Patricia Rota, estudiante del Doctorado en Derecho UP y profesional en el Juzgado Federal de Ejecuciones Fiscales Tributarias

“El Doctorado en Derecho de la UP me ha brindado herramientas de análisis jurídico y de metodología científica muy importantes”. Patricia Rota, estudiante del Doctorado en Derecho UP y profesional en el Juzgado Federal de Ejecuciones Fiscales Tributarias

Patricia Alejandra Rota trabaja hace dieciséis años como Secretaria de un Juzgado Federal de Ejecuciones Fiscales Tributarias. Su carrera profesional comenzó en el Poder Judicial de la Nación, como Relatora de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones. Siempre le gustó el Derecho Público, sobre todo el Derecho Constitucional. Actualmente cursa el Doctorado en Derecho en la Universidad de Palermo y es autora de un libro: Principio de legalidad y la forma del acto administrativo. “Es una obra que me entusiasmó mucho construir, que me fue llevando por el terreno de proponer hipótesis, recortar el campo de investigación, recorrer la doctrina y la jurisprudencia corroborando resultados que esperaba encontrar o descubriendo algunos que no esperaba”, señala. Además, a los futuros graduados de Derecho les aconseja: “Muy a pesar de que el mundo actual es el mundo de lo breve, lo conciso y directo, nada de lo que reviste esas características se compara con la lectura de un buen libro. Mi consejo es que lean”.

¿Por qué decidiste realizar el Doctorado en Derecho en UP?

La instancia del Doctorado brinda el título máximo en la Ciencia jurídica y si bien sería el primer escalón de la actividad académica, en nuestro país hay una práctica en el sentido de realizarlo una vez que se ha adquirido experiencia en el campo del Derecho. Este es el camino que yo he seguido. Sin embargo, aconsejo comenzarlo antes. La elección de la Universidad de Palermo para llevar a cabo esta tarea científica respondió a una profunda necesidad de realizar la tarea de investigación en un ámbito que me otorgara libertad de pensamiento manteniendo un nivel académico de excelencia, dentro de una institución activamente conectada con la actividad académica internacional. La experiencia hasta el momento ha resultado muy satisfactoria respecto de estos objetivos.

¿Qué herramientas te está brindando el doctorado?

El Doctorado en Derecho de la UP me ha brindado herramientas de análisis jurídico y de metodología científica muy importantes para poder formular hipótesis de trabajo científico, y la posibilidad de darle forma y cauce a las ideas que van surgiendo al reflexionar sobre problemas vinculados al Derecho Público, que es mi vocación. Durante la carrera, los cursos sobre Derecho constitucional, Filosofía del Derecho, Filosofía política, Filosofía de las Ciencias, Derechos Sociales, por ejemplo, se brindan de una manera intensiva y muy actualizada. En consecuencia, esto permite acceder a un nivel de conocimiento y reflexión que posibilita -acompañado con el esfuerzo personal que cada uno esté dispuesto a hacer- acceder a un diálogo al nivel de las principales universidades del mundo.

La elección de la Universidad de Palermo para llevar a cabo esta tarea científica respondió a una profunda necesidad de realizar la tarea de investigación en un ámbito que me otorgara libertad de pensamiento manteniendo un nivel académico de excelencia, dentro de una institución activamente conectada con la actividad académica internacional.
¿Cómo fueron tus inicios laborales?

Mis comienzos laborales tuvieron el mayor impulso al momento de ingresar al Poder Judicial de la Nación, como Relatora de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal. La experiencia que adquirí durante esos más de once años fue invalorable, sobre todo por haber podido acceder a desempeñarme en el ámbito del Derecho Administrativo, que era mi gran anhelo. Siempre me gustó el Derecho Público, sobre todo el Derecho Constitucional, pero entendía en ese momento que para comprender el funcionamiento de las instituciones y del Estado, la mejor manera era el acercamiento a través del Derecho administrativo.

