Daniela Camargo, egresada de la Maestría en Derecho Constitucional UP, es coordinadora de DDHH y Anticorrupción en Pacto Global Colombia

“Ha sido una muy buena experiencia trabajar en Pacto Global, he conocido a muchas personas expertas y tenido la posibilidad de disertar en Naciones Unidas”. Daniela Camargo, egresada de la Maestría en Derecho Constitucional UP, es coordinadora de DDHH y Anticorrupción en Pacto Global Colombia

Daniela Camargo, egresada de la Maestría en Derecho con orientación en Derecho Constitucional y Derechos Humanos de la Universidad de Palermo trabaja en defensa de los Derechos Humanos y contra la corrupción. Desarrolla su tarea desde Pacto Global, una iniciativa de Naciones Unidas con sede en más de 14 países de Latinoamérica, entre ellos Argentina y Colombia. Su posición no sólo le permitió participar de intercambios a nivel global, sino además ser coautora de tres publicaciones especializadas en estas temáticas. “Estudiar en la Universidad de Palermo fue una muy buena experiencia desde lo académico y también desde lo personal”, señala la egresada UP.

¿En qué consiste tu tarea en Pacto Global Colombia?

Pacto Global es una iniciativa de las Naciones Unidas que tiene oficina en Nueva York y trabaja en distintos países, entre ellos 14 de Latinoamérica. Llevo cuatro años trabajando en Pacto Global Colombia, donde tengo dos cargos: el de coordinadora de Derechos Humanos y de Anticorrupción. Básicamente, nuestra tarea consiste en apoyar a las empresas en el conocimiento y sensibilización de los principios rectores en derechos humanos. Brindamos conferencias, también ayudamos a las compañías a elaborar una política de derechos humanos hacia el interior de la empresa, todo esto alineado con los tratados internacionales legalmente reconocidos. Asimismo, los apoyamos en hacer los procesos de debida diligencia. Desde Pacto Global queremos invitar a las empresas a que tengan un rol más activo en protegerlos.

¿Qué es lo que más disfrutás de trabajar en el organismo?

He aprendido muchísimo; y tuve la oportunidad de estar en dos ocasiones en el Foro de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, dialogando sobre empresas y derechos humanos con enfoque en Colombia. El año pasado, diserté sobre cómo la corrupción impacta en los derechos humanos desde una perspectiva empresarial. Es decir, cómo las empresas tienen que realizar procesos de debida diligencia y gestión de riesgos en anticorrupción para evitar vulneraciones en las garantías individuales. También he dictado conferencias en México, y este año iba a viajar a Paraguay, lo que no se pudo concretar por la pandemia. Sin embargo, logramos adaptarnos y trasladarnos al ámbito virtual, invitando a las empresas a seguir contribuyendo, ya sea a través de sus buenas prácticas o difundiendo mensajes de cultura de la legalidad con su cadena de suministro, que es muy importante.

¿Qué proyectos se encuentran desarrollando actualmente?

En el tema de anticorrupción, el año pasado lanzamos dos iniciativas muy importantes: la Red de Oficiales de Cumplimiento y la Mesa de Trabajo Anticorrupción. Son espacios para que las empresas intercambien buenas prácticas. Llevamos expertos para que informen sobre la legislación nacional vigente y fomentamos el networking entre personas y oficiales de las distintas compañías, para el intercambio de experiencias en la temática. Asimismo, este año, desde mi área estoy liderando la primera publicación de buenas prácticas en anticorrupción en Colombia, que contó con la ayuda de otras organizaciones internacionales como Alliance for Integrity y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

¿Cuáles son esas publicaciones sobre derechos humanos, transparencia e integridad?

