El Dr. Mario Camuyrano, profesor UP e integrante de CONAE, participó de la elogiada Misión espacial SAOCOM 1B

En el marco del Plan Nacional Espacial de la agencia estatal, el físico y docente de Ingeniería UP desarrolló aplicaciones utilizando tecnología radar para la puesta en órbita del satélite argentino.

El profesor del Departamento de Electrónica y Comunicaciones de la Facultad de Ingeniería (UP), Dr. Mario Camuyrano, se desempeña como miembro investigador de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Como integrante de la Gerencia de Observación de la Tierra de la agencia espacial del Gobierno argentino, el Doctor y Master en Física de la Universidad de Illinois en Chicago trabaja en el desarrollo de aplicaciones oceánicas utilizando tecnología radar y participa de misiones espaciales como la reciente elogiada SAOCOM 1B. Esta misión satelital llevó al espacio una compleja tecnología de observación del planeta a través de la puesta en órbita de dos satélites hermanos (SAOCOM 1A y 1B), convirtiéndose en uno de los proyectos tecnológicos nacionales más desafiantes y recibiendo el reconocimiento de la comunidad científico internacional. Asimismo, desde la Facultad de Ingeniería y bajo su supervisión, un alumno desarrolló un radar. Al respecto, sobre el trabajo que los estudiantes UP realizan, destacó: “Estamos en contacto permanente con tecnologías de avanzada y podemos hacer muchas cosas con lo que tenemos a mano”.

¿En qué consiste la Misión SAOCOM que recientemente lanzó al espacio el satélite 1B?

Es una misión que tiene varios años y sus lanzamientos fueron pautados con mucha anterioridad. Forma parte de una constelación que es una colaboración con Italia (COSMO – SkyMed de la Agencia Espacial Italiana), la cual se han desarrollado 4 satélites con otra longitud de onda, son más chicos, pero se complementan con el SAOCOM. Junto con el SAOCOM 1A se construyó el reciente lanzado 1B, que son dos satélites hermanos realizados en forma paralela. Luego de lanzar uno, toda esa expértiz alcanzada en un primer momento se utilizó para la elaboración del número dos, mejorando los tiempos, entre otros aspectos. Ambos están ahora dando vueltas a la Tierra a 180°, uno en oposición a otro, dan entre 14 o 15 vueltas por día relevando constantemente información, tomando imágenes, en eso consiste, en hacer observación de la Tierra. En estos momentos, uno puede entrar a la página de SAOCOM y ver las imágenes que se están tomando, son recortes pequeños pero la información está disponible para la necesidad del usuario.

¿Qué aportó la incorporación del SAOCOM 1B a la misión espacial?

Antes del lanzamiento del SAOCOM 1B, un satélite lograba tomar imágenes en 16 días, ahora ambos se potencian alcanzando a hacerlo en 8 días. Con uno solo quedaba muy limitada la cantidad de información que se podía relevar. Por otro lado, la constelación no está posada sobre la Argentina sino que está tomando imágenes de todo el planeta, toma 225 por día. Una vez que se lanzó el SAOCOM 1A y disponíamos de las primeras imágenes, lo que se hizo es calibrar lo que teníamos de aplicaciones y actualmente ambos producen mapas de humedad del suelo, de cuerpos de agua sobre la Tierra, detección de embarcaciones, de derrames de petróleos, elementos contaminantes. Ahora el SAOCOM 1B agrega más datos porque con uno solo no alcanza. Con uno podías medir la humedad del suelo cada 16 días, ahora en una semana ya se puedan obtener los mismos datos para las aplicaciones y es fundamental.

¿Cómo pueden los alumnos interesados en el espacio, las comunicaciones y los radares desarrollarse en el área?

Depende el interés que tengan. Si desean tener una idea más técnica de cómo funcionan, tienen que estudiar ingeniería y empezar a construir su propio radar con algunos componentes elementales pero que les permitan medir ciertas cosas. No es imposible, depende del entusiasmo tenga el alumno. En la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo, un alumno desarrolló un radar y estuvo tomando mediciones. Lo presentó a la comunidad Palermo para mostrar cómo funcionaba, se tomaron algunas imágenes que las generaron con un software que se llama Matlab, a partir de lo que estaba viendo el radar. Este radar media la posición de objetos que tenía delante, es decir que podía calcular distancias. En general, en las materias que doy es Electromagnetismo, Conducción y Radiación de ondas (relacionada a los radares) y Física Moderna, vemos una parte teórica que es muy rica y también algo de laboratorio. Estamos en contacto permanente con tecnologías de avanzada y podemos hacer muchas cosas con lo que tenemos a mano.

¿Qué habilidades se necesitan para los distintos perfiles profesionales que participan en un proyecto espacial?

Se requiere un poco de todo y por supuesto gente capacitada en Ingeniería, en todas las áreas no solamente en Electrónica. Como los datos de las aplicaciones pueden ser muy diversos, se necesita siempre recursos humanos capacitados en todas las áreas para poder aprovecharlas. Muchas veces uno tiene la herramienta pero la aplicación es lo que le da sentido a ella. Para empezar, hay mucha información satelital disponible libre y gratuita. A veces hay que hacerse solo un usuario, no sólo desde la página de CONAE sino desde las agencias espaciales del mundo, y comenzar a ver las imágenes térmicas del planeta, por ejemplo las de ayer. En este sentido, se pueden hacer análisis de todo tipo, como los incendios que ocurrieron. La información está.

¿Qué oportunidades presenta el plan espacial nacional para futuros profesionales en Ingeniería y en Ciencias?