¿En qué consistió el trabajo de Relatora de Cámara y qué te aportó a tu profesión?

El trabajo de Relator de Cámara fue un trabajo muy interesante, ya que me permitió el acceso al conocimiento de toda clase de expedientes que tramitan por ante el fuero, lo que lleva a conocer buena parte de los conflictos que se producen por la actuación del Estado y de los diversos prestadores de servicios públicos o que ejercen funciones estatales, y qué respuestas se les brinda desde el derecho especializado. En suma, en muchas ocasiones se puede ver a la Constitución en movimiento, viva, que actúa, que garantiza. Allí pude adquirir una formación interesante porque además de poder advertir cuáles eran los tópicos conflictivos, cómo se formaban y cómo se articulaban, la tarea que se nos asignaba requería la búsqueda de jurisprudencia e incluso de doctrina, que iba enriqueciéndome profesionalmente.


¿Qué aprendiste en los 16 años que te desarrollás en la Secretaría de un Juzgado Federal de Ejecuciones Fiscales Tributarias?

A la mayoría nos pasa que al acceder a los puestos de funcionarios, si bien podemos conocer la teoría acerca de las tareas a desempeñar, sólo adquirimos la real dimensión al momento de actuar; por lo cual, siempre se produce un aprendizaje en el trabajo. En el caso de los Secretarios de Juzgado, se cumple un rol cuyo principal rasgo es la articulación de diversos aspectos, tanto del desarrollo del procedimiento, como del desempeño de los empleados de la Secretaría, como de las necesidades de las partes frente al acceso a Justicia. En mi caso, me incorporé en ese cargo al momento de la creación de los seis juzgados de la competencia que se desempeñan en la Capital Federal, por lo que también fue enriquecedora la experiencia porque fue fundacional, nos permitió a todos los que formábamos parte de esa primera etapa, disfrutar de un ambiente de trabajo muy solidario y en permanente construcción, y tuve la oportunidad de trabajar con un excelente juez, el Dr. Fernando Sanz de Urquiza, así como también con los demás jueces de la competencia, en los momentos en que debieron subrogar la titularidad del juzgado -actualmente se encuentra vacante.

El Doctorado en Derecho de la UP me ha brindado herramientas de análisis jurídico y de metodología científica muy importantes para poder formular hipótesis de trabajo científico, y la posibilidad de darle forma y cauce a las ideas que van surgiendo al reflexionar sobre problemas vinculados al Derecho Público, que es mi vocación.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?


Lo que más me gusta de la abogacía es que permite acercarse al mundo de las relaciones interpersonales desde distintos ángulos; se puede estar en la trinchera de la defensa de los derechos cuando se ejerce el patrocinio y la representación, se puede estar en el diseño e implementación de las políticas públicas, cuando se actúa desde el Estado en sus ámbitos parlamentarios o ejecutivos, se puede estar en la zona de la mediación en los conflictos o en la resolución de los conflictos jurídicos. Así también, se puede uno dedicar a la tarea académica, científica y de transmisión de conocimiento jurídico. Toda esta variedad, a mi juicio, es lo que me parece atractivo del Derecho, la libertad de poder contribuir al desarrollo de las relaciones interpersonales desde los más variados ángulos.


¿Qué mensaje les darías a los estudiantes actuales de Derecho?


Un consejo que daría a cualquier estudiante de Derecho es que, muy a pesar de que el mundo actual es el mundo de lo breve, lo conciso y directo, nada de lo que reviste esas características se compara con la lectura de un buen libro. Mi consejo es que lean, no se queden con el power point. Tienen la ventaja de que la producción científico jurídica actual consiste principalmente en trabajos cortos, mucho muy sustanciosos e interesantes, busquen la excelencia, busquen un trabajo interesante para leer, el que los mueva a hacer sus propias reflexiones, el que los lleve un escalón más arriba o un paso más adelante. Y tiendan su mano al que está en el escalón más abajo o un paso más atrás, para que no abandone el camino y para que, incluso, los supere.

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