La publicación ‘La responsabilidad empresarial de respetar los derechos humanos: Una lectura práctica de las iniciativas multiactor en Colombia’, que lanzamos en el 2018, fue un trabajo colaborativo de tres iniciativas que trabajan en Colombia sobre el tema de los derechos humanos: la Fundación Ideas Para la Paz, el Comité Minero Energético y Pacto Global. En ella tratamos los principios rectores voluntarios en materia de seguridad y derechos humanos, objetivos de desarrollo sostenible que dan un marco global a nuestro trabajo; y brindamos herramientas prácticas para las empresas. Otra publicación que lanzamos ese mismo año, en conjunto con UNODC, fue ‘Transparencia e integridad para pequeñas y medianas empresas’; que resumió diversos talleres que veníamos brindando desde el 2016 en diferentes ciudades del país. Hablamos de la importancia de la anticorrupción en las pequeñas y medianas empresas; y de comunicar, rendir cuentas, una forma de transparencia que demuestra el compromiso. La última compilación en la que estamos trabajando este año, junto a Alliance for Integrity y UNODC, es Publicación de buenas prácticas en Anticorrupción en Colombia. Surgió a raíz de una convocatoria para dar la oportunidad a las empresas de compartir sus buenas prácticas en temas como conflicto de interés, cultura de legalidad, gestión de riesgos anticorrupción y código de ética.

¿Cómo llegaste a trabajar para Naciones Unidas?

En el 2016 acabé la cursada de mi Maestría en Derecho en Argentina y regresé a mi país, donde empecé como profesional de apoyo en Pacto Global. En 2017 me ascendieron a cargo del tema de Derechos Humanos, y en 2019 de Anticorrupción. Ha sido una muy buena experiencia trabajar en Pacto Global. He conocido a muchísimas personas expertas y tenido la posibilidad de viajar a Ginebra y disertar en Naciones Unidas.

¿Qué te llevó a seguir formándote en el exterior?

En el 2014, cuando me gradué como abogada, decidí hacer una maestría y observé las posibilidades en varios países. Me mudé a Argentina, que tiene una gran trayectoria con el tema de las Juntas Militares y es uno de los países que más ha avanzado en este tema en la región. En Pacto Global, pude capitalizar todo lo que aprendí y aplicarlo al ámbito empresarial, lo que fue sumamente novedoso para mí. Con el background de la Maestría, busqué literatura y aprendí a formar un discurso más orientado a las empresas. Es un campo que me apasiona y que creo que tiene muchas posibilidades de trabajo en Colombia,donde recién lo están incorporando y buscan gente para asesorías o consultorías.

"Estudiar en la Universidad de Palermo fue una muy buena experiencia desde lo académico y también desde lo personal”.

¿Cómo te resultó la experiencia de cursar el posgrado en la UP?

Estudiar en la Universidad de Palermo fue una muy buena experiencia desde lo académico y también desde lo personal, porque fue la primera vez que viví afuera de mi casa. Me ayudó a ser más independiente. Conocí gente que sabe muchísimo. Una de las clases que más disfruté, y que no había tenido en Colombia, fue la de derechos humanos con enfoque de género.Me abrió los ojos.
"Una de las clases que más disfruté, y que no había tenido en Colombia, fue la de derechos humanos con enfoque de género. Me abrió los ojos".
¿Qué conocimientos incorporados durante la cursada te resultan de utilidad en el día a día?

En Derecho se ve rápidamente el tema de los tratados internacionales, pero la maestría le dio mucho énfasis y pude profundizar mi conocimiento al respecto, lo que me sirvió en mi carrera, porque me facilitó entender la relación entre las empresas y los derechos humanos. Los principios rectores con los que trabajamos justamente se refieren a tratados internacionales en cuanto a las características de los derechos humanos, que dice la doctrina…Ese background me fue de gran ayuda. Además, los docentes son muy buenos, saben muchísimo. Vale la pena aprender de personas así y leer sobre temas interesantes que sirven a futuro.

¿Tenés algún consejo para quienes cursan la Maestría en Derecho Constitucional y Derechos Humanos?

Mi consejo es que aprovechen al máximo las clases y a los profesores, que tienen mucho conocimiento. Sobre todo teniendo en cuenta la gran trayectoria de Argentina en el tema, como mencionaba, por ejemplo, por los juicios a la Juntas Militares. Toda esa historia que tiene el país en la lucha por los derechos humanos ayuda muchísimo. Se necesita mucho conocimiento y gente realmente comprometida con los derechos humanos.
"Mi consejo es que aprovechen al máximo las clases y a los profesores, que tienen mucho conocimiento. Vale la pena aprender de personas así y leer sobre temas interesantes que sirven a futuro".

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