Lo que veo, desde mi función, es que ahora CONAE está trabajando en un lanzador, un cohete que pueda poner satélites en el espacio. Hace tiempo viene trabajando y ahora se va a profundizar el trabajo de tantos años. Tendremos un lanzador pronto que permita poner satélites y eso abre enormes posibilidades para quienes se dedican a hacer cohetería. Al tener un lanzador propio se podrá colocar satélites, quizá más chicos, pero se podrá ponerlos por cuenta propia. También hacer pruebas con materiales menos eficientes y eso permitirá que los chicos puedan diseñar satélites de prueba, por ejemplo.

¿Por qué ha sido una misión altamente reconocida por la comunidad científico internacional?

CONAE desarrolló el proyecto con colaboración internacional de supervisión, por lo que se cumplieron estándares internacionales de calidad. Hoy la constelación SAOCOM son los dos satélites civiles más grandes que están dando vuelta alrededor de la Tierra y tienen un tamaño de 35 metros cuadrados. Hay una misión japonesa que tiene una antena parecida pero no tienen la misma complejidad; no tiene la misma sensibilidad ni capacidad. SAOCOM tiene todas las paralizaciones posibles, podés hacer muchos más análisis, que con otros satélites no se pueden hacer. Además es una ventaja es tener dos satélites y esta es la primera constelación de dos satélites en esta banda que existe (El satélite SAOCOM se convirtió en el satélite SAR en banda L con mayor performance que existe en el planeta al momento).

¿Cuáles son específicamente los alcances y aplicaciones que tiene esta constelación argentina?

Tiene muchas aplicaciones. Es un radar que, como tal, lo que hace es emitir una señal, es decir emite un pulso y lo recibe. La información que se releva son imágenes que se van reconstruyendo a partir de estos ecos de radar. La ventaja que tienen estos radares es que, a modo de ejemplo, los barcos se ven con muchísima claridad en el océano. El radar lo que hace es penetrar las nubes y además es independiente del sol y por eso constantemente levanta datos. Es muy poderoso, no es simplemente una imagen. Además con estas características de brindar una visión distinta, permite calcular o hacer estimaciones de humedad, cuerpos de agua con mucha facilidad y, usando dos imágenes consecutivas, permite medir desplazamientos de centímetros o velocidades en desplazamientos. Otro punto interesante es la interferometria, donde uno puede ver, por ejemplo, si en un bosque faltan árboles. A veces ilegalmente se talan especímenes valiosos y, con esta técnica, se puede detectar eso por las diferencias milimétricas. También arroja mucha información sobre aspectos del calentamiento global, un aspecto que noto con interés genuino de toda la comunidad internacional para entender qué pasa en esa área.

¿En qué consiste su trabajo en estas misiones?

CONAE está dividido por gerencias y yo estoy en la gerencia de aplicaciones, específicamente en la de aplicaciones oceánicas. Soy físico y, con los datos del SAOCOM, me dedico a hacer aplicaciones de uso modelado para el uso de esas imágenes. Es decir no participé en el desarrollo del instrumento pero de alguna forma, como el instrumento que se lanza tiene que cumplir ciertos requerimientos de las aplicaciones, hay una interacción constante entre las distintas áreas. Así por ejemplo, para la humedad del suelo necesitamos un satélite que tenga tal resolución radiométrica, entonces a partir de esos requerimientos, el personal de desarrollo del satélite construye una antena que los pueda cumplir.

¿Por qué es relevante trabajar con tecnologías de radar?

La tecnología de radar es importante porque en un satélite lo que permite es independizarse de la luz solar y eso es un gran avance. También un radar permite encontrar objetos metálicos con facilidad, por ejemplo los barcos, aviones. La tecnología de radar en otra longitud de onda permite ver la cantidad de agua en las nubes. La tecnología de radar abre un abanico de posibilidades enorme. Cada radar es un mundo aparte. Actualmente estamos bastante dependientes a nivel mundial y si se apagaran los radares, por ejemplo los meteorológicos, nos quedaríamos sin predicciones del tiempo, serían imprecisas. El radar es importante porque arroja datos y es difícil trabajar sin ellos.

¿Qué conceptos hay que tener en cuenta para la operación de radares?

La operación del radar es muy variada. La idea del radar es que emite un pulso y recibe el reflejo en alguna superficie y con eso puede determinar distintas propiedades, dependiente de la operación que uno necesite hacer. Con los radares de la Policía, por ejemplo, se puede apretar un botón y medir la velocidad del auto que circula. La operación puede ser muy sencilla o compleja, dependiendo de la aplicación que se esté manejando. El SAOCOM tiene una programación desde la Tierra, está la unidad terrena que se está comunicando constantemente con el satélite, mandándole instrucciones y calibración, hay una conexión constante y se programa lo que se necesita que haga.

¿Cuáles son los proyectos a futuro para la Misión SAOCOM?

La idea es que haya dos satélites más, es decir que sean cuatros en total. La nueva generación serían los satélites del SAOCOM 2, los cuales deberían también estar puestos a 180°. Puede ser que convivan juntos también y ya sería una tecnología que va a ser bastante superadora. La tecnología espacial siempre está más retrasada por todo lo que se hace en el espacio, que es muy hostil, y requiere materiales especiales. Por eso toda la electrónica tiene que ser muy probada y más con un satélite tan exigente. Esta una misión exigente y requiere que esté todo funcionando por largo tiempo y que todo sea muy probado. Por eso la segunda tecnología de SAOCOM 2 tiene que ser más compacta, con mucho más desarrollo tecnológico. Será una versión superadora que seguramente tenga mayor innovación tecnológica, sea más liviano y poderoso. La idea es poder tener los cuatro satélites argentinos en constelación.



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