Lucila Pieres, Diseñadora de Modas UP, diseñó para Lady Gaga

Luego de finalizar su contrato con la prestigiosa firma Iris van Herpen en Ámsterdam, Luli Pieres trabaja en lanzar su propio proyecto en Inglaterra. “Me gustaría que también tenga presencia en Argentina, hacer algo para mi gente y lo que amo, que es mi país”, afirma la egresada de Moda UP, quien previamente trabajó para la histórica firma italiana de sombreros Borsalino, en Milán, además de realizar un voluntariado en Colombia y pasar un año en Alemania estudiando idiomas: “Es difícil estar lejos. Lo más importante es tener claro el objetivo. Creo que, en el fondo, todos sabemos qué es lo que hace latir nuestro corazón”.

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar en Iris van Herpen?

Venía desde el 2019 trabajando en Borsalino, en Milán, pero siempre buscando nuevas oportunidades. En ese momento, me contactaron de Iris van Herpen por un email que ni recordaba haber enviado, hacía tres meses. Me llamaron un miércoles para solicitarme que viajara el viernes a realizar un día de prueba. Fue una locura. La prueba fue de números y lógica, nada de coser ruedos. Después hacés una entrevista. Si me preguntaban hace cinco años, yo nunca me hubiera imaginado llegar a ese momento, y se los dije. Soy re sincera, estudié en Argentina y estar entrevistándome con lo más grande que hay en la moda era impensado para mí. Esa misma noche me respondieron que querían que empiece, e incluso esperaron a que obtenga mi pasaporte europeo, que necesitaba para poder irme a Ámsterdam. Fue sorprendente.

¿Cómo te resultó la experiencia de diseñar para la firma?

Estar trabajando ahí es una locura, comparado con otras empresas por las que pasé, donde todo es mucho más centrado en el producto, y más predeterminado: la colección, el research. En Iris no es ni parecido, no hay ni una ficha técnica, es pura experimentación, sentarse y hacer lo que te venga en el momento. Te dan una pauta y vos trabajás sobre eso, presentás opciones. Se empieza desde algo muy micro, que se va expandiendo. Como diseñador estás en tu salsa. Es un trabajo muchísimo más creativo y abstracto. Iris es como un taller de arte, y es una de las únicas empresas en el mundo que trabaja así.

“Estar trabajando  para Iris van Herpen es una locura. Como diseñador estás en tu salsa. Es un trabajo muchísimo más creativo y abstracto. Es un taller de arte”.

¿Cómo es diseñar para personalidades y alfombras rojas?

El tema de los clientes es muy parecido a armar una colección. Planteás varios diseños abstractos, y a partir de eso se eligen los que se utilizarán. Las prendas que se hacen para pasarela o eventos siempre van de la mano de la colección. Y las personalidades ya saben lo que es Iris van Herpen, van a tirarse a la pileta, a recibir lo que les gusta. Es una cajita de Pandora. Cuando trabajábamos para el Met o hacíamos cosas para otros eventos, se prioriza mucho más lo creativo y lo que Iris quiere mostrar, que lo que la personalidad espera. Los clientes saben lo que van a buscar: su prenda va a ser un show, si quisieran algo más calmo o básico, irían con otra firma.

¿Qué destacás de la experiencia de irte a vivir desde Santa Fe al exterior?

Tenés que tener muy claro tu objetivo, qué es lo que querés lograr. Por ejemplo, a Colombia me fui a hacer un voluntariado que me dio un montón de herramientas para llegar a ser lo que soy. Si bien no tiene nada que ver con la moda, las puedo ver totalmente reflejadas en mi trabajo. Creo que inconscientemente todos sabemos que es lo que hace latir nuestro corazón, adónde queremos ir. Hay que seguir eso. Es mucho más difícil estar lejos, realmente tenés que querer hacerlo, y entender tu motivo, el porqué.
"Inconscientemente todos sabemos que es lo que hace latir nuestro corazón, adónde queremos ir. Hay que seguir eso".

¿Por qué decidiste estudiar y dedicarte al diseño?

Siempre supe que había algo que me gustaba, pero en realidad no sabía que iba a hacer de mi vida. El primer año de la carrera no entendía bien que estaba haciendo, veía que los demás generaban un montón de producciones originales y yo hacía un vestido con hombreras porque es lo primero que se te ocurre cuando no sabés diseñar ni tenés idea de lo que es un proceso creativo. Más que nada, para mí fue fundamental el apoyo de los profesores, como Gustavo Lento. Cuando ven algo en vos, te apoyan, pelean tu carrera a la par tuya, están para exigirte más y más, tratando de sacar todo tu talento…te das cuenta de que algo tenés. La guía de tus tutores te va reflejando lo que podés dar. Eso me dio la pauta de que me gustaba, que realmente era lo mío.

¿Qué consejo les darías a estudiantes y futuros colegas que quisieran destacar en el exterior?

Cuando terminás la universidad, es importante entender no todo pasa por el proceso creativo y hacer grandes diseños, sino que en el mínimo detalle de hacer un cuello puede estar volcado todo tu diseño y empeño. A los que quieran hacer una experiencia en el exterior les recomendaría dos cosas: la primera es que busquen oportunidades, siéntense y googleen: hay un montón de concursos fuera de Argentina para enviar sus trabajos y propuestas. Hay una gran cantidad de gente que está buscando el talento joven, emergente. Eso sirve para poner un pie afuera, y después de cada concurso te ofrecen trabajo, vas haciendo tu camino. No se necesita mucho dinero, sino romper las barreras. El diseño latinoamericano es súper valorable en todo el mundo.
“Hay una gran cantidad de gente que está buscando el talento joven, emergente”.

¿En qué proyectos estás trabajando y qué metas te gustaría alcanzar a futuro?

Estoy empezando dos proyectos. Uno como directora creativa en St. Avo, una marca de básicos sustentables en Inglaterra; que además de ser una oportunidad para hacer algo que me apasiona y me encanta, también permite educar al cliente y a la sociedad, a quien esté interesado, en los valores de nuestra marca, finalidad y lo que estamos buscando. Por otro lado, tengo un proyecto propio que va de la mano de generar un objeto de valor más que una colección o una marca. Todavía está en proceso, pero me gustaría que tenga presencia en Argentina. Me parece importante no sólo estar afuera, sino también hacer algo para mi gente y lo que amo, que es mi país.