Tokio 2020: quién es Francisco Guaragna, el velista que representará a la Argentina

03/03/2020

Tokio 2020: quién es Francisco Guaragna, el velista que representará a la Argentina

Estudia la Lic. en Administración de Empresas online en UP y fue elegido por la Federación Argentina de Yachting (FAY) para representar al país en la categoría Laser en Tokio 2020.

Todo empezó hace 17 años en la Laguna de Gómez, ese enorme y pintoresco espejo de agua, territorio de los pejerreyes, que se encuentra al sudoeste de Junín, en la provincia de Buenos Aires. Allí, más precisamente en el Club Náutico de Junín, Francisco Guaragna se subió por primera vez a un barco a navegar de la mano de su padre, Daniel, cuando tenía cinco años. A sus 23, el velista será el representante argentino en la categoría Laser en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 .

"Es una alegría inmensa haber entrado, voy a cumplir un sueño. Mi vida gira en torno al olimpismo. La Federación Argentina de Yachting (FAY) confió en mí y eso me llena de orgullo. También sé que es una carga, es linda, pero una responsabilidad muy grande. Tengo que responder desde hoy la confianza que me dieron", cuenta Guaragna.

Nació en Rufino, un pueblo de no más de 20.000 personas, ubicado al límite de Santa Fe, en la frontera imaginaria que divide esa provincia con Buenos Aires. Los habitantes de Junín y sus autoridades lo adoptaron y los medios locales lo nombran como propio con orgullo cuando dan alguna noticia sobre sus logros, aunque la realidad dicte, muy a pesar de los juninenses, que nunca se radicó en esa ciudad.

Todos los fines de semana, el velista hacía 160 kilómetros hasta el Club Náutico, navegaba, entrenaba y volvía a su casa para ir al colegio el lunes por la mañana en Rufino. Nos íbamos con mi papá (Daniel) los viernes temprano y volvíamos los domingos tarde. Nos hospedábamos en lo de mi abuela, veíamos a la familia, él se juntaba con sus amigos y yo corría con el club", recuerda.

Daniel, de 53 años, es oriundo de Junín, mientras que la madre de Francisco, Daniela Rigonat, proviene de la ciudad santafesina donde aún hoy viven junto a su hermano menor, Tomás (19). "Me siento de los dos lugares", confiesa.

Es tercera generación de timoneles ya que, además de su padre, su abuelo también compitió en vela, aunque de manera amateur. "Navegaron toda la vida, mi papá todavía compite en Laser, igual que yo. Aunque hoy pasea más que otra cosa (risas) -revela Guaragna quien acepta que el apoyo y guía de su familia fue fundamental para llegar al nivel en el que se encuentra hoy-. Mi papá me marcó el camino, cuando dejé el Optimist a los 15 no tenía ni idea de cómo seguir, qué torneos hacer ni cómo manejarme en un ambiente que es muy chico y se conocen todos. Yo solo tuve que decidir si quería seguir compitiendo o no".

"La FAY no tiene una estructura de juveniles armada, aunque ahora se está instruyendo más a los entrenadores y fortaleciendo el vínculo con los clubes para que los chicos que salen de la escuela de Optimist puedan continuar con su desarrollo en otras disciplinas. Cuando a mí me tocó todo esto no estaba, yo me armé a pulmón", completa Guaragna. Optimist es un barco ligero y pequeño que es ideal para aprender a navegar. Cuando el timonel ya tiene los conocimientos necesarios, pasa a otro barco.

Pero la vela no es la única pasión familiar. Los Guaragna son fanáticos del básquetbol y los tres hombres de la familia, Daniel, Francisco y Tomás, practicaron este deporte en el club Jorge Newery, de Rufino. Daniel, además, fue profesional y jugó en la Liga Nacional de Básquetbol (LNB), pasó por San Martín de Junín y Gimnasia de Pedernera Unidos, de San Luis.

