Victoria Cirigliano, egresada de Relaciones Públicas UP y creadora de VICSON, la marca de zapatos que es tendencia en EE.UU

Victoria gana el mercado norteamericano con su marca de calzado VICSON que surgió como un emprendimiento durante sus años de estudio de la Licenciatura en Relaciones Públicas en la UP. Hoy se perfila como una de las marcas argentinas en expansión en el exterior. Entre colores, pasión y creatividad, la egresada UP de 28 años, radicada en Miami, revela los secretos detrás del glamour y el éxito de una empresa de moda.

¿Qué te llevó a crear VICSON?

Estaba cursando el segundo año de Relaciones Públicas cuando empecé con la marca. Justo empezaba el auge de Facebook y se me ocurrió vender a través de la red social. Antes, hace 20 años, poner una marca era inviable sin un local a la calle, con una buena ubicación y una agencia de publicidad, lo que implicaba otra inversión. Con el boom de las redes sociales eso cambió, se democratizó muchísimo: hoy tener una marca es accesible. Permitió que gente joven como yo pudiera empezar su negocio.

¿Cómo fueron los inicios de tu emprendimiento?

No quería involucrarme en algo con muchos artículos, además los zapatos me encantan, aunque empecé sin tener ningún conocimiento. En su momento pensaba que iba a ser súper simple…no sabía lo que me esperaba. Fueron años de aprendizaje. El nombre de VICSON viene de mi apodo desde que tengo 14 años, era mi nicknameen Messenger y hoy hasta mi familia lo usa. Me di cuenta de que era pegadizo y cuando llegó el momento de poner mi negocio, me pareció ideal.

¿Cómo aprendiste sobre el diseño de zapatos siendo tu formación profesional diferente a esa área?

Hasta el día de hoy, VICSON sigue siendo completamente yo, creció conmigo. Fui aprendiendo haciendo. Como no sabía dibujar, tuve que ingeniármelas para bajar a tierra los diseños. Hay un montón de factores que tener en cuenta en los zapatos, por ejemplo, es fundamental que el calce sea perfecto. En su momento trabajaba con modelistas (personas que se encargan de hacer el molde del zapato) a quienes iba contándoles lo que quería, todo un proceso de prueba y error. Después lo fui profesionalizando y hoy tengo otras herramientas para mostrar a la fábrica lo que quiero crear.

¿Cómo es el proceso para crear un diseño original?

Diseñar una colección lleva por lo menos cuatro meses. No siempre es fácil, pero de golpe viene la inspiración cuando menos lo esperás. Soy bastante independiente, me gusta seguir mi instinto. Me inspiro en esa funcionalidad, más que en lo que está de moda. Me gusta hacer zapatos que resuelvan situaciones.

¿Cómo resultó la decisión de expandirte a Estados Unidos?

La meta de expandir la marca siempre estuvo presente. Hace un año nos instalamos en este país y siento que es como empezar de nuevo, trato de regular mis expectativas. En un principio, la idea era mantener las ventas en Argentina, pero fabricando en Brasil se hizo difícil, por las cotizaciones que varían y los temas de exportación. Tuve que elegir entre los dos mercados, y pensé: ‘Ahora me toca probar allá’. Al ser una marca nueva, con un ticket promedio de 280 dólares, no sabía bien con qué me iba a encontrar. ¡Pero tuvimos ventas al segundo día del lanzamiento! No esperaba que suceda hasta pasados los tres meses. La respuesta fue súper positiva.

¿De qué forma se comercializan tus zapatos?

Los vendo bajo un modelo online. Hicimos un shopify, los exporto de Brasil a Estados Unidos, donde tenemos un depósito que se encarga de la logística. Su sistema está integrado a nuestra página web, entonces cada vez que entra una venta, ellos la reciben, preparan la orden, y se envía. Llevo adelante personalmente todas las operaciones de VICSON, y trabajo en forma freelance con una diseñadora gráfica y una persona encargada de los anuncios y el marketing digital.

¿Qué aprendizajes te dio VICSON en estos ocho años?

