadano y Amor Ciego.

¿Cómo fue tu experiencia en la Defensoría General de la Nación y qué desafíos tiene desempeñarte actualmente en el Poder Judicial?

Trabajé 20 años en la Defensoría General de la Nación, lo que tuvo grandes desafíos, porque es donde se debe ejercer la defensa en causas penales en toda clase de delitos. Casi siempre estuve en el Fuero Federal y es el rol propio de un abogado, pero la diferencia es que uno no elige los casos que le tocan sino que es el Estado el que te designa a una persona cuando no puede pagar un abogado. En el Poder Judicial, donde estoy hace un año como Secretaria en el Tribunal N°3, la tarea es totalmente diferente porque son distintos roles dentro del proceso penal. En el Tribunal lo que se hace es juzgar a la persona que está imputada, resolver finalmente si se la condena o se la absuelve. Mi tarea es preparar los juicios, leer bien todas las causas, ver qué pruebas hay y después contribuir en la redacción de sentencias o de resoluciones.

¿Cómo fueron tus comienzos en el ámbito jurídico?

Cuando empecé a dar mis primeros pasos en la profesión, entré a Tribunales como meritoria, es decir, de manera ad honorem. Comencé en una fiscalía, que es la otra cara: dentro del proceso tenés al defensor, al fiscal y al juez. El fiscal es el que acusa al imputado, de modo que me encontraba en la otra parte del ejercicio profesional. Ejercí un año en ese puesto hasta que alcanzar un nombramiento, y a partir de ese momento, entré en defensoría. Trabajé durante toda la carrera, ya que antes de esas experiencias pasé por distintos estudios jurídicos.

¿Por qué decidiste hacer la especialización en Derecho Penal en la UP y qué te aportó?

Primero hice un posgrado en Violencia Familiar, un tema que recién se empezaba a desarrollar ya que hasta ese momento se encontraba todo enmarcado dentro de lo que es el Derecho Civil. Pero se empezaron a descubrir e indagar en los delitos en el ámbito de la familia, lo que me interesó un montón. Lo elegí porque en su momento veía que en las causas penales, la mayoría de las personas que cometían algún delito tenían historias familiares tremendas. Si bien nunca ejercí en nada relacionado, me brindó herramientas y conocimientos. Después hice en la UP el posgrado de especialización en Derecho Penal y fue el que más me sirvió en mi actividad, porque siempre trabajé en el Fuero Penal. Me aportó conocimientos específicos, primero en la defensa, para redactar los escritos y los recursos que tenía que hacer, y actualmente en el Tribunal para contribuir a redactar las sentencias. Me parecieron muy buenos los profesores y la universidad, hubo varias materias que me aportaron un montón de conocimientos que aplico hasta el día de hoy.

¿De qué manera surgió tu interés por dedicarte a la literatura?

Mi tarea literaria empezó totalmente relacionada con mi carrera de abogacía, porque me inspiraron casos judiciales en los que trabajé o que conocí a través de mi trabajo. Empecé a escribir como una catarsis sobre las cosas que veía del sistema judicial que no funcionaban bien. Siempre me gustó escribir y al principio fue como una distracción, un hobby. Después de trabajarlo bastante, y al ver que me gustaba el resultado, me decidí a publicar mi primera novela, El Ciudadano, que se basa en un caso judicial. Luego escribí un libro de cuentos (Amor Ciego) de géneros variados, sobre todo tipo de temas. Y actualmente estoy trabajando en una novela junto con Editorial Planeta, que se llamará Aguas Turbias. Mis anteriores libros fueron autogestionados, ellos los leyeron y les gustaron, de modo que se interesaron en mi nuevo proyecto.

¿Cómo combinás tu faceta de abogada con el rol de escritora?

Escribo en cualquier momento, cuando se me genera un hueco. La literatura me abrió un mundo nuevo, de puertas, de conocer nuevas personas. Fue una experiencia increíble el hecho de entrar en contacto con todo el mundo literario, que era totalmente desconocido para mí. Se compatibilizan las dos cosas porque uno como abogado siempre escribe mucho, los abogados somos escritores. Además la carrera de abogacía es una gran fuente de inspiración, donde surgen constantemente casos que me dan ganas de escribir, hay mucho material en el ejercicio de la profesión.

¿En qué historias te inspiraste para a escribir tus libros?

