Julián Coutada, egresado de Imagen y Sonido UP, trabajó en El Hobbit en Nueva Zelanda

Un viaje a Nueva Zelanda con el propósito de perfeccionar su inglés, lo acercó a un deseo que parecía inalcanzable: trabajar en el equipo de Peter Jackson, el aclamado director de cine y guionista neozelandés, productor de la trilogía de El Señor de los Anillos y otras películas exitosas. A base de esfuerzos, constancia, pasión y, sobre todo, conocimientos que adquirió en experiencias anteriores, así como en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la UP, logró trabajar en la postproducción de El Hobbit. “Creo que cuando verdaderamente tenés un deseo genuino y empezás a accionar para que eso suceda comienzan a pasar cosas que te van llevando hacia ese lugar”, reflexiona Julián Coutada, quien comparte en esta entrevista detalles sobre esta gran aventura, que lo llevó a participar en una de las megas producciones del cine mundial, a crecer profesionalmente y a estar convencido de que los sueños se pueden hacer realidad.

¿Cómo surge la idea de viajar a Nueva Zelanda para trabajar en El Hobbit?

No fue algo premeditado. Iba a ir a Londres por una exnovia y como ese plan se frustra, quería viajar igual a algún lado. Conocía a una amiga que vivía en Nueva Zelanda y siempre tuve la fantasía ir a estudiar inglés. Cuando llegué tenía dos objetivos: aprender el idioma y trabajar profesionalmente de lo mío. Hay dos ciudades para eso en Nueva Zelanda: Auckland y Wellington; esta última es más chica pero sabía que ahí estaba Weta Digital de Peter Jackson, una de las 10 mejores empresas de efectos audiovisuales del mundo. Y por las dudas me fui para ese lado.

¿Qué tan difícil fue ingresar a trabajar en la empresa de Peter Jackson cuando llegaste a Wellington?

Cuando me fui para allá, empecé a ver si tenía chances de trabajar con ellos y vi cuáles eran los requisitos: se aplicaba online, tenía que tener cinco años de experiencia trabajando en películas de largometraje e inglés perfecto. Yo no tenía ninguno de ellos. Pero se empezaron a dar cosas que me ayudaron a alcanzar esos objetivos: empecé a conocer gente extranjera y a mejorar mi inglés y tuve una entrevista laboral y conseguí un primer trabajo de lo mío que fue en una productora. Fue un salvavidas económico y me hizo ganar confianza conmigo mismo. Después busqué en LinkedIn personas en Nueva Zelanda que habían trabajado en Weta y encontré a la persona adecuada. Me puse en contacto y me dijeron que en esa productora no estaban tomando gente pero que sí en Park Road Post, otra de las productoras de Peter Jackson. El supervisor me escribió y me dijo que le había gustado mi Reel y que se iba a poner en contacto con la cabeza de efectos visuales. En ese momento yo sabía que estaba esperando el llamado de mi vida. Una vez que me llama, me pregunta un poco de mi experiencia. Era un contrato de dos semanas, me estaban probando. Yo hasta ese momento no tenía idea que iba a participar en la producción de la película El Hobbit.

¿Cómo viviste el momento en que te confirman que vas a trabajar en la película de El Hobbit?


A partir de ahí fue un sueño. Hice un Skype con mi familia de lo emocionado que estaba. Fui a utilería del trabajo, me presentaron como nuevo artista de la compañía. Me sentaron en la computadora y empecé a conocer un poco los nombres de los personajes. Me di cuenta de que estaba trabajando en esa película. Me acuerdo de la primera toma: tenía que empezar a hacer algo básico que era “traquear” el movimiento para después animar la máscara. Los conocimientos que yo ya tenía fueron valiosos. Había chicos de distintos países. Mi supervisora por ejemplo era filipina, tenía compañeros de Estados Unidos. Después, empecé a resolver la toma más compleja. Me extendieron el contrato otros meses más.

¿Cuáles son los momentos claves que destacás de esta experiencia?


En el viaje, un momento clave para mí fue cuando decidí separarme de mis amigos argentinos y jugarme por lo que yo tenía en la cabeza: trabajar de lo mío. Otra decisión importante fue seguir intentando, hasta lograr lo que me propuse. Muchas veces quise volver a Argentina pero seguí intentando. Creo que cuando verdaderamente tenés un deseo genuino y empezás a accionar para que eso suceda comienzan a pasar cosas que te van llevando hacia ese lugar.

¿Cuáles fueron tus herramientas de formación que te permitieron llegar a tomar esta oportunidad?


Me recibí en la UP en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido. Después hice un curso de efectos visuales. Ese curso me introdujo en uno de los dos programas que utilicé en la producción de la película. La experiencia más fuerte fue en Maldito Mouse, un estudio de artes visuales de Argentina que se dedicaba a trabajos de recorte digital. También me sirvió mucho hacer un curso de inglés aunque lo perfeccioné en el viaje.

¿Qué aportó la Universidad para tu desarrollo profesional?

La Universidad de Palermo es una carrera que está orientada para el lado de posproducción, la parte gráfica más tecnológica. Toca muchos campos, la animación 2D, 3D. Eso está bueno. Cuando ingresé a la Universidad, empecé a conocer el mundo de motion graphics. Después, la Universidad hizo una charla que se llama Motion Fest e invitó a muchas empresas de efectos visuales, de animación 3D. En esa charla me enloquecí con los efectos visuales.

¿Qué consejos darías a los alumnos de la carrera Diseño de Imagen y Sonido UP?

Que investiguen, que busquen qué es lo que les gusta de la carrea, porque es una carrea muy amplia. Busquen en que se quieren especializar. Segundo, empezar a ganar experiencia laboral desde temprano, armarse un buen portfolio. Y por último, si pueden realizar una experiencia en el exterior, buscar la oportunidad y animarse a salir de su zona de confort.

¿Qué recomendación compartís con quienes quieren probar suerte en el mercado laboral internacional?


Lo primero que les diría sería que se vayan al lugar donde están las posibilidades de sus sueños. Algo de lo que me di cuenta cuando estuve allá es que nosotros idealizamos mucho a las empresas grandes, le ponemos un imposible y es algo totalmente realizable. Tenés que ganar experiencia en tu país para poder tener un porfolio sólido, atrayente, impactante y que muestre tu trabajo. Eso es clave. Hay que salir a golpear puertas y jugársela por lo que uno quiere.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro?

Hoy mi objetivo está puesto en ir creciendo profesionalmente. Para mí todo es valioso, toda experiencia es bienvenida. Mi búsqueda es más que nada una forma de vida. En la actualidad, desde Misiones, tengo mi propio estudio. Por ahora trabajo solo, el siguiente paso sería tener mi equipo. Mi objetivo principal es construir una cartelera de clientes lo suficientemente importante como para que me genere flujo de trabajo. Y si se me da alguna experiencia afuera me gustaría poder hacerla también.

¿Qué balance hacés de esta experiencia?

Definitivamente fue una experiencia clave en mi vida, de muchísimo crecimiento. Fue cumplir un sueño. Al final todas las adversidades y los problemas están ahí para que crezcas, para ayudarte a tomar decisiones que no las tomarías de otra forma. La conclusión que me quedó del viaje es que hay que seguir lo que tu corazón te indica. Va a haber siempre dos voces adentro tuyo: la voz de tu cabeza y de tu corazón. Lo más importante es hacerle caso a esa corazonada. Lo más valioso es seguir tu instinto.