El medallista de plata en el Mundial de Vela de Miami llegó a formar parte de la selección juvenil de básquetbol, tuvo la oportunidad de ir a jugar a Argentino de Junín a los 15 años, pero para eso tenía que mudarse a la ciudad bonaerense. "Mi mamá no quería saber nada: 'Vos navegá y estudiá, dejate de hinchar', me decía ella", recuerda.

Entonces, tuvo que elegir uno de los dos deportes: "Hubo un momento en que se me empezaron a superponer las competencias. Entrenaba en Rufino al básquetbol durante la semana, y por ahí tocaba jugar un partido un sábado. Entonces íbamos con mi viejo al Club Náutico el viernes, navegaba y al otro día salíamos corriendo para llegar al encuentro, se hacía insostenible. Tengo la suerte de compartir dos pasiones con él y que me apoya", se sincera Guaragna.

Desde los 18, Guaragna vive en Recoleta. Vino a Buenos Aires para enfocarse en su entrenamiento, el que le permitió soñar el año pasado con tener una oportunidad de ganarse el lugar para Tokio. Cuando no está de gira en el exterior compitiendo, que suelen ser de un mes y medio, de lunes a viernes hace la misma rutina. Empieza el día en el Cenard, de 7 a 10 hace ejercicios programados por el preparador físico de la FAY Matías Gagliardi. Al mediodía van al club náutico que toque ese día a navegar durante tres horas. El último turno de la tarde es la recuperación, 20 minutos de bicicleta y una hora elongando.

Además de competir, el laserista santafesino estudia la Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad de Palermo (UP), de forma no presencial. Está becado por la Secretaría de Deportes y tiene la idea de ayudar en la empresa familiar, que se dedica a la comercialización de maquinaria agrícola: "Empecé Agronomía en la UBA apenas me vine para la capital, pero no es una carrera para llevar conjuntamente con la competencia de alto rendimiento. Mi idea es -cuando terminen los Juegos en Japón-, hacer un cuatrimestre presencial para adelantar un poco la carrera porque vengo muy atrasado", reconoce.

Fanático de Boca, su ídolo es Emanuel Ginóbili y futbolístico Juan Román Riquelme. Fue socio adherente durante un año, pero le costaba conseguir entrada y no pudo ir mucho a la cancha: "Fue la época en que la página se saturaba, jamás pude sacar una entrada. Muero por ir a La Bombonera".

Guaragna mira la LNB; sigue a Obras Sanitarias porque el pivote Lautaro Berra es un amigo de la infancia, y de la NBA era de San Antonio Spurs por Emanuel Ginóbili. Disfrutaba ver a Golden State hasta la temporada pasada y admite que no simpatiza con Lebron James: "Me gustan los equipos con funcionamiento, me gusta ver cómo juegan. Los de Popovich son una locura en ese sentido, en la época de Manu (Ginóbili) hacían cosas que te dabas cuenta que ningún otro equipo podía hacer. Ahora empecé a seguir a Facundo Campazzo, que está teniendo una temporada de la hostia".

Luego de su confirmación para Tokio 2020, la FAY eligió a Guaragna para ser el representante nacional omitiendo el resultado del selectivo que ganó Julio Alsogaray, quien participó en los últimos tres Juegos Olímpicos. La situación se volvió polémica y al santafesino no le gustó el ambiente que se generó, pero asegura que ya quedó en el pasado y su foco está en la preparación para Japón: "No pude hablar (con Alsogaray) todavía porque las aguas están muy turbias, pero ya lo dejé atrás. Ya estoy de vuelta en Buenos Aires y empecé mi preparación para llegar bien a los Juegos Olímpicos, es lo único que está en mi cabeza".  

El próximo desafío para Guaragna es la gira por Europa que arranca el 20 de marzo con el trofeo de la Princesa Sofía, en España, uno de los torneos más importantes en el mundo, seguido por la Semana de Francia, a fines de marzo y principios de abril. Vuelve para entrenarse 20 días en el país y regresa al Viejo Continente para el campeonato europeo en Grecia. Después, Tokio 2020.

La nota fue publicada el 03/03/2020 en el diario La Nación, por el periodista egeresado de UP, Alejo Villagra.
Foto: La Nación.