Martina Arcucci, egresada de Producción de Moda UP, trabaja como estilista en Nueva York

Marti Arcucci egresó de Producción de Moda en la Universidad de Palermo y antes de irse a probar suerte a Estados Unidos, fue asistente del profesor Federico Laboureau y trabajó en la revista Ohlalá. Sus inicios en Nueva York se dieron de la mano de la infuencer argentina Chufy (Sofía Sánchez de Betak), también graduada de la UP en Diseño Gráfico; a quién Martina asistió durante tres años en los que viajó por el mundo y aprendió a ser resolutiva. “Cuando me preguntan cómo se arranca a ser estilista siempre digo que la clave es asistir, porque te permite aprender y cometer errores, te da las herramientas y los contactos”, resume. Hoy cuenta entre sus clientes a gigantes de la moda como Vogue, Esquire, Elle y Harper's Bazaar; junto a editoriales de diversos rubros. En el plano comercial, realizó trabajos para reconocidas marcas como Swarovski, MANGO, Roger Vivier, y L'OREAL. En un recorrido por su crecimiento como estilista, nos cuenta las aventuras de crear looks y campañas.

¿Cómo comenzaste tu camino como estilista de moda?

Me mudé a Nueva York hace un poco más de siete años. Al principio trabajé tres años como asistente personal para Chufy, una influencer argentina que trabaja en moda. Fue un aprendizaje muy grande porque me dio las herramientas para moverme en un país y una ciudad que no era la mía. Previamente, en Argentina trabajé como asistente de moda para la revista Olahlá, y en la UP conocí a mi primer jefe, Federico Laboureau, mi profesor de Producción de Moda IV. Pero empezó a pasar el tiempo y me di cuenta de que extrañaba la creatividad del estilismo, que es lo que siempre me gustó. De a poco fui acercándome más, trabajando con nuevos clientes y con fotógrafos, en test para modelos de agencias, después en algunos editoriales… y de ahí fue un paso a paso. Todavía sigue siendo un constante crecimiento, se va avanzando de a poco.

¿Cómo describís tu tarea y qué implica ser estilista en Nueva York?

En Argentina, la producción y el estilismo están de la mano. Una es productora de moda y hace de todo: prepara la locación, a los modelos, el maquillaje. Acá está bastante más dividido. A mí, como fue lo que estudié, es mi tipo de personalidad y lo llevo adentro mío, me gusta estar involucrada en la preparación. Pero mi foco es el estilismo: buscar la ropa; ver el camino creativo que vamos a seguir, trabajando mano a mano con el fotógrafo. A veces, las propuestas vienen con una línea creativa ya definida, pero en general trato de estar desde el principio en cada proyecto. Busco la ropa, armo los looks… En mi trabajo existe la parte editorial, para revistas y comunicación, ahora hay mucho también para redes sociales. Y después está la parte comercial, que son campañas para marcas, lookbooks.

¿Cuál es tu sello personal en las campañas en las que participás?

Siempre me gustó hacer layering en la ropa, una prenda encima de la otra, era algo súper creativo. Después empecé a descubrir que me interesaba una cosa un poquito más simple. Hoy me gusta mucho el estilismo masculino, hago estilismo de hombre, y cuando hago de mujer siempre encuentro un toque masculino en mi trabajo. Siento que tengo un estilo al que siempre voy. Pienso que no está mal querer abarcar muchas cosas, pero en este momento yo estoy achicando, hilando finito.

¿Qué fue lo más importante que aprendiste para llegar a dónde estás hoy?

La marca personal de cada uno va mutando a lo largo del tiempo, por eso sirve todo el proceso que uno tiene como estilista y creativo. El otro día pensaba lo importantes que son los primeros shoots que uno hace, los test y esos trabajos que después uno mira y piensa que son horribles, pero son una práctica súper importante.  No hay que querer subir muy rápido, porque lleva todo un proceso entender lo que a uno le gusta, el estilo al que quiere apuntar. Está bueno aprovechar los proyectos chiquitos cuando uno arranca, donde hay posibilidades de ser más creativos, y ver por dónde se quiere ir.

¿Cómo tomaste la decisión de irte a Nueva York?

Cuando me mudé a Nueva York vine a probar suerte, con plata que había ahorrado mientras trabajaba dando clases de baile durante la carrera. Dije ‘me la juego’, tenía algunas puntas de cosas que podía hacer, y me fui. Vine a probar y de repente me hice una vida acá de la que disfruto mucho. Me encanta, pero amo mi país, voy tres veces al año y si surge alguna posibilidad laboral también.

¿Qué tiene que tener en cuenta alguien que quiera comenzar a trabajar en esa ciudad o, en general, en el exterior?

Hay que ser conscientes de que no es fácil, pero no es imposible. Creo que lo más importante es ser muy respetuosos de los papeles y los trámites que hay que hacer. Recomiendo venir y probar un poco antes de mudarse, siempre con alguna punta en mente. Lleva su tiempo asentarse, es un proceso. Si uno tiene las pilas y las ganas de hacerlo,es posible.

¿Qué aportó a tu desarrollo la Universidad de Palermo?

Es una carrera que esta buenísima porque cursás diseño de indumentaria, fotografía, y otras materias que abarcan un montón. Pero la producción de moda y el estilismo salen de la creatividad, desde la práctica, de estar ahí mirando y entendiendo cómo relacionarse con modelos, con maquilladores, cómo explicarle a un peinador lo que querés, cómo hablar con los fotógrafos, decir de qué forma tiene que quedar un look…y todo eso lo vas aprendiendo a medida que vas haciendo. Yo trabajaba, cada espacio libre lo pasaba en algún set, asistiendo, porque me parece que eso es lo más importante, ir aprendiendo en la práctica.

¿Qué te parece fundamental compartir con alumnos UP que quieran trabajar en la industria de la moda?

Cuando me preguntan cómo se arranca a ser estilista siempre digo que para mí la clave es asistir. Es muy útil estudiar y tratar de tener los mayores conocimientos posibles, no solo de la carrera, sino también cursos de arte, fotografía, aprender un poco de todo para abrir la mente. Te permite aprender y cometer errores. No significa que no se sigan cometiendo los, pero es menos presión, es un aprendizaje puro. Hay que ser una esponja.  Uno entiende cómo es el proceso. Hoy soy más resolutiva, siento que tengo las herramientas para manejar inconvenientes que se me presentan.

¿Qué balance haces hoy de toda tu experiencia y qué te gustaría lograr a futuro?

Después de estos años, pienso que aprendí a disfrutar el momento y no concentrarme tanto en lo que va a venir y querer siempre más. Obviamente tengo mil aspiraciones, hay muchas cosas que me encantaría lograr, por las que trabajo. Estoy lanzando mi nueva oficina en Nueva York, y cada logro se hace a pulmón. Pero también estoy feliz, cómoda y me gusta lo que estoy haciendo, disfruto un montón. Creo que tengo mucho en Nueva York por delante, muchos proyectos de crecimiento personal que me motivan. Estoy aprendiendo a ser selectiva con los trabajos, especialmente en el campo editorial, que no necesariamente es pago. Me gusta mi porfolio como está actualmente, entonces puedo ser específica con lo que quiero sumar. También tengo mi equipo de trabajo y me encanta la manera en la que lo hacemos. Puedo decir que, en general, me gusta este momento de mi carrera y hacia dónde está yendo.