Demián Falestchi, egresado de la UP, reconocido como una de las 30 promesas por FORBES Argentina.

Demián Falestchi, es egresado de la Lic. En Negocios de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo y el creador de Kids Corp, la primera compañía de online advertising de América Latina que conecta audiencias jóvenes –niños y adolescentes- con marcas. A poco tiempo de su lanzamiento, Demián logró que su empresa opere para toda la región latinoamericana, el mercado hispano de Estados Unidos y próximamente sumará oficinas en España. Recientemente ha sido reconocido por la revista FORBES Argentina entre las ¨30 PROMESAS¨: uno de los treinta argentinos que quieren cambiar la forma de hacer negocios. La UP dialogó con este millennial que puso foco en las nuevas generaciones con innovación y creatividad.

¿Cómo surge la idea de realizar Kids Corp?
Tengo un poco más de diez años en la industria digital y hace alrededor de seis que me involucré en el segmento de niños y menores. Principalmente porque en ese momento, trabajaba para una compañía donde lanzaron una red social para chicos. Yo dirigí ese lanzamiento y ahí empecé a involucrarme en lo que es Internet para el segmento joven, donde me encontré con un mundo bastante verde o inmaduro, teniendo en cuenta que estaban empezando a aparecer las primeras generaciones de nativos digitales. Empecé a encontrar necesidades muy claras, principalmente dos: invertíamos en comunicación para generar usuarios –niños- para la plataforma, y por otro lado, como era un generador de contenido, parte de nuestro modelo de negocio era vender publicidad a las marcas. Es decir, por un lado éramos anunciantes y por otro publishers. A partir de eso, como anunciante encontré que una dificultad era no tener herramientas que nos permitan conectar con audiencias jóvenes de una manera efectiva, y como publisher, o sea desarrollador de contenidos -como son los sitios, apps, juegos que cada vez hay más para el segmento- también había un gran problema a la hora de monetizar. Esa es la hipótesis con la que me encontré y con la que se desarrolló Kids Corp.

¿Cómo fueron los primeros pasos para llevar a cabo el proyecto con éxito?
Con esa hipótesis se trabajó con Hernán (Ratinoff), con quien cofundamos la compañía, en el desarrollo más específico del negocio. Nosotros ya veníamos de la industria y comprendíamos la problemática pero no salimos enseguida al mercado porque faltaba un poco más de maduración, y en el medio nos fuimos preparando. Parte del proceso, fue salir a validar con gente de la industria nuestra hipótesis. Después cuando fue el momento, levantamos capital a través de una ronda friends, family y a partir de ahí iniciamos la compañía. 

¿Qué herramientas aportó la Universidad tanto en tu formación como en el proyecto?
La Universidad es un lugar de debate y enriquecimiento en general. No solo te brinda información o teoría, sino también inspiración. Pero eso está relacionado a lo que uno quiera. Depende de vos, si querés capitalizar el tiempo que estás ahí y transformar esa teoría en cosas. Cuando empecé a estudiar la carrera yo ya había comenzado con el proyecto, y fue una muy buena oportunidad para poder tomarme el tiempo de hacer mi tesis de graduación sobre Kids Corp. Me vino muy bien para dedicarme horas y horas al proyecto.

¿Qué consejos les darías a los alumnos?
Desde el punto de vista emprendedor, les diría que miren problemas reales y no imaginarios. Y si les interesa alguno, empezar a pensar en cómo resolverlos. El emprendedurismo tiene mucho glamour desde lejos pero cuando lo ves de cerca hay mucho trabajo. Por eso cuando encuentren un problema a resolver, que trabajen muy duramente en entender de qué manera llevarlo a cabo. Que lean mucho, estudien mucho, que se junten con medio mundo a validar o destruir lo que están construyendo. Y que no hagan nada por moda.