El Ciudadano fue la historia de un joven peruano, que viene a la Argentina con el sueño de ser poeta y queda atrapado en un caso judicial muy complicado, que se complejiza fundamentalmente por la forma en que funciona la Justicia. En la novela muestro el funcionamiento del Sistema Judicial argentino, con sus dificultades. Plantea mucho el mal manejo de toda la política migratoria que hay en nuestro país. Está entrelazado con una historia de amor. Aguas Turbias está basado en un crimen verídico, pero no fue un caso en el que participé sino que lo conocí mediante mis investigaciones. La protagonista es una abogada que trabaja en Tribunales y cuenta cómo es su día a día, mientras está en crisis con su carrera judicial. Ella se contacta con un chico que está siendo acusado por un crimen que dice que no cometió, se interesa mucho en el caso, lo investiga y busca la verdad de lo que ocurrió. Si bien me inspiro en casos reales, a partir de ellos creo mi propia ficción en cada uno de mis libros.

¿Qué géneros disfrutás y qué autores tomás como referentes de la literatura?

Mis referentes cambiaron a lo largo de los años, según la etapa de mi vida en la que me encontraba. Cuando era adolescente leía mucho a Cortázar, Borges, Sábato, García Márquez. Después tuve una época de búsqueda espiritual entonces leía mucho a Hermann Hesse, por ejemplo. Actualmente no tengo ningún autor que influencie mi escritura y sea mi referente. A veces me cuesta engancharme con un libro porque no me interesa tanto la trama en sí sino cómo está escrito. A veces no tiene que ser una gran trama, pero puede estar contado de cierta manera que realmente llegue. Uno de los autores que siento que logra eso es Hosseini, un afgano que escribió Cometas en el Cielo, Mil Soles Espléndidos, entre otros. Otro autor que me gusta muchísimo es Irvin Yalom, porque mezcla historias y psicología, filosofía, con una trama súper interesante. Me encantan los libros que te dejan un aprendizaje, además de entretener.

¿Qué aporte social considerás que realizás con tus dos profesiones?

Desde el ámbito jurídico trato de poner mi grano de arena, dejar lo mejor de mí en el trabajo y prestar un buen servicio a la Justicia. Y desde la parte literaria, uno muestra una realidad que no todo el mundo conoce, porque no tienen acceso. Mucha gente no sabe realmente cómo es el funcionamiento de la Justicia en nuestro país, más allá de lo que puede verse en los medios, que no siempre lo refleja. Siento que a través de mis libros muestro cómo funciona la Justicia por dentro, con conocimiento de primera mano. Muestro realidades que pueden sorprender, porque se desconoce cómo es el día a día de la gente que trabaja en los Tribunales, situaciones que enfrentamos, el trasfondo de todo el funcionamiento del sistema. A través de la literatura, intento generar cierta conciencia sobre eso. Además, trato de que quede algo de cada libro, que no sean solamente un entretenimiento sino que lleven a una reflexión sobre algunos temas. Trato de que sean profundos, que despierten sensaciones en el lector y realmente lo conmuevan.

¿Qué consejo te gustaría darles a los jóvenes estudiantes de Derecho?

El consejo principal que doy a todos los estudiantes es que trabajen antes de recibirse, sobre todo si tienen la posibilidad de hacerlo en algo relacionado con la carrera. Es fundamental ir adquiriendo experiencia. Se puede aguantar empezar de abajo: sacar fotocopias, ir a hacer trámites. Al presentarte a un puesto vas a estar con gente que tiene mucha más trayectoria, y les van a dar prioridad. Aquellos que piensan en no trabajar para recibirse rápido terminan siendo contraproducentes, porque después quizás pierden años buscando trabajo. Muchas veces, te sirve lo que aprendés en forma teórica en la Facultad pero tenés que tener idea de cómo aplicarlo a la práctica.

¿Cuáles son tus proyectos o aspiraciones a futuro?

Me gustaría seguir escribiendo. Todo escritor tiene ese temor de algún día quedarse sin ideas. Realmente lo que deseo es seguir teniendo ganas, ideas e inspiración para escribir, ya que es algo que realmente disfruto. Laboralmente siento que llegué a un buen lugar, que me permite conjugar las dos cosas y me dan ganas de escribir a medida que uno va conociendo historias.

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