La inteligencia artificial abre una nueva era para profesionales y emprendedores

29/09/26

La inteligencia artificial abre una nueva era para profesionales y emprendedores

Esta nueva revolución tecnológica está cambiando la manera de construir software, pero también está creando nuevos productos, servicios, empresas y modelos de negocio.

La inteligencia artificial abre una nueva era para profesionales y emprendedores

La inteligencia artificial no solo está transformando la manera en que trabajamos sino que también está ampliando aquello que podemos crear. Mientras buena parte del debate se concentra en los empleos que podría reemplazar, una transformación menos visible ya está ocurriendo en la industria tecnológica: la aparición de nuevos productos, servicios, empresas y modelos de negocio.

Cada gran revolución tecnológica produjo, de una manera u otra, una expansión de la industria del software. Ocurrió con Internet, con la web, con los dispositivos móviles y con la computación en la nube. Las etapas de mayor crecimiento no suelen producirse cuando una tecnología alcanza una situación de madurez y estabilidad, sino cuando aparece algo que modifica las reglas de juego y habilita productos que antes no existían.

“Hoy estamos atravesando una de esas revoluciones. La inteligencia artificial no representa simplemente una nueva herramienta para hacer más rápido lo que ya hacíamos. Está cambiando la manera de construir software, pero también está creando nuevos productos, servicios, empresas y modelos de negocio. Y cada nueva posibilidad tecnológica genera proyectos que necesitan profesionales capaces de imaginarlos, diseñarlos y llevarlos a la práctica”, explica Javier Rabuch, director de Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad de Palermo.

Resulta paradójico entonces que una parte de la conversación actual se concentre, por ejemplo, en preguntarse cuántos trabajos podría reemplazar la IA, cuando en realidad en la industria tecnológica se está viendo el fenómeno inverso: una extraordinaria ampliación de aquello que es posible construir.

El software está cambiando, no desapareciendo. La inteligencia artificial puede escribir código, generar pruebas, documentar sistemas, detectar errores y asistir en distintas etapas del desarrollo. Es indudable que esto modifica profundamente el trabajo de quienes desarrollan tecnología. Pero automatizar una parte de la programación no significa automatizar la construcción de un producto de software.

Por eso cuanto más poderosa sea la IA utilizada para desarrollar software, más importante será la capacidad de las personas que la dirigen: alguien debe entender el problema que se intenta resolver, decidir qué producto construir, definir su arquitectura, seleccionar tecnologías y modelos, establecer restricciones, evaluar riesgos, integrar sistemas, validar resultados, garantizar calidad, seguridad y escalabilidad y, finalmente, dirigir equipos capaces de transformar una idea en una solución que funcione.

“Las empresas consolidadas y los nuevos emprendimientos tecnológicos necesitan cada vez más personas capaces de asumir responsabilidades complejas. Necesitan profesionales con fundamentos de algoritmos, matemática, arquitectura, ingeniería de software, datos, inteligencia artificial y gestión de proyectos. La IA puede reducir el esfuerzo necesario para ejecutar determinadas tareas. Pero precisamente por eso aumenta el valor de quien sabe qué hacer, por qué hacerlo y cómo evaluar si el resultado es correcto”, sostiene el Ing. Alejandro Popovsky, decano de la Facultad de Ingeniería UP.


De consumir inteligencia artificial a construirla

Por otro lado, actualmente muchas personas perciben la inteligencia artificial como un servicio disponible en Internet: abrimos una aplicación, escribimos una consulta y utilizamos un gran modelo desarrollado por alguna compañía tecnológica. Esa es solamente una primera etapa.

En los próximos años veremos una enorme proliferación de inteligencias artificiales especializadas en organizaciones, industrias, profesiones, procesos y problemas particulares. Habrá modelos más pequeños y eficientes, agentes, sistemas multimodales y arquitecturas capaces de integrarse con los datos y procesos propios de cada organización. Esto abre una gran oportunidad profesional y emprendedora: pasar de ser usuarios de inteligencia artificial a convertirnos en quienes la diseñan, desarrollan y aplican para resolver nuevas necesidades.

“Habrá necesidades que todavía ni siquiera conocemos. Ahí aparece una enorme oportunidad profesional y emprendedora: dejar de ser solamente usuarios de inteligencia artificial para convertirnos en constructores de inteligencia artificial”, señala Rabuch.


Formarse para crear inteligencia artificial

Bajo este escenario, la formación adquiere un papel central. Sin embargo, el desafío no es solamente formar personas que sepan utilizar inteligencia artificial, sino especialistas capaces de diseñarla, desarrollarla y aplicarla de manera ética, responsable y crítica. Profesionales que puedan crear las tecnologías del futuro, pero que también comprendan el impacto que esas tecnologías pueden tener sobre las personas y la sociedad.

“La revolución actual abre una oportunidad excepcional. Pero aprovecharla requiere mirar más allá de la herramienta del momento y construir una formación que permita participar de todo el ciclo de creación tecnológica”, sostiene el director de Ingeniería en Inteligencia Artificial en la UP, carrera que integra algoritmos, matemática, probabilidad y estadística, aprendizaje automático, redes neuronales, procesamiento del lenguaje natural, aprendizaje por refuerzo, visión computacional, ciencia de datos y robótica, junto con ingeniería de software, sistemas distribuidos, gestión de proyectos, investigación y emprendimiento.

“La propuesta parte de una idea central: las tecnologías cambian a enorme velocidad, pero un ingeniero necesita fundamentos que le permitan seguir aprendiendo durante toda su vida profesional”, menciona el decano de la Facultad de Ingeniería UP sobre la formación académica, y destaca: “No buscamos solamente formar personas capaces de utilizar las herramientas disponibles hoy. El objetivo es formar profesionales capaces de comprenderlas, evaluarlas, integrarlas y, especialmente, crear las herramientas que todavía no existen”.

Actualmente, el desafío de quienes estudian inteligencia artificial no es solo estar preparados para adaptarse a esta revolución, sino empezar a protagonizarla. Probablemente una parte significativa de las empresas de inteligencia artificial que serán importantes dentro de diez años todavía no exista. Y una parte de las tecnologías que utilizarán tampoco. Lo verdaderamente interesante es que quienes hoy están estudiando ingeniería pueden ser quienes las creen.

*La nota fue subida el 29/09/26 en Clarín por Brand Studio para Universidad de Palermo.
Fotografía: Universidad de Palermo.

WhatsApp Chateá con Informes