10/05/26
Es estudiante y creó una plataforma para comunicarse con su hermana con autismo: “Ella es mi inspiración”
Guadalupe Torino estudia Ingeniería en Informática en la Facultad de Ingeniería UP y recibió un reconocimiento de la Legislatura porteña por crear esta herramienta que ayuda a personas con autismo.
A veces, las grandes soluciones nacen de la observación más tierna: el amor entre hermanos.
Para Guadalupe Torino, estudiante de ingeniería en informática de la Universidad de Palermo (UP), el punto de partida fue el living de su propia casa. Lo que empezó como una necesidad cotidiana para mejorar la calidad de vida de su hermana Juli, terminó convirtiéndose en una solución concreta que ya cruzó las fronteras de la Argentina.
Juli tiene autismo y, debido a sus desafíos cognitivos necesita apoyos visuales para comprender el mundo que la rodea. Durante años, Guadalupe observó el esfuerzo artesanal de su familia: su mamá armaba “historias sociales” buscando pictograma por pictograma, pegándolos en un Word y editándolos para anticipar situaciones como ir al médico o salir de viaje. Era un proceso que llevaba tiempo y que se repetía constantemente.
“Ver esa dificultad cotidiana fue lo que me impulsó a pensar en una herramienta que pudiera simplificar ese proceso. De ahí surgió la página web Pictogramas.arg”, explicó Guadalupe en diálogo con TN.
La inspiración detrás del código
Para Guada, la tecnología es una herramienta y el vínculo con su hermana el gran motor. “Siento que ella me enseñó un montón, es mi inspiración, que crecí con esta realidad, muchas veces me preguntaron cómo es la vida así y la verdad que es algo que tomé como natural porque desde que la diagnosticaron de chica es parte de mi realidad”, relató.Esa convivencia la llevó a una reflexión profunda sobre su futuro profesional: “Estaba en duda en estudiar psicología, pero me interesaba la idea de cómo la tecnología podía ayudar, ¿está todo tan avanzado y no se pueden hacer cosas para mejorarle la vida a las personas con discapacidad? Si del otro lado no hay empatía es difícil, por eso todo lo social es necesario y la tecnología es una buena herramienta para ello“.
Finalmente, entre su propia historia y las herramientas que el avance digital le dejaba a mano, se decidió por la carrera de ingeniería en informática de la Universidad de Palermo.
De una “serendipia” a una comunidad global
El proyecto no nació en un laboratorio, sino en su casa y siguió en las redes sociales. En 2019, Guadalupe y su mamá comenzaron a compartir los recursos que usaban en casa. “Fue una serendipia”, aseguró. “Nos dimos cuenta de que no había mucha información en redes sociales sobre cómo las imágenes y los pictogramas pueden ayudar a las personas con autismo a comprender su entorno. Lo que empezó como una forma de compartir nuestra experiencia familiar se fue transformando en algo que resonaba con miles de familias que vivían situaciones similares”, insistió.En aquel comienzo, Guada y su madre subían pictogramas aptos visuales que les servían con Juli. Al notar que el material gratuito gustaba y era necesario, decidieron dar el salto técnico: “El año pasado pensé: ¿por qué no intento hacer una página? Porque las soluciones que había eran muy poco personalizables”.
Así nació Pictogramas.arg . La plataforma permite crear historias sociales de manera ágil, haciendo posible ingresar contenido por texto, voz o archivo, e incluso leer en voz alta el texto ingresado. Utiliza pictogramas de ARASAAC (organización de Aragón, España), validados internacionalmente, pero con una vuelta de tuerca fundamental: la personalización.
“Cuando exploré otras soluciones, encontré dos problemas: o eran demasiado rígidas o tenían tantas funcionalidades que resultaban poco intuitivas. Pictogramas.arg nació con otro enfoque: que cada persona pueda adaptar el resultado a sus necesidades. Si el pictograma que el sistema sugiere no te convence, podés cambiarlo por otro o reemplazarlo con una imagen propia de la galería, lo que a veces logra que se comprenda mejor que un pictograma”, detalló Guadalupe.
Esa agilidad, aseguró, es vital en la vida diaria: “La plataforma ayuda porque muchas personas son más visuales. Mi hermana no sabe leer y escribir, pero esto la ayuda en una situación médica, para anticiparle lo que va a pasar, por ejemplo. Cuando vamos se lo anticipamos con imágenes, le mostramos fotos del lugar, decimos que hay mucha gente y eso hace que no esté con tanta ansiedad”.
Un impacto que no conoce fronteras
Hoy, más de 5000 usuarios utilizan la página. Argentina lidera el uso, seguido por México, Estados Unidos, España y Perú. La mayoría accede desde el celular, confirmando la necesidad de una herramienta portable y rápida.“Desde que empecé no pensé que iba a tener recepción, creí que iba a ser algo más, pero como lo pensé desde mí como usuaria de la página fue más sencillo. Siempre pensé en qué me gustaría tener en el día a día si le tengo que armar una historia social a mi hermana, pensada desde mi familia y eso hizo que fuese más fácil”, contó la joven estudiante.
El impacto se ve en los mensajes que recibe a diario: “Hay una madre de un adulto mayor no verbal que siempre nos sube las historias sociales que hace, es re lindo, las hace para ir al médico, por ejemplo, y muestra cómo manejó la página. Días atrás, mi hermana había ido a una excursión y le pasamos la herramienta a la acompañante terapéutica y pudo hacer una historia social. Es algo que hacés ágil porque por ahí no podés ponerte a preparar algo con tanto tiempo”.
El reconocimiento y el camino hacia la inclusión
Recientemente, la Legislatura Porteña reconoció el proyecto en el marco del mes de la concientización sobre el autismo. Para Guadalupe, este acontecimiento reforzó su misión: “Siento gratitud hacia quienes impulsaron e hicieron posible este reconocimiento. Más allá del valor simbólico, lo que más nos importa es lo que representa: una validación de que este trabajo tiene sentido. Nos alienta a seguir trabajando por un mundo más inclusivo y accesible, donde todas las personas con discapacidad puedan tener participación plena”.Pero pese al avance, la joven es clara con respecto a lo social: la tecnología por sí sola no alcanza. “Me re gustaría agregar funcionalidades, en mayo me gustaría sacar una nueva versión y, obvio, seguir articulando con organizaciones. Pero para todo esto es necesario que socialmente haya empatía, que la sociedad esté predispuesta. Si no son bien recibidas las personas con discapacidad, es lo mismo. Pensé: si hago una herramienta para que mi hermana vaya a una excursión, pero del otro lado no hay espacio para que ella esté, es difícil”.
El proyecto no tiene techo. Guadalupe sueña con verlo crecer a nivel regional y global, pero sabe que el desafío es colectivo. “El crecimiento no depende únicamente de mejorar la tecnología, sino de tejer vínculos con comunidades, instituciones, profesionales y organizaciones que compartan esta visión. Lo técnico es una parte; lo social y lo humano son igualmente esenciales. Y todo esto debe ser acompañado por las políticas públicas porque lo que hacemos tiene impacto en las metas ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) 4, 8, 10 y 11”.
Mientras tanto, cada mensaje en un grupo de WhatsApp de padres o cada historia social creada en un celular es un recordatorio de que, a veces, el motor del amor, acompañado por las herramientas de la tecnología, pueden cambiar realidades.
La nota fue publicada el 10/05/26, por Belén Vallejo en TN.
Foto: Guadalupe Torino.
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