Empecé bastante joven y tuve que postergar muchas cosas por esa decisión. No me arrepiento. Sin embargo, tener la experiencia de trabajar un tiempo para otra marca me hubiese ahorrado muchas equivocaciones. De todas maneras, tuve la oportunidad de aprender haciendo, que es el mejor modo que le puedo recomendar a cualquiera que quiera emprender. Hoy las redes sociales aceleraron los tiempos, porque hay más herramientas y globalización; pero así y todo una marca tarda como mínimo cinco años en establecerse. Hay que tenerlo presente, porque ayuda a reducir la ansiedad, y es muy importante ser constante. En este camino, la pasión es fundamental. Si bien es la disciplina la que te mantiene enfocado, el motor de todo es la pasión, sin dudas.

¿Qué consejos le podés brindar a quienes deseen expandir su emprendimiento en el exterior?

Que lo hagan. No le tengan miedo a otros mercados. Es verdad que Estados Unidos es un mercado súper competitivo, en el que todo el tiempo estás rivalizando con monstruos y constantemente hay gente que quiere ingresar. Pero de la misma forma, es enorme: hay 400 millones de habitantes en este país. Hay oportunidad. Tuve meses difíciles y el esfuerzo es constante. En el momento que emprendés no hay tiempo en el que no estés pensando en eso. Además es una responsabilidad enorme invertir en otro país, pero no es tan difícil como se cree. Mi consejo es que lo hagan, que se animen. Yo sé que no es fácil, pero les aseguro que es posible y muy satisfactorio.

¿Qué te llevó a estudiar Relaciones Públicas en la UP?

Siempre quise dedicarme a la industria de la moda. Cuando llegó el momento de elegir, sentí que Relaciones Públicas era más acorde a mi personalidad. Me parecía una carrera súper amplia, que me iba a permitir en un futuro desarrollarme en más de un área. Y así fue. Es súper linda, dinámica, y cubre un montón de rubros. Estudié en la UP porque ofrecía las materias que más me gustaban, me sentía identificada y me atraía la posibilidad de hacer electivas de Producción de Moda. Con ese foco cursé la carrera, y me permitió nutrirme en los dos campos. Amo la universidad, fue de las mejores etapas de mi vida. Conocí gente de todo el mundo, me dio una apertura enorme.

¿Cómo capitalizás lo que aprendiste en la universidad en tu emprendimiento?

La UP fue un gran lugar para comenzar una marca, el día de hoy continúo utilizando el grupo de alumnos como recurso para buscar fotógrafos, diseñadores gráficos… es una gran bolsa de trabajo. Eso es un valor de la universidad, estás rodeado de creativos. De hecho, la primera modelo de VICSON fue una gran amiga que conocí en la facultad y la primera campaña de la marca la hizo otra alumna de la UP. Entre las herramientas que adquirí, mi profesor de Derecho, por ejemplo, era especialista en Defensa al Consumidor, y fue súper valioso para mí obtener toda esa información. También me aportaron mucho las materias de Marketing y de Organización de Eventos. Relaciones Públicas me parece una carrera divina, y realmente recomiendo que la hagan en la UP, porque te ayuda a desarrollar otras habilidades. Es una universidad que te prepara para hablar en público, los finales son una escuela tremenda para aprender oratoria. Además, la cursada es súper práctica, todo se lleva a casos reales.

¿Qué consejo les darías a los estudiantes que quieren crear un proyecto propio?

Por más que te encante lo que hacés, hay muchos aspectos que no son divertidos o no te gustan. Hay miles de cosas de mi trabajo que no son mi fuerte, tuve que capacitarme. Ahí es donde pienso que influye muchísimo la pasión, te mantiene enfocado y te impulsa a cumplir con aquellas cosas que necesitás para lograr tus metas. Tener una marca no siempre es como la gente se imagina, hay una fantasía en torno a este mundo ‘glamuroso’. Incluso cuando asisto a desfiles o eventos no es como parece, es parte de mi trabajo hacer networking, conocer personas e impulsar la marca. No me relajo, sino que estoy pensando todo el tiempo en el próximo paso. Es importante no idealizar el deseo de tener una marca, sino mantener expectativas reales. Te tiene que gustar de verdad, porque es trabajo, puro y duro, como cualquier otro emprendimiento.

¿Qué aspiraciones tenés a futuro?

No me veo haciendo otra cosa que no sea VICSON. Si bien está basada en Miami, no nos compran mucho en California, Nueva York, Texas… La idea es seguir expandiéndonos. Tengo miles de aspiraciones, Estados Unidos es un mercado en el que podés apuntar demasiado alto, y eso es algo que hay que aprender a manejar: la satisfacción, hasta dónde llegar y, sobre todo, a costo de qué, la otra cara del éxito, que muchas veces